domingo, 17 de enero de 2010
domingo, 3 de enero de 2010
THE MIRACLE II. THE CONQUEST OF MOCLÍN.

Sería duro, difícil, casi épico… pero se barruntaba que el colofón final bien merecía un sufrido esfuerzo. De hecho, al principio, mientras apurábamos nuestros cafés, se comentaba abiertamente que había inquietud, temor, implorábamos respeto. El miedo a lo desconocido, algunos; el miedo al mal bien conocido, otros. La logística, pues, viendo la asistencia de corredores, sería bien simple. Dos coches irían a Moclín, uno se quedaría y tres tipos temerarios empezarían a correr una ruta que según mi no muy preciso recuerdo del año anterior, nos llevaría alrededor de una hora y veinte minutos, unos 16 kms en total. Y lo clavamos.
Antes de empezar, cuando conducíamos, el camino parecía interminable, con sinuosas curvas y un firme deteriorado y embarrado que poco contribuía al optimismo. Pero es cuando se puede divisar el castillo en nuestros horizontes cuando se puede comprender genuinamente la dimensión de tamaña empresa. Hasta ahí habría que correr, hasta ahí habría que subir. Y se subió. Y hasta se cantó el Himno de Ingenieros, ya imaginaréis por parte de quién. Pero cuidado, que la actuación se hizo a dueto, por momentos bastante bien coordinado. Txomin volvió a hacer alarde de su extraordinario momento físico y mental y acompañó al singular Antonio en sus conversaciones, cantos y proclamas bélicas, cuando fueron precisas. Y lo hicieron en el momento álgido, cuando más se subía, cuando los pulmones y el corazón pedían clemencia, cuando aun a sabiendas de lo anterior, nos restaban aún unos 3 kms para concluir nuestra particular odisea.
Llegamos victoriosos, eufóricos, como se esperaba. Una gran congregación de fieles feligreses acompañaba a este Cristo del Paño en esta cita dominical, algunos miraban con rostros de sorpresa, otros con indiferencia, pero de nuestra heroidicidad queda testimonio en las siguientes instantáneas que tomamos desde la cima. Poned vosotros los adjetivos que estiméis adecuados, pero la sensación de coronar el castillo de este pueblecito sólo puede ser definida correctamente si se experimente dicha ascensión. Y es una maravilla de la que un año más he sido partícipe. Y me alegro.
lunes, 28 de diciembre de 2009
REPORTAJE GRÁFICO MAÑANABUENA Y POSIBLE MAÑANAVIEJA
miércoles, 23 de diciembre de 2009
CITA PARA LA MAÑANABUENA

sábado, 19 de diciembre de 2009
LA COMUNIÓN DEL CORREDOR
Lo mío hoy no ha sido madrugada. A las 8 y pocos minutos de la mañana me he calzado gorro guantes y toda la indumentaria para hacer frente al general invierno y he salido a los caminos. Maldecía mientas que mi reloj conectaba con los satélites por tener que estar parado.
El día prometía ser hermoso, un sol helador asomaba en el horizonte de esta gélida mañana. Como de costumbre cuando corro por la mañana me he dirigido al canal de Oxford. Notaba que hacía más frío que otras veces, pero al llegar al canal y ver que estaba helado me he dado cuenta de que hoy era diferente. Incluso me he parado a tirar piedras para romper el hielo de la superficie.
Lo bueno del asunto es que el barro, que estas últimas semanas me impedía avanzar, se había helado con lo cual la superficie volvía a ser practicable. La rasputitza había desaparecido; los panzer volvían a avanzar hacia Moscú.
Al final del canal he llegado a Wolvercote, una pequeña localidad al norte de Oxford. La estampa era muy bonita: el pueblo con la decoración navideña; todas las superficies heladas, incluidas una pobres vacas que buscaban pastos; y yo cruzando los puentes de pueblo mientras que debajo sus aguas corrían rabiosas para no ser congeladas.
Ahora llegando al río es paisaje era sobrecogedor. La mañana era clara, el sol, aunque mudo, se mostraba radiante y despertaba las primeras brumas matinales que se elevaban difuminando el paisaje de Oxford confundiendo árboles y edificios en una simbiosis única. Empezaba a entender la fuente de inspiración donde Tolkien y Carroll obtuvieron la inspiración para crear sus maravillosos mundos.
No era el único que agradecía este día, los corredores de ambos sexos, muchos más de los normales, intercambiaban “morning” conmigo, al igual que los paseadores de perros. En ese momento he de decir que me he sentido parte de todo esto, como decir: integrado. He apreciado la belleza de todo como si fuera mío, o como sabiendo que a partir de hoy formará parte de mi para siempre.
Al llegar, las endorfinas me embargaban, daba las gracias del día que decidí ponerme unas zapatillas por primera vez y salir a correr. Sentía haber realizado una comunión que había reunido cuerpo, alma y entorno. En vez de frío sentía una intensa sensación de bienestar en mi interior. Después, de camino al trabajo, todavía embargado por las sensaciones, reflexionaba sobre lo mucho que me aporta correr, lo bien que me viene para dejar atrás preocupaciones, soledades, miedos y problemas. Soy feliz cuando corro.
Un abrazo desde la hoy impresionante Pérfida
martes, 15 de diciembre de 2009
MEDIA MARATÓN DE GRANADA por Onio

jueves, 10 de diciembre de 2009
MAÑANA BUENA
Día: 24 de dicimebre
Hora: Mañana (por concretar en consenso)
Lugar: Según decidamos, a conveniencia del grupo, o la banda, o los que asistan.
Plan: Correr y degustar unos anisetes y polvorones en buena compañía
Ritmo: El más lento marca el paso
Intenciones: Disfrutar de las navidades
Se ruega a los interesados que se manifiesten
P.D. Se recuerda además que Onio, muy amablemente por su parte, está organizando la cena de Navidad, a ver si le facilitamos el trabajo.
lunes, 7 de diciembre de 2009
MEDIA MARATÓN DE GRANADA, ¡POR FIN! por Onio

Pues si, aunque muchos éramos tremendamente escépticos cuando allá por el mes de octubre se anunció que se suspendía la media maratón de nuestra ciudad parece que al final se impondrá un poco la cordura y nuestra media finalmente se celebrará el próximo domingo.
Todos buscamos hacer un buen papel en nuestra carrera aún sabedores que el perfil que la misma presenta no es el mas propicio para hacer buena marca pero dejando de un lado los tiempos a todos nos gusta recorrer las calles de nuestra Granada libres de coches aunque sea solo por un día, algo a lo que el grupo madrugador está un poco mas acostumbrado.
Pero no pretendo yo hacer una crónica que la preparación de esta media y de las posibles intenciones que tengamos cada uno respecto a ella. Mi intención es mas simple y mucho mas lúdica. Si el año pasado nos reuníamos después de la carrera junto a una mesa para reponer las energías gastadas y sobre todo para charlar y compartir un buen rato juntos la intención de este año es exactamente la misma.
Así que en ausencia del Padrino que era generalmente el que se encargaba de montar todos estos “tinglaos” tomo momentáneamente el relevo y propongo que para el próximo día 13 nos reunamos todos los verdes, y quien se quiera unir, en torno a una buena mesa que podría ser la del restaurante Los Cazadores en Pinillos.
La intención sería la de reservar para este miércoles así que por favor señores sean raudos en pronunciarse a favor o en contra para que no nos quedemos sin sitio.
Por otro lado también aprovecho para ir proponiendo la comida - cena de Navidad que este año con la intención de que estemos todos se retrasará hasta después del día 25 siendo una buena fecha el 26 ó 27 por ser fin de semana y estar todo el mundo, o casi, libre esos días. La intención para este día es buscar algún sitio en Granada capita, yo ya tengo alguno pero antes de hace nada lo comentaré, para no tener que coger coches o hacerlo lo menos posible a la hora de querer tomarse algo tras la comida o la cena según suceda.
Pues nada ahí queda eso, como podéis ver poco tiene que ver el contenido con el título pero así por lo menos captaba vuestra atención pues está visto que mi poder de convocatoria es mas bien escaso tras las últimas que he realizado para hacer alguna tirada, tirada como la de ayer por el Trevenque en la surgió hasta el torero que todo español lleva dentro pero eso es otra historia.
lunes, 30 de noviembre de 2009
UN DOMINGO CUALQUIERA EN CÓRDOBA -Por Javi


Con tremenda ilusión y motivación me presentaba en Córdoba el último fin de semana de noviembre. Se celebraba la Vigésimo Quinta Media Maratón de dicha ciudad y ello iba a suponer el colofón triunfal a tres meses de duros y concienzudos entrenamientos. Como habréis apreciado, he usado hasta ahora el pretérito imperfecto, pero dándole un matiz hipotético. Quiero decir que de triunfo, nada de nada. Caca de la vaca.
Si quieres, anhelas y además confías en batir tu marca (al menos igualarla) hay ciertas cosas que no debes hacer el día de antes. Y no hablo EN ABSOLUTO de excusas, que quede clarísimo.
PROLEGÓMENOS. LA VÍSPERA
A mediodía llegábamos a Córdoba Pepe Villegas y su esposa Reme, Nuria y servidor, tras un viaje de más de 3 insufribles horas. Hospedaje en hotelito (no veas cómo impresionaban las fotos de internet y cuán diferente fue la realidad) y prestos a cometer el error atlético, si bien justificado. Error atlético porque la lógica dice que tu cuerpo se resentirá tras más de 6 horas de pateo intensivo por la ciudad califa, sin un calzado adecuado, ya que supone un cansancio añadido a lo que servidor ya arrastraba de antes; pero justificado, qué narices, porque la ciudad bien lo merecía, porque su gastronomía es excelente y el día era inmejorable para disfrutar e impregnarse de otros aires al tiempo que caminas tranquilo pero sin pausa. Y justificado otra vez porque no todo va a ser correr. A media tarde nos hicimos con los dorsales y obsequios y nos encontramos con el tercero en discordia y respectiva novia, Manolo y Carmen. Entre risas y buen rollo pasamos un sábado radiante, culminada con una buena cena. De ahí a descansar. O a intentarlo.
EL GALLO
Ya en la cama lo barruntaba. Diagnóstico: cansado. Dolor de rodillas, tobillos hinchados y una apatía atlética considerable. Dios, os prometo que esa noche me habría apetecido salir de marcha, beber, fumar y castigar el cuerpo, cualquier cosa menos madrugar al día siguiente para correr. El caso es que cuando el gallo cantó por primera vez di un respingo en la cama pensando que la hora había llegado. Eran las 3 de la madrugada. Maldito gallo. Volvió a cantar y volví a sobresaltarme. Eran las 3.25. Siguió con su ritual hasta las 6.30, cuando ya no pude hacer otra cosa que levantarme resignado, desvelado y hecho polvo, dispuesto a ponerme la indumentaria y las pinturas de guerra. ¿Guerra?
100% PROBABILIDAD…
…De lluvia. Eso habían vaticinado todos los telediarios, páginas webs meteorológicas y viejos del lugar con respecto al domingo. ¡Si hasta Julio Marvizón habría acertado! Que iba a llover lo sabíamos pero nadie nos avisó de que lo nos aguardaba el día 29 iba a ser la manta de agua más impresionante que he visto en mucho tiempo. Parecía increíble que se tratase de la misma ciudad que habíamos despedido el día anterior. Con pocas ganas nos fuimos los tres a ver qué pasaba. Tras desayunar en las inmediaciones de las pistas de atletismo donde empezaría y acabaría la batalla y convertir el Focus de Manolo en un improvisado probador donde cambiarnos, nos dirigimos al caos del guardarropa con nuestras bolsas, lugar en el que aguardaban casi 2000 personas apelotonadas, abriéndose paso a empellones, codazos y hasta rodillazos, intentando, bajo un toldo agujereado y por donde caían inmensos chorros de agua sobre nuestras cabezas, dejar sus mochilas. Nuestras pegatinas identificativas con el número de bolsa se nos desintegraron en las manos, así que desistimos y volvimos a los coches a dejar allí las bolsas. 9.55. 5 minutos para el comienzo de la carrera.
Empapados ya hasta la médula, las zapatillas caladas y los ánimos aplacados, y mis compañero me manifiestan la posibilidad de no correr y volver al hotel, porque esas no son condiciones ni para asomarse a la ventana. Momentos de zozobra y duda, pero nos dirigimos a toda leche hacia la salida, gritando y con ganas de guerra, qué demonios. Una marea multicolor por delante; otra por detrás. “¿Dónde estamos exactamente? ¿Vamos más hacia delante? Ya es la hora. ¿Ha sonado el disparo? ¡Sí! ¡No! Yo creo que van con retraso. ¡Mira, esos están corriendo ya! ¡Vamos, que ha empezado! ¿Pero qué hora es? ¡Me cagüen la puta!”. 10 minutos más tarde pasamos por el km 2, tratando de no matarnos, de no tropezar o no ahogarnos por los laterales de las calles (por donde se supone debes adelantar), con charcos que te llegan por los tobillos. O sea, que los dos siguientes hay que hacerlos en 3’30’’ para recuperar, pienso y hablo con Manolo. Es inútil, para entonces ya he perdido la intensidad y la motivación. Me pongo una braga para el cuello en la cabeza a modo de gorro. Estoy, como me dice alguien desde el escaso público, “bonico, bonico”.
Km 3.5. Manolo: “Javi, llevas el cordón derecho desatado”. Me agacho, cogo los dos cabos y compruebo atónito cómo mis dedos no pueden moverse, las manos se me han congelado casi, soy incapaz de echar el lazo a la puta zapatilla, la impotencia se apodera de mí y me quedo empanado perdido a la derecha de la calle, estorbando a corredores y en un punto de no retorno. Un minuto más tarde casi consigo echar un débil lazo y me lanzo a la caza de Manolo. Pepe iría más atrás, sin tantas agonías. Y ahí se acabó todo. En el km 11 compruebo que ya no puedo seguir a Manolo, que me duelen muchísimo los cuádriceps y que, en definitiva, la carrera había terminado para mí antes de empezar. Mi compañero de fatigas se me pierde en la distancia. Yo y mi gorro nos quedamos solos y tristes a librar la batalla contra los elementos y yo mismo.
EL DESENLACE
Una débil tregua de lluvia en el km 16 de apenas 2 minutos y poco más que contar. Ya he perdido la referencia de tiempo y mi cabeza está en otra cosa. Está en que me apetece correr por correr, hablando y disfrutando, en que seguiré entrenando por supuesto, en intentar conciliar ambas cosas, en rumiar constructivamente mi fracaso… Amigos, no me salió la carrera. No valen excusas. Como dije al encontrarme al final con las niñas, “no había tío para más”. Mi tiempo real, según Gescon-Chip, ha sido 1h27’35’’; Manolo ha hecho 1h26’’ y confirma su impresionante estado de forma -hubiese reducido un minuto en una carrera “normal”, y Pepe ha hecho 1h38’. También vi a Chomin, que está hecho un león, según creo recordar, hizo 1h28’. Vine a bajar de 1h25’ y se me ha quedado lejos, muy lejos.
Algo estoy haciendo mal, o mucho, no sé. El caso es que no veo mi horizonte atlético muy claro, que dentro de dos semanas viene Granada y que hasta entonces me lo voy a tomar muy pero que muy tranquilito.

