domingo, 7 de junio de 2009

UNA RUTA PARA EL RECUERDO (por Antonio).



La verdad es que hay veces que corres y otras que entrenas. Las dos actividades son muy placenteras, aunque el entrenamiento, dada su finalidad, requiere de una mayor fuerza de voluntad y compromiso, además de suponer un esfuerzo considerable.

El de hoy ha sido un entrenamiento muy exigente, quizás de todos los que he hecho en ruta, el más exigente. Pero no por eso ha sido difícil, todo lo contrario. Ha sido uno de los mejores entrenamientos que hemos hecho, en lo físico y en lo metafísico.

A las nueve de la mañana, Javi y yo, hemos salido de la Guitarra, en Cumbre Verdes, con la idea de llegar hasta la Cortijuela, de ahí al collado del Trevenque, bordeando el pico homónimo, descendiendo por el refugio Rosales, para llegar a la toma del Canal de la Espartera y volver hasta la guitarra. Creo que se llega hasta casi los 2000 metros de altura, pero si tenemos en cuenta el desnivel acumulado al que nos hemos enfrentado, éste superaría los 1500 metros. ¡¡¡La verdad es que suena duro, pero lo es aún más!!!

Al partir, las sensaciones eran muy buenas: hacía una magnífica temperatura; nos encontrábamos fuertes, y tantas jornadas de entrenamientos juntos han creado una complicidad atlética-festiva inmejorable entre nosotros. La idea era entrenar de cara a la Ragua y habíamos firmado un pacto de no agresión que nos ha ayudado en nuestro objetivo.

Al enfrentarnos a las primeras cuestas serias, aquella que nos lleva por encima del puente de los 7 ojos, le decía a Javi que el objetivo era terminar pensando que la Ragua era menos de lo que teníamos por delante. Aunque sabéis que soy dado a las exageraciones, ha faltado poco para cumplirlo.



Al llegar a la Cortijuela, nos deleitamos con sus frescas aguas y seguimos ascendiendo, ahora hacia lo desconocido, porque a pesar de conocer, en teoría, el recorrido, no sabía por donde discurría exactamente. Perdernos entraba en mis cálculos. Para rebajar la tensión bromeábamos sobre la serie de un aventurero que enseña como sobrevivir en ambientes hostiles a base de gusanos de cadáveres y otras delicias gastronómicas.


Cuando estábamos coronando, muy cerca del Trevenque, nos alegramos de que terminasen las subidas, pero eso sí, la ascensión murió matando con dos rampas de infarto. Justo antes de coronar, nos cruzamos con dos mujeres, que al igual que nosotros, iban corriendo sólo que haciendo el recorrido inverso, al verlas y comprender lo que habían hecho les aplaudimos y animamos. De ahí comenzamos a bajar y la conversación volvía. Habíamos subido practicando una tensión constante sobre nuestro ritmo, que sin ser abusivo, hizo que en momentos fuésemos muy alegres.


Las Bajadas requerían de cierta pericia pues eran muy empinadas, pero bajar siempre es bajar y otra vez, tras salir de la desolada y alta montaña, el bosque, el verdor casi ofensivo y el agua nos volvía a acoger. Así, llegamos a la toma del Canal, donde el bramido del agua nos poseyó de tal forma que acabamos en la pequeña presa zambulléndonos totalmente.

El baño frió nos dejó totalmente nuevos, parecía que no habíamos hecho nada y con estas buenas sensaciones afrontamos la vuelta del Canal. Al principio todo fue bien, el clima seguía estupendo, estábamos reconfortados y el terreno, aunque técnico, se hacía llevadero. Pero aquí habíamos venido a sufrir y de ello se encargó la segunda mitad del recorrido del Canal, con especial saña en los famosos y temidos arenales. Menos mal que las vistas nos alegraban. Desde la pista forestal hasta el coche fue un agradable paseo, en el que todavía nos costaba asimilar lo que habíamos hecho.


Las sensaciones, con unas buenas y frías verdes en la mano, no podían ser mejores. Hemos entrenado muy bien para la Ragua, hemos compartido una mañana increíble, las imágenes de los paisajes todavía me asaltan, y me siento más corredor y más cerca de la naturaleza.

viernes, 5 de junio de 2009

Crónica del GPF Órgiva 2009 por Mario Zafra



Hoy tocaba correr en Órgiva y Lanjarón, salida desde la primera, llegar a la segunda para volver a la primera, total 18 kilómetros y 500 metros. Órgiva se encuentra a unos 450 metros de altitud sobre el nivel del mar y Lanjarón en torno 725 metros sobre el nivel del mar, a un lado la sierra de Lujar al otro el pico del Caballo.

Hace dos años, en el 2007, ya hice esta carrera, buenos recuerdos tenia de ella. Su recorrido, primero hacia arriba, luego para abajo... no es estrictamente así, ofrece más variedad sus 18 kilómetros largos de ida y vuelta.

Pasadas las diez y media se dio la salida, con la sensación de que éramos menos de los que deberíamos, hubo división con la carrera de las Fuerzas Armadas, aparte de alguna más como la subida a la Sagra.

El comienzo es descendente, hacia la carretera, apenas 200 metros. La ascensión comienza al poco, al pasar el puente sobre el rio, creo que el Guadalfeo. Estos primeros pasos los comparto con Antonio Luis, "Erleón", aunque inmediatamente cada uno se acomoda a su ritmo con las primeras rampas. Los primeros cinco kilómetros creo que son los más duros de la ascensión, tal vez por continuada, y en ello me fijo llevando un ritmo adecuado que no desgaste. Bien señalados los kilómetros, y voy comprobando que voy por debajo de los 5 minutos el kilometro. El primer avituallamiento de agua esta antes del kilometro cinco


A lo lejos veo la acequia que cruza por encima de la carretera. Ahí debe de estar el kilometro cinco y un descanso en la subida. Así es, marco 24 minutos. No acelero el ritmo, prefiero recuperar, me adelantan aquellos que había dado cuenta un poco antes. Lo prefiero así, se que quedan cuatro kilómetros y hace calor, aunque el aire se agradece enormemente en algunos trozos de la carretera. Es ligera bajada, falso llano, luego no será así. Al kilometro prosigue la ascensión, así hasta la curva que nos deje ver por primera vez Lajarón. Paso el kilometro 6, 7, 8 y seguimos por debajo de los cinco minutos, y la cabeza empieza extrapolar tiempos. Por debajo de la hora y media. LLegamos a esa recta que nos llevara a Lanjarón y a lo lejos empezamos a ver que pronto nos cruzaremos con la cabeza de carrera. Paso la venta que hay a la salida de Lanjarón que casi coincide con el cruce con los primeros, van rápido, pero también están ya de vuelta, para abajo. Ahora si he cogido algo más de ritmo. Veo el kilometro 10 marcado, pero aun no he llegado al 9, queda poco para dar la vuelta, curva y entramos en Lanjaron, es cuesta arriba hasta dar la vuelta. Mitad de recorrido menos de 45 minutos, entre 43 y 44, ahora debo de tardar menos. Me destaco de mi grupo, ese en el que se encuadra uno en la carrera inconscientemente. Ahora el camino debe de ser favorable. Los primeros metros a recuperar.

Salida ya de Lanjarón paso por la venta, y cogemos un vaso de limonada para reponer, hay que agradecer el detalle. Pasamos el kilometro 11 y la euforia me atrapa, y hace lanzarme a tumba abierta, las piernas lo permiten. Llega el falso llano, antes del que queden 5 kilómetros, se hacen insufribles los últimos metros hasta llegar a la acequia donde marca el kilometro cinco, el aire se ha parado y ese falso llano es todo pero sobre todo falso, como un mal amigo. Aun así, si creerlo, sufro y me mantengo. Ya es descendente el camino que nos queda pero esa tumba abierta es más relajada y los primeros metros los dedico a recuperar. Lo peor paso creo, queda la última recta que lleva a meta, 100 o 200 metros, es ascensión. Ahí está, pero no tengo fuerza para esprintar como es costumbre y me gusta, acelero poco el ritmo Tiempo 1 hora 27 minutos, y segundos, mejoro 40 segundos respecto hace dos años, ahí estoy, ni para atrás ni para adelante, mismo tiempo casi en subir que en bajar. Satisfecho por haberla hecho, y mantener....el día que yo me ponga veremos.
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Mario Zafra Jiménez

miércoles, 3 de junio de 2009

"¿QUÉ ME PASA, DOCTOR?" por Jesús Lens

Peter Bogdanovich dirigió en 1972 la estupenda, caótica y divertidísima ?What?s up, Doc??, una película en la que un serio y sesudo profesor se da de bruces con una alocada mujer de fuerte carácter, generándose una disparatada trama que se basaba en dos premisas: la batalla de los sexos y la atracción por la irresponsabilidad.


Y aquí estoy yo, un Ex-Verde, retrepado, con las piernas cansadas y doloridas después de hacer unos 15 kilómetros, pero sintiéndome más perro que nunca.


Desde hace unos meses, tengo una batalla contra mí mismo que me tiene de lo más inquieto: no quiero competir.


Es decir, quiero, pero no lo hago.


Lo cuál es doblemente absurdo porque, en nuestras carreras del Circuito de Fondo de la Diputación, no competimos contra los demás, excepción hecha de algunos piques honrosos y creativos, sino que competimos contra nosotros mismos y contra ese gran tirano que es el tiempo.


Entonces, ¿por qué llevo rajándome, sin aparecer en la línea de salida de tres de las últimas citas que teníamos convocadas? No fui al Padre Marcelino, dejé tirado a Álvaro en Huétor (y mira que me arrepentí, por tantos y tantos motivos...) y, la última espantá la di el pasado domingo, no compareciendo ni en Órgiva ni en Las Dos Colinas, para las que estaba debidamente inscrito.


Y no es que esté excesivamente pasado o falto de forma, que tras recuperarnos de la Maratón, las dos carreras en que he participado no me han ido mal.


Pero cuando llega el momento de ir a la carrera... me quedo en casa. Y luego salgo a correr aparte, haciendo mi recorrido de siempre. Y, encima, echo de menos el ver a los colegas de Las Verdes y al resto de amiguetes corredores.


Por todo ello, pregunto: ¿qué me pasa?


Porque peor aún es el otro síntoma: sin estar preparado, habiendo corrido una distancia del entorno de los 15 kilómetros sólo dos veces en las últimas semanas y después de quedar desfondado el pasado domingo por meterme 20 kilómetros llanos... tengo ganas de apuntarme a demencias como la Media Maratón de Montaña de La Ragua en la que, debidamente entrenado, casi reviento el año pasado.


La atracción por la irresponsabilidad, o sea.


Y, así, tengo que repetir la pregunta: ¿Qué me pasa, Doctor?


Jesús Lens, dudoso-perplejo.

jueves, 28 de mayo de 2009

¿CARRERA DE ORGIVA O LAS DOS COLINAS? (por Víctor)





Amigos, compañeros, aficionados al atletismo de Granada, este fin de semana tenemos un dilema: dos carreras que nos gustan coinciden el domingo. La carrera de Órgiva-Lanjarón es considerada por muchos de nosotros como la joya del circuito de la Diputación, sobre todo después de que la media maratón de Granada saliese del mismo. Una carrera de 18.5 km en nuestra hermosa Alpujarra; prueba dura donde se pone a prueba la capacidad de sufrimiento en subida y la habilidad de los corredores en las bajadas con unos paisajes que dejan huella en la retina del corredor.





Pero, ¿Qué me dicen de la Carrera de las dos colinas? Organizada por las Fuerzas Armadas esta prueba celebra su 4ª Edición en 2009. El recorrido atraviesa los sitios míticos de la Granada musulmana, con un primer paso por la Alhambra, bajada vertiginosa por la temida cuesta de los chinos y subida al Albaycín y Sacromonte, donde los corredores disfrutan de las mejores vistas posibles de la Fortaleza árabe. 12.5 km sin ningún desperdicio.





Yo, por distintas razones, me quedo en la de las dos Colinas. ¿y vosotros?

martes, 19 de mayo de 2009

101 Ronda. XIIIª Edición (Por Victor)


La “Cientouno” se ha convertido en una carrera muy conocida y apreciada entre los aficionados a la bicicleta de montaña pero tanto ellos como los atletas sabemos que el verdadero protagonismo lo tienen los marchadores, personas sin límites que se atreven a enfrentarse nada más y nada menos que a dos maratones y medio y en un trazado de montaña. Para mi estreno en esta prueba decidí no obstante que sería más razonable hacerla en la modalidad duatlon, consistente en 77 km en bicicleta, 17 corriendo y los últimos de nuevo en bicicleta. No es que no sea duro, que lo es, es que al lado de un corredor no te atreves a presumir de nada, sólo puedes decir que tú también la hiciste…

La carrera cuenta con una organización ejemplar, una logística perfecta y una ciudad volcada, con pancartas de bienvenida a los participantes y unas calles cuidadosamente engalanadas para dar abrigo y ánimo a todos los valientes que acuden a la cita. Así, cuando llegamos el viernes a Ronda mi amigo David y yo no tardamos en sentirnos como los héroes que llegan a algún sitio para realizar su proeza al día siguiente. La primera parada obligada fue la recogida del dorsal y dejar nuestras bicicletas en el campo de fútbol custodiadas por legionarios. A continuación nos dirigimos al punto donde dejamos la bolsa con las zapatillas de correr para que estuviera dispuesta en el momento de la transición bici-correr. Según me contó Cristian los corredores dejaban dos bolsas allí con calcetines secos, bastones, etc.

No tardamos en reunirnos con los amigos del club Triatlón Armilla que ya estaban dando buena cuenta de unas verdes. Allí estaban Antonio el Chico y nuestro Iron Man-uel, como perfectos maestros de ceremonia. También compartimos esas cervezas con otros componentes del club, a los cuales no conocía aún: Rubén, Julia, David “Tiburón” Tapia y su novia, y los valientes que la iban a hacer a pie por segundo año consecutivo y sólo dos semanas después de hacer Mapoma: Jesús y Mariola. El ambiente era de fiesta, no sé si había nervios pero yo creo que más bien sentíamos euforia. Finalmente fuimos a la cena de la pasta para una última carga de carbohidratos y nos dirigimos con nuestro saco al polideportivo a ¿dormir?.

Nos levantamos con el corneta a toque de diana (que recuerdos…) y empieza la aventura. Si para un corredor prepararse para una prueba tiene su ritual imagínense para un ciclista o un duatleta: allí estábamos revisando todo el equipo, presión de las ruedas, frenos, amortiguación, cámaras de repuesto, bote de agua, casco, protector solar, gafas, guantes…basta ya!. Por un pequeño despiste entramos en la salida muy tarde y nos vemos obligados a quedarnos en la puerta. La participación es masiva, toda la pista de atletismo está llena de bicicletas y los que no cabemos esperamos encima de la grada. En el campo de fútbol se concentran los corredores. El ambiente es festivo: música, un “speaker” muy animado y para salir cuenta atrás y… un cañonazo.










Tardamos unos 25-30 minutos para poder subir a la bicicleta (los corredores saldrán detrás), hacemos 4 km de travesía por toda la ciudad y al salir de Ronda… de nuevo nos paramos, es una salida neutralizada, los 101 contarán a partir de ahora. Aprovechamos para juntarnos alguna gente del club, intercambiar risas y hacernos unas fotos.




La salida se hace por una carretera amplia pero es complicado adelantar en un pelotón tan numeroso. Hacemos una bajada por el Tajo de Ronda, con unas vistas impresionantes de la localidad, y no tardamos en tomar una pista forestal que se adentra en esos parajes andaluces tan evocadores. Empezamos a coger ritmo y vamos adelantando ciclistas continuamente, no tardamos en encontrarnos con los primeros corredores que habían hecho un recorrido alternativo mientras se daba esa salida neutralizada para el pelotón ciclista. No puedo evitar sentir admiración y respeto por todos los que van corriendo, así que les doy palabras de aliento y les ofrezco agua, lo que puedo… El primer avituallamiento lo hacemos en el km 15 y quizá por inercia, por curiosidad, no sé, el caso es que sin necesidad aún de tomar nada nos paramos, dejamos las bicicletas y bebemos, comemos fruta, en fin, sin demasiado afán competitivo.

Volvemos al camino y de nuevo vamos adelantando corredores que ya habíamos pasado. Tengo la fortuna de ir en un sitio de la carrera en el que voy acompañando a las primeras unidades de corredores a pie, me convierto en un espectador de lujo de la genuina cientouno. Me llama la atención un corredor en particular, marcha en la quinta o sexta plaza y lleva una coleta llamativa, la oreja llena de pendientes, una camiseta de algodón de los Simpson y un pantalón de fútbol: sería el corredor que ganaría la carrera a pie. Por delante de él, en las primeras posiciones marcha un rostro curtido con un bigote tosco que impone, sin duda un militar, acompañado de un atleta joven que le marca un ritmo duro.





Hace mucho calor y nos encontramos sobre el km 30 en un nuevo avituallamiento parados. Nos vuelven a dar alcance los primeros corredores y yo me acuerdo de las sensaciones que me aparecen en un maratón sobre ese km y le cuento a David la grandeza de lo que están haciendo. Empieza todo el mundo a aclamarlos y a dejarles avituallarse sin guardar cola, son los protagonistas. Un mando militar nos grita “señores, este es un sitio perfecto para abandonar, en 20 minutos estarán tomando cerveza fresquita en Ronda, suban al camión”… así que retomamos las bicicletas y en marcha. Hasta ahora el recorrido ha sido de subidas y bajadas relativamente suaves y mirando el perfil sabemos que lo serio empieza ahora. Nos cruzamos con gente que va por el km 15 de carrera, son los que han salido andando o trotando muy despacio, centenares de personas ante los que no puedo evitar sentir una gran admiración.

Hacemos la primera bajada peligrosa en dirección a Arriate. Los militares señalizan perfectamente las curvas y los tramos peligrosos pero aún así la afluencia masiva y la ansiedad de algunos corredores provocan caídas continuas, las ambulancias militares van y vienen continuamente con personas accidentadas. Llegados a Arriate (km 35) nos enfrentamos a la primera subida seria, son 5 kms de ascensión en un camino angosto con unas rampas fortísimas. Desde el primer momento de esta ascensión los lados del camino están colapsados de gente que ha puesto el pie a tierra y ha decidido subir andando. Ajusto el cambio y me propongo no poner el pie en tierra, es muy difícil, no por lo duro de la subida si no porque la gente que va caminando se interpone y debo ir avisándoles y muchas veces tengo que meterme en surcos llenos de piedras sueltas que hacen complicado dominar la bicicleta. Consigo mantenerme milagrosamente sobre la bici y el camino se aclara un poco, estoy adelantando decenas, centenares de corredores en esta subida, tengo unas sensaciones de euforia tremendas, por primera vez desde que hemos salido paso de sentirme espectador de la carrera a sentirme corredor y me gusta la bicicleta. Coronamos en el km 40 en un nuevo avituallamiento. Me quedo esperando a David que ha tenido que bajarse por culpa de alguien que le interrumpió el paso y me encuentro con otro amigo de Albolote (Sergio) que la está haciendo en bicicleta y se encuentra algo contrariado por haber tenido que bajarse por culpa de alguien también.

Bajamos ahora en dirección a Setenil. La subida anterior me ha dado confianza y ganas de competir por lo que bajo rápido y me despego nuevamente de David. Salimos a una carretera y comienzo a cazar grupos tirando de oficio de lo que he aprendido estos dos meses con la bicicleta de carretera: desarrollo bueno, piernas, posición aerodinámica y a rodar. Noto que la gente empieza a flaquear y sigo adelantando grupos hasta llegar a Setenil (km53), donde se encuentra el primer avituallamiento sólido. Llega David, son cerca de las 4 de la tarde y hay una cola inmensa para recoger los alimentos. De nuevo cometemos el error de parar. Hacer la cola, comer, rellenar los botes de agua, etc, hemos parado 45 minutos. Cuando estamos preparándonos para salir llega el primer corredor y es el amigo de la coleta!. Todo el mundo aplaude y yo aprovecho entonces para hacerle fotos. Le veo algo desencajado, el calor es tremendo y hace gestos de tener calambres en las piernas… pero se come un plátano y una naranja y sigue adelante!.

Ahora nos enfrentamos a un tramo de subida nuevamente. La larga parada y el haber comido demasiado hace que las sensaciones no sean de ir muy fino pero poco a poco el cuerpo se va entonando. Después de unos 2 km comenzamos la segunda subida seria, ahora es algo más corta (unos 3 km) pero casi igual de dura que la anterior. Pongo un cambio asequible y se repite el escenario anterior, adelantando a gente que camina con la bici o a otros que suben muy despacio a “molinillo”. Cojo una buena rueda, un chico fuerte que sube a un ritmo parecido al mío, me coloco tras él y vamos alternativamente avisando a la gente para que nos dejen pasar. Coronamos juntos y tras darle la mano espero a David que nuevamente se vio entorpecido al subir y obligado a hacer un tramo a pie. Llegamos al avituallamiento (km66), a mi me duele mucho el asiento, el mono del club es demasiado fino pero le doy aliento a David, nos quedan 11 km para hacer la transición.






Seguimos hasta el Tercio en un descenso vertiginoso en el que tengo una caída tonta pero algo aparatosa para el dedo anular pero no parece roto, así que tras una breve inspección de daños retomo la bicicleta y sigo ruta, aunque con más calma después del susto. Entramos en el cuartel de la Legión y me dirijo directamente a recoger de mi bolsa las zapatillas de correr. Es ponérmelas y sentirme yo mismo, ahora sé que puedo competir. Salgo y oigo ovaciones, el corredor de la coleta está llegando al cuartel y todo el mundo se vuelca con él. Busco a David y entramos al comedor a tomar algo. Recuerdo la carne empanada que me había comentado Mario y veo también perritos calientes pero pienso que no es buena idea deleitarse con esto antes de correr así que tomo un yogur y un plátano y me guardo una barrita en el maillot.

Salimos a correr, sobre el papel serán 17 km (el Garmin de David registró cerca de 20). Por delante la temida subida a la Ermita pero los 2 primeros km son de ligero descenso así que empezamos a trotar. Las piernas están cargadas de la bicicleta pero poco a poco voy sintiendo el ritmo, el pulso va controlado, la respiración acompaña y no tengo ninguna molestia. Me cruzo con gente conocida que vienen de vuelta y están en su tramo final. Veo a Antonio Roca, responsable de que yo me apuntase a esta locura y nos saludamos con júbilo. Comenzamos la subida, serán 3 km duros, así que decidimos hacerlos caminando. Las ganas de correr son grandes, tanto que cada vez que la pendiente se suaviza animo a David para que empecemos a correr. Adelantamos a muchos ciclistas y también a muchos duatletas que van caminando. David hace una parada para orinar pero yo no puedo parar, me siento eufórico de nuevo, estoy en uno de esos momentos místicos de los corredores: Al atardecer, km 83, coronando la Ermita sin dejar de correr, con un ritmo perfecto, la respiración acompasada, recogiendo el fruto de todos esos entrenamientos madrugadores, en altitud, las series, no quiero estar en otro sitio en ese momento… Entro en un estado de euforia grande y empiezo a gritar, les repito a los ciclistas la frase de Cristian del jueves anterior: “el dolor es pasajero, el orgullo para siempre”… y sin darme cuenta me alejo de David pero no puedo dejar de correr. Y así hasta el km 91, donde paro en un avituallamiento para reunirme con David. Pasamos por una pequeña población donde la gente nos aclama confundiéndonos con los marchadores y los ciclistas también animan continuamente. Llevo en el mono el nombre del club así que continuamente recibo ánimos granaínos. En uno de ellos me quedo estupefacto cuando un ciclista me pregunta: ¿Eres de las verdes? Soy Alex… (Alehandro?), …se esfumó.

Llegamos de nuevo al cuartel, la parte final se ha hecho muy larga y empieza a anochecer (han sido casi 3 km más de lo previsto y a estas alturas cada km se hace eterno). Una Coca-cola y recogemos bici y casco. Lejos de ser un trámite los últimos km de la carrera son de los más duros. Nos encontramos en la parte de abajo del Tajo y hay que ascender irremediablemente para llegar a meta. Para colmo la bicicleta de David hace un ruido metálico escandaloso que además de frenarle provoca las bromas de todos los que están animando en ese tramo final. La última cuesta la llaman la del “cachondeo”. Yo la intento subir en bici pero David, desesperado por ese ruido infernal decide subir a pie, así que como las fuerzas también estaban justitas y teníamos que entrar juntos en meta me apeo y subimos andando los dos. En la cuesta me adelantan uno o dos corredores que están terminando ya. Hablo con ellos y les expreso mi admiración, van tocados, tocadísimos pero son unos héroes. Llegamos a Ronda, se oye el rugir de la gente y la megafonía así que nos montamos de nuevo en sendas bicicletas y preparamos nuestra llegada. La calle está vallada y la gente se agolpa para ver llegar a los valientes. Llegamos con un tiempo muy discreto pero nos aplauden como si hubiésemos ganado (Gracias Ronda). Terminamos, nos damos un abrazo y sonreímos. El comentario fue obvio: “ESTO ES DURO, EH!, NO ME QUIERO IMAGINAR LO QUE TIENE QUE SER CORRIENDO”. Hay que repetir.



domingo, 10 de mayo de 2009

COMO DECIRTE, COMO CONTARTE (por Antonio)



La verdad es que fui con pocas ganas, Javi me convenció para acudir a la carrera de Santa Fe. Aún no me encontraba para competir, pero las series realizadas el martes me decían que estaba bien. Me salieron en buenos tiempos y eso da moral. Total, me apunté y allí fuimos.

El caso es que una vez en faena te alegras de acudir, te encuentras con amigos, charlas, te ríes y todo lo demás, pero a pesar de eso me encontraba raro, la verdad un poco apático. Calentando me decía a mí mismo: ¿qué coño te pasa? Este es tu sitio, tienes que hacerlo bien. No era presión, buscaba la motivación perdida.


En la salida, algo más animado, por primera vez nos habíamos situado delante, como nunca. Suena el disparo y salimos: rápidos, muy rápidos. Los dos primeros Km. en 7` 30”, para los que nos conocéis, todavía teníamos, Javi y yo, a Daniel a unos metros, pero más que una visión era un espejismo, tardó poco en meternos distancia.

Ahora me chequeaba e intentaba predecir la carrera. No iba bien, ni para atrás, no son excusas, es una realidad apabullante, desde el maratón voy para atrás como los cangrejos. Entreno bien, disfruto, tengo espíritu competitivo pero me pongo el dorsal y no sé si es que salgo muy fuerte, o no estoy motivado, pero el caso es que no carburo como antes. No obstante, disfruto, me gusta correr y las carreras, aunque no esté fino. ¡Ya vendrán tiempos mejores!.

Ahora estábamos, Javi y yo mano a mano, el uno por el otro. A las primeras de cambio, en el segundo Km empezó a meterme unos metros, no muchos, pero en carrera parece un mundo. Paradójicamente eso me motivó, lo veía ahí y esa era mi referencia. Me acordaba del fútbol, yo del Madrid, él del Barsa. Parecía una traspolación: él, fuerte, elegante en las zancadas e intratable, y yo, pequeño, con poca técnica, y patizambillo. Pero, a diferencia de los merengues, no iba a bajar los brazos: Así que con un poco de pundonor y gracias a que él tampoco estaba fino, le dí alcance. ¡Ya estoy aquí, te crees que yo soy como el Madrid!.



Unos metros, pocos, pero un poco de ventaja tenía. La felicidad es efímera en casa del pobre, y yo, por no tener, no tenía ni ganas de correr. Me dolía todo y nada, un no se qué que me recorría el cuerpo y me decía: para, para. No os creáis que íbamos volando, los Km. se iban por encima de 4 minutos, bastantillo. De tal forma, que al poco, ya tenía a Javi allí.



Fue un verdadero alivio. Al igual que yo, él tampoco tenía mucho, así que unos Km. él y otros yo, nos fuimos apoyando el uno en el otro, y nos dábamos un poco de aliento. Se agradece tener un buen amigo apoyándote en esos Km. Cuando ya no puedes y sólo quieres pararte, ver que alguien está como tú, a tu lado, y sufriendo contigo, es un auténtico salvavidas. 
En estas llegamos a la meta, o ella vino a recatarnos, no sé. 41 minutos, a pesar de todo contentos, mucho calor, viento y un cuerpo y una mente que no acompañaban. Ahora eso sí, sufrimiento, el de siempre, como perros. Creo que ha sido la tónica general, todos los corredores con los que he hablado no estaban muy contentos con su tiempo. Mal de muchos, cons………


Una vez en la meta, comenzamos a ver a los amigos. Los dos Danieles como siempre, en su tónica, José ni que decir, hecho un hacha. Después vimos a Juanba, José Antonio, Mario, Gregorio, Paco (compai), Víctor y sus amigos y José Manuel. En definitiva, una gran familia que hacen que las carreras, independientemente de cómo salgan o lo que suframos, sean una verdadera fiesta. Además esta vez teníamos un reportero de lujo, Roberto, al que desde aquí le deseo una pronta recuperación, que ha inmortalizado nuestras andanzas.





















Después vino el tercer tiempo. Un calentamiento previo con José Antonio y Emilio y después, Javi y yo, con nuestras sufridoras, degustando buen pescaito en Churriana. Para terminar una de fútbol. Algunos de nuestros verdes estarán un poquito contrariados, les ha faltado el alirón. No os preocupéis, ¡eso está hecho! y al igual que con las carreras os esperan jornadas gloriosas, y espero que a mí también.


¡A POR LA RAGUA!

jueves, 7 de mayo de 2009

MEDIDAS CONTRA LA CRISIS por Abel


Sin lugar a dudas, en estas semanas estamos atravesando la crisis más importante que, en nuestra reciente existencia, hemos conocido.
Nadie logra escapar a ella. Por más que tratamos de estrujarnos la sesera, no logramos que salga idea alguna para contribuir a la salvación del sistema.
A veces damos pequeños pasos, que nos adentran un poco en la senda de la salvación, pero de nuevo caemos, y con más fuerza incluso, en la desgracia, haciendo que la desolación cunda en nuestras filas.
No tiene el tirón que tenía, cuando nos dábamos tortazos por unirnos a la marabunta y "surfear" en la cresta de la ola, teniendo que ordenar la vorágine que nos consumía.
Nadie quiere entonar el "mea culpa", pero en el fondo todos sabemos que cada uno en su medida, somos los responsables de la situación, y es por ello, que debemos unir esfuerzos en recuperar lo que, con tanto esfuerzo y dedicación, nos ha costado crear.
No podemos esperar que vengan de fuera las soluciones mágicas. No podemos sentarnos a ver como se marchita este fruto del sacrificio de todos nosotros. Y por supuesto, estamos convencidos de que vamos a salir del pozo donde nos hemos metido por méritos propios.

A estas alturas de la entrada, por supuesto, sabéis que estamos hablando de la crisis que está asolando el BLOG de Las Verdes, ¿o acaso pensábais en algo que no fuese esto?

Tenemos que reactivar el blog, cada uno en la medida de sus posibilidades. Tratando de sacar un hueco en las apretadas agendas y escribir unas lineas, preferiblemente como entrada, pero si no es posible, al menos en comentarios.
Necesitamos entusiasmo y recuperar el dinamismo que parece haber fenecido....
¡¡ quién lo iba a decir hace unos meses!!

Espero que logremos reactivar el Blog, y, al menos en mi modesta aportación, trataré de echar una mano en dicho proyecto.

Un saludo y espero que hasta pronto!!

miércoles, 29 de abril de 2009

Quedada y Cruces

Queridos amigos, llegan de nuevo las Cruces de la primavera granadina. Para celebrarlo que mejor que quedar por la mañana del sábado para una bonita tirada desde el restaurante “La guitarra” hacia el jardín botánico de la Cortijuela, para después, y ya con ambiente lúdico festivo, salir de cruces el sábado por la tarde.








Sería una bonita oportunidad para reunirnos y compartir un rato común de esa familia verde un poco diseminada últimamente. La cantidad de Km, la hora, y otras cuestiones podemos decidirlas sobre la marcha en el blog.



Esperamos que os apuntéis y concretemos los términos del encuentro.





miércoles, 22 de abril de 2009

III CARRERA MEMORIAL PADRE MARCELINO (Por Javi)




Parecía un milagro, pero finalmente la tercera edición de la carrera del Padre Marcelino se llevaría a cabo. En las muchas horas previas, habían caído chuzos de punta. Agua en abundancia, cielo plomizo y amanecer poco propicio para salir de entre las sábanas y largarse en calzón corto a correr. Pero allá fui. Mientras conducía, incrédulo miraba sin cesar el penduleo continuo del limpiaparabrisas, al tiempo que sorteaba grandes charcos sobre el asfalto. ¿Dónde demonios voy? Además, tenía un sueño bestial. Antes de conseguir aparcar (toda una proeza en Granada) divisé una luz milagrosa y esperanzadora: el cielo se abría, el sol se asomaba tímidamente y un discreto azul se insinuaba entre las aún persistentes nubes.

Pues habría que correr, qué remedio. Tengo que decir que fui sin pretensión alguna, sin presión, sin cábalas sobre promedios, cambios de ritmo y estrategia alguna, a sabiendas de que mi estado de forma está aún en progreso (y es que la sombra del Maratón hispalense es muy alargada) y de que muy probablemente no haría mi mejor marca en un diez mil. Organización óptima en todos los aspectos, voluntarios por todos sitios, incluso cajones de salida (aunque hay que señalar que la gente no lo respetó en absoluto). Preveo encontrarme con algunos verdes, pero sólo asoma Onio, Gregorio y el inigualable Paco el Compae, con su séquito de seguidores al completo : Meli, Paquillo Jr-que también participaría y María; más tarde, a unos minutos de la salida, saludamos a Manolo Pedreira. Miramos hacia atrás: no divisamos ningún corredor de 2 metros, esto es, Jesús Lens no aparece; Víctor, tampoco. Casi normal, pensé.

De la carrera en sí poco contaré, no porque no haya sido mi participación más brillante, sino porque creo que es más apropiado hacer una despiadada crítica a dos sujetos, dos exponentes del mal gusto y pésima educación, dos ejemplos a erradicar del deporte y de nuestro atletismo. Estos dos impresentables emborronan el ambiente festivo que se disfruta en cualquier domingo, cuando cientos de personas madrugan para darle a la zapatilla con amplias sonrisas y buen rollo.
Me explico: hacia el km 3 llegamos al primer puesto de avituallamiento; nos encontramos con muchas botellas de agua Lanjarón dispuestas en bloque, todas juntitas, los voluntarios cruzados de brazos, sonriendo, eso sí. Había que cogerlas “a pelo”, se ve que no nos las ofrecerían. Para hacer más trágico el contratiempo, como sabréis, estas botellas llevan un precinto al abrir el tapón. Pues bien, a un “atleta” se ve que eso le supondría arruinar la marca de su vida, o la apuesta verbenera que habría hecho con su amigote, probablemente la noche anterior y con un cubata en la mano. El caso es que empezó a vociferar, maldecir, saltar como un poseso, tirar la botella al suelo con una rabia de cuadrúpedo tragabellotas y lanzar el tapón directamente a la cara de un voluntario del puesto de avituallamiento. Le increpamos, vaya que lo hicimos. Seré aún más letal con él: un auténtico pisaparques, un payaso con pinta de pato mareado que además repartía codazos mientras corría; un “deportista” que el km 6 se paró –aún maldiciendo, para luego reanudar la marcha.

El segundo no es menos merecedor de una sanción. Ahora hablamos de un auténtico corredor veterano, asiduo al Circuito Diputación, pues me sonaba su cara, un “atleta” de unos 50 años, experimentado, curtido en mil y una carreras. Pues bien, justo delante de él corría un chaval de unos 18 años con un mp3. Se ve que el zigzagueo continuo del niño lo exasperó, pues lo cogió de los hombros, le dijo que se quitase de en medio “de una puta vez, niñato, que estorbas” y le dio un meneo tremendo. Lo positivo, por decir algo, es que ambas “víctimas” reaccionaron con una frialdad y una templanza absoluta: el primero sonrió tímidamente, el segundo se quedó estupefacto, pero sereno. Sinceramente, la mirada y el rostro del chaval me hizo daño, se me clavó en el alma. Deseé coger al veterano y… Reconozco que mi ser oscuro surgió ante tanta poca vergüenza. Populares, somos corredores populares, un término que habría que explicar a más de uno. Vamos a una fiesta, y como en toda fiesta, a unos les va mejor y a otros peor. Pero esto, amigos corredores, no puede ser.

Dejando atrás la anécdota (mejor considerarla una simple anécdota), acabé la carrera con un tiempo de 40’22’’, tiempo real, diez segundos más, tiempo oficial. Satisfecho, sé que tengo que mejorar, pues puedo hacerlo mejor, pero cuando lo das todo y además asumes que no hay para más, pues todo queda en su sitio. Ahora mismo, correr a 4 minutos/km es todo cuanto puedo hacer, con muchísimo esfuerzo. Después intercambié impresiones con el incombustible Gregorio –satisfecho y contentísimo con su entrenador , y con Onio, que a pesar de su parón, se mostró feliz por su tiempo, aun sabiendo que su mejor forma aún queda lejos. No pude ver a Paco al terminar y una vez recogida la bolsa de regalos, cada uno se fue a otros menesteres. A pesar de todo, una carrera para repetir, sin duda.


martes, 14 de abril de 2009

CARRERA MEMORIAL PADRE MARCELINO......¡¡ QUÉ TIEMPOS AQUELLOS!!...(Por Abel)


….y es que me parece mentira que haya pasado ya un año, desde la primera vez que corrí el Memorial Padre Marcelino del 2008.
El 20 de abril del año pasado, amaneció un día lluvioso y gris, que no acompañaba lo más mínimo, la idea de correr durante 10 Km por las calles de nuestra ciudad. Pero la sola idea de tener Camino de Ronda como pista atlética, despejada de toda circulación, excepción hecha, de los “vehículos humanos de tracción animal”, léase corredores, borró de un plumazo cualquier asomo de inapetencia o cobardía runnera.
Mientras me aproximaba dando un paseo hacia las instalaciones del colegio, desde donde nace y fallece la prueba pedestre, íbamos confluyendo algunos corredores de forma directamente proporcional a la cercanía al centro, o sea, más peña cuanto más cerca estábamos. Y es en esos momentos, cuando sientes el “ambientillo” pre-competición, cuando se desvanecen definitivamente los pensamientos, siempre recurrentes, de…” ¿qué coño hago levantado a estas horas un domingo?”
Todos sabéis de la buena organización de esta prueba, así que no redundaré en merecidas alabanzas.

El circuito llano, con tan solo algunos giros amplios en el mismo, se presta a hacer una buena marca, con distancia oficial, que siempre se agradece. Todos sabemos que no siempre 10 Km acaban siendo 10 Km, por increíble que esto parezca.
En mi caso fueron algo más de 43 minutos los que empleé en zamparme el circuito, aunque casi acabo devorado por sus fauces, pues era una de mis primeras competiciones. Recuerdo el gran papel que hicieron José Antonio, Mario, Mariano,el Compae, Jose Manuel, etc.….como espectador de lujo tuvimos a Antonio y a Ana de reportera gráfica,….presencias y ánimos que siempre son bien agradecidos.


Pero hoy, un año después, tras haberme arrastrado trotona y sobre todo cochineramente, durante unos 50 minutos, habiendo acumulado en lo que va de año la apabullante cifra de 2 salidas, y cargando de manera absolutamente antiestética 6 kilos más sobre mis maltrechas espaldas, me cuesta imaginar que hace algo más de 350 días, fui capaz de lograr lo que hoy me parece una gesta inalcanzable.
Hago promesa pública ante mis amigos de Las Verdes, que a esta situación trataré de poner remedio, en un plazo razonable, cuidando dieta y metiendo km aunque sean rastreros, para que al menos no os de vergüenza cuando diga que aun me siento Verde.
Si me encontráis por la calle, por mucho que os lo suplique, haced caso omiso a mis convincentes palabras y………. ¡¡¡¡¡¡¡NO ME DÉIS CERVEZA!!!!!!!!
Gracias compañeros, y espero que nos veamos, más pronto que tarde quemando alpargata.

viernes, 3 de abril de 2009

MEDIA MARATÓN DE MÁLAGA, Por Mario Zafra.


Falta poco para las diez de la mañana, día 29 de marzo del año 2009 d.c., y aqui estoy, entre una multitud de personas en calzón corto y camisetas coloridas, entre las que me incluyo, todos con aspecto mas o menos deportivo, según se dice. Falta poco para que comencemos, comentan que tres mil personas, tras un disparo o alguna señal a correr unos detras de otros por las calles de Málaga, objetivo hacer 21 km y un poco más.
Sólo me he quedado en la línea de salida, miro a un lado y otro por si veo algun "Verde", sobre todo a Gregorio y José Antonio, puedo ir en sus tiempos. Empieza el rumiar de la masa, empujones por adelantar en esa línea de salida, pensara que van a llegar antes, puede que sea así. Prefiero permanecer donde estoy. Avanzamos, pero solo ha sido un movimiento de acordeón para preparar la salida. Pasa un instante y empezamos a andar, ya debe de haber sido la salida. Andamos, y llegamos al arco de salida, puede que haya pasado un minuto, pulso el reloj, sigo andando... empiezo a correr. El camino es estrecho, maldita mediana.
Poco a poco vamos corriendo, entre huecos vamos adelantando, algún salto, alguna gran zancada para pasar entre corredores. Poco a poco asiento el ritmo aunque con paroncillos, no se trata de arrollar, solo de llegar. Hace un rato que no hay mediana. Observo un globo azul delante que marca tiempo de carrera pero aun esta lejos. El recorrido es descendente ligeramente, luego habrá que subirlo, y no será tan ligero.
Pasamos por un tunel y... ¿una cuesta? me vendrá bien. Abro zancada en la subida y cojo ritmo, es corta. Nos dirigimos al mar. Voy mas comodo, parece una carrera de relevos, a unos adelanto, otros me adelantan, es una cadena en movimiento. Levanto la vista y veo la cabeza lejana, de todos modos no voy a llegar a ella, así que a lo mio. Dos kilometros o tres, por debajo de cinco minutos el kilometro.
Paralelos vamos al mar ya, paso el globo, escrito 1 hora 45 minutos. Primer avituallamiento, no cojo agua, ¿y ese quien es? ¿viene de vuelta? va sólo, vuela. Lleva bastante al segundo. Avanzamos, me encuentro bien. Observo aquellos que estan de vuelta. Insconcientemente animo el ritmo paso otro globo, escrito 1 hora 40 minutos. Veo pasar de frente el globo de 1 hora 20 minutos. Ahí va Daniel detras de José, a ritmo. Pasa el globo de 1 hora 25, Antonio y Javi serios a la par. Pasa el globo de 1 hora 30 minutos. Me acerco al globo de 1 hora 35 minutos. Veo pasar a Gregorio, va lanzado. Por aqui debe de estar José Antonio. Hacemos cambio de sentido. Vamos bien, no conocia esta parte de Málaga, avenida ancha, edificios nuevos. Las sensaciones son buenas, objetivo el globo de 1 hora 35 minutos. Estará 200 o 300 metros adelante, quizas menos, ahí estará hasta el final, se resitio. Se que voy en mi grupo, veo un corredor de Albolote, siempre vamos a la par en las carreras de la Diputación de Granada. Va delante. No me gusta el zig zag que nos hacen, ida y vuelta, pero voy bien.
Globo de 1 hora 35 minutos, ahi esta, pero no hay manera, ¿voy a menos? creo que no. Mas bien adelanto corredores. Kilometro diez, por debajo de los 45 minutos segun mi reloj, extrapolando 1 hora 30 minutos los veinte, mas lo que tarde ese kilometro y un poco. Lo previsto.
Vamos para Málaga, la que conozco. Es bonito el paseo. No vamos para el centro. Adelanto al corredor de Albolote. Seguimos dirección este, paralelos al mar. No hay manera, ese globo no va a 1 hora 35 minutos, me da igual, a lo mio. Me encuentro bien Me cruzo corredores de vuelta, no veo a nadie esta vez. Ya pasamos la hora, veo en la mediana una cara conocida, no corre. Miro y levanto la voz ¡¡¡¡Paco!!!!, es Paco Montoro, me acerco a él y le informo de quien soy, nunca nos habiamos visto, saludo fugaz. Cambio de sentido y creo que kilometro 16. Considero que mi ritmo es correcto, algo de euforia tengo, no noto cansancio excesivo, buen fondo. Poco a poco nos alejamos del mar, ya hemos bebido un par de veces. Me entretiene ver la gente que nos mira y anima. Buen ritmo lleva ese, prefiero el mio. Kilometro 19.
Ya empezamos a subir. Se hace pesada la subida, no será mas de un kilometro. Sigue la subida. La ciudad de Málaga no es conocida por sus desniveles. Veo el estadio a lo lejos. Cojo el ritmo de aquellos que parecen ir más rapido. Ya esta la puerta del estadio. Acelero. ¡Joder! hay que dar una vuelta. Pues a darla. Me abro a la segunda calle y acelero. Voy pasando corredores por el exterior. Me gusta esta sensación, ahí esta el arco de entrada, detengo el reloj 1 hora 35 minutos, un minuto más me marca la federación.
Veo a Victor, me pregunta que he hecho, me ha visto a muy buen ritmo. Yo tambien.

miércoles, 1 de abril de 2009

VOLVER A EMPEZAR por Onio

El 11 de enero, con casi un mes de adelanto sobre lo previsto, vino al mundo Gonzalo y con él mi cambio de vida. Sé que suena a tópico pero puedo asegurar que eso de tener un hijo ciertamente hace que toda tu estructura cotidiana se desmorone y tengas que empezar a construirla de nuevo.
Para colmo la famosa crisis (a ver si alguien importante me la presenta para que le diga cuatro cositas) hace que mi, hasta ahora, estabilidad laboral pase a montarse en noria con lo que deja de ser de todo menos estable. Esto es lo de menos pues preveo que mas o menos a finales de mayo volverá a ser estable aunque la estabilidad que va a adquirir no sea la que más me gusta.
La primera de las circunstancias hizo que menguara considerablemente el tiempo libre del que habitualmente disponía, que hasta entonces tampoco era mucho. La segunda lo que hizo, y aún hace, es tener mi cabeza y estomago, creo que me ha salido una ulcera, ocupada día y noche en buscar una solución que no sea prepararme para aguantar largas horas en la cola del paro.
Con todo esto, la última vez que realicé un entrenamiento medio en serio fue el 4 de enero que hice una fabulosa tirada de 25 km junto a Antonio y a Javi. Después he salido otro par de veces o tres en solitario para rodar algo menos de 10 km. Hace algo menos de un mes acompañé o mas bien seguí de lejos a Antonio y a Javi en un entreno por las cuestas de Granada que me dejó durante unos días un ligero dolor en la rodilla izquierda sin duda debido a mi falta de entrenamiento. He de dar aquí las gracias a Antonio y Javi por invitarme a acompañarles a sabiendas de que mi estado de forma era lamentable y que no iba a hacer otra cosa que frenarles.
Estos tres meses de abandono de la práctica del running me han reportado unos tres o cuatro kilos y cierta envidia cada vez que leo las crónicas en los distintos blogs o simplemente veo a alguien correr por la calle pero sobre todo echo de menos no sólo correr sino todo lo que lo rodea. Así que hace unas semanas me propuse que tenía que salir a correr como fuese y cuando fuese ya que mi cuerpo y sobre todo mi mente lo necesitaba de forma acuciante. Por ello me puse a analizar las horas que tenía disponibles durante el día llegando a la conclusión de que las horas disponibles eran menos dos. Aún así no abandone y me dije que podía hacer un pequeño esfuerzo e intentar salir por la mañana temprano aprovechando que Gonzalo acostumbra a despertarse a eso de las cinco de la mañana y total por robarle un par de horas de sueño al cuerpo dos o tres días a la semana tampoco le va a pasar a uno nada.
El lunes fue el primer día que lo intenté pero tras acostarme pasadas las tres de la mañana no tenía uno cuerpo cuando sonó el despertador a las seis. El martes volví a intentarlo pero también fracasé en parte porque cuando sonó el despertador llevaba despierto algo mas de dos horas. Pero hoy si he podido.
Sin pensármelo, ya que si lo hago me vuelvo a meter en la cama, me he puesto la ropa de combate y me salido a la calle encontrándome con la sorpresa de que estaba lloviznando. Lo de menos ha sido el recorrido y el ritmo ya que hoy y durante algo menos de una hora he vuelto a disfrutar, he vuelto a sentir como mi corazón se aceleraba al subir las cuestas, como el sudor diluido con la ligera llovizna empapaba mi rostro, como mis agarrotadas piernas me empujaban hacia delante al son de mi respiración, he vuelto a sentir todo aquello que me hizo amar este deporte. Sé que me queda mucho para recuperar la forma que tenía hace tres meses, que los retos que me había propuesto para este año están muy lejos y es mas que probable que tenga que renunciar a la mayoría pero hoy todo eso me da igual por que desde hoy sé que vuelvo a empezar.