Este es el principal elemento a destacar de la carrera; lo mucho que llovía. Me decían los amigos del club Murgiverde que lo mío era mala suerte; dos carreras en Almería –Las medias de Almería y la de El Ejido- y las dos con lluvia intensa; para que después digan que en Almería no llueve.
Pero vamos al lío. Entre finales de 2008 y 2009, en el que hasta ahora había sido mi mejor estado de forma, había pretendido atacar el 1.24 en tres medias: Granada, Almería y Málaga. Lejos de conseguirlo, cada vez me había alejado más de esa marca, hasta el punto de darla por pérdida, al menos por lo pronto. Tras esto me fui a Oxford y allí me olvidé de entrenamientos exigentes.
A mi vuelta me fijé como objetivo terminar el Mapoma y me puse a entrenar para ello. Al poco de comenzar me fui encontrando mejor, inusualmente mejor, tanto que al final mis buenos amigos, Javi y Víctor, me convencieron para que probara suerte en El Ejido. Como me encontraba fuerte y quería hacer buena marca en Málaga decidí probar suerte.
Con estas ideas nos plantamos en El Ejido el sábado, abusando de la hospitalidad de Javi y Nuria, Ana y yo. El día comenzó muy feo, llovía a mares, tanto que ya dábamos por perdida la posible marca. Además las cuestas del recorrido nos habían desmoralizado un poco. A esas alturas estaba más que tranquilo, me había quitado la presión y ya sólo pensaba en hacer la carrera como si fuese un entreno de calidad.
Un poco antes del comienzo nos reunimos todos, los amigos del Murgiverde y la expedición de Granada, agrupados bajo el estandarte de la División Azul, en honor a la expedición al Maratón de Berlín y a aquellos valientes españoles que lucharon bajo una mala bandera, pero demostrando un valor indómito.
En la salida teníamos que estar de puntillas si queríamos evitar mojarnos mucho los pies, puesto que lo que por allí pasaba era un riachuelo. Como os imagináis seguía lloviendo y esto provocó que hubiese pocos corredores en la línea de salida.
La salida fue bien, descongestionada, la única pega era que al poco empezaba una cuestecilla que había que subir dos veces. Al comienzo mis sensaciones no eran buenas. Notaba las piernas cargadas y pesadas. Pero poco a poco me fui encontrando mejor. Una de las claves de la carrera fue hacer un buen grupo de combate: Javi, Juanjo, Lucas, del murgiverde, y yo hicimos un compacto pelotón que nos vino bien a todos. Tras unos Km muy buenos llegamos al bulevar que era donde comenzaban las cuestas. Como me encontraba bien decidí marcar un buen ritmo que me permitiese ir cómodo y pero en tiempos competitivos. Mi ritmo convenció a los demás y me convertí en la liebre del grupo. Mis pensamientos eran: hasta donde llegue llegué, ya aguantaré el resto de la carrera como pueda. Subiendo alcanzamos a Víctor, a Pedro y a Christian, como nuestro ritmo era un poco superior nos distanciamos de ellos.
Así seguimos en grupo, subiendo y bajando los Km necesarios para completar la primera vuelta. En esta primera vuelta corrí durante un tiempo con un legionario, pero su técnica era autodestructiva: apretar para que no vayas a mi lado, por lo que decidí dejarle cuerda para ajustarle las cuentas en el bulevar en la segunda vuelta. Al comienzo de la misma, me encontré flojo durante un Km, pero luego sin saber cómo ni por qué recuperé de nuevo las fuerzas.
De nuevo el bulevar. Los pies a estas alturas de la carrera estaban empapados, al igual que todo el cuerpo. Había charcos en los que los pies no tocaban el suelo, literalmente flotábamos sobre el agua y continuaba lloviendo. En la subida intenté no perder tiempo y me fui distanciando del grupo, salvo de Lucas que me acompañó, dándome ánimos y consejos. Así llegamos al 15, este Km fue el punto de inflexión. Me di cuenta que si mantenía el ritmo podía batir mi marca. Al principio me sorprendió, pero tras repasar varias veces los tiempos y ver que era posible decidí echar el resto.
El resto os lo imagináis, una lucha contra el espacio y el tiempo. Fui marcando Km por debajo de 4, incluso a 3:40. A pesar de que no corría una media desde La Ragua, me dosifiqué muy bien y fui apretando y manteniendo para llegar. Tras las últimas cuestas por fin el estadio. Pegado a mi llegó Lucas, enseguida estaban allí Javi y Juanjo y tras ellos el resto de divisionarios, salvo su comandante, Blas que llegó un poco antes que yo.
Por fin logré bajar mi marca al ansiado 1:24:19 según mi reloj, algo más en la clasificación oficial. 25º clasificado de la general, 12 de mi categoría. Salí muy contento puesto que es una carrera dura y bajo unas difíciles condiciones meteorológicas. La organización fue fantástica y fue un placer correr al lado de los amigos del Murgiverde.
A ver si mantenemos el tipo para la media de Málaga.













