
Habrá tercer tiempo, pues tras la prueba atlética, nos deleitaremos con un suculento almuerzo disfrutando de las viandas que el mediterraneo nos ofrece y si el tiempo meteorológico lo permite nadie nos impedirá darnos un chapuzón en la playa.




Bajé con Javi y, tras haber entrado el sábado en el Blog y no ver comentarios, pensé que ningún otro Verde correría en Almuñécar. Tras mi última (y enésima) espantá (lo siento, Abel… menos mal que lo del Circo del Sol fue algo inenarrablemente excepcional), no me enteré de que José Antonio sí que tenía previsto venir.
¡Y peor fue, después, enterarme de que había estado corriendo en Guadix!
Ahí es donde constaté que tenemos un problema de comunicación, seguramente derivado de los diferentes intereses atléticos de cada uno, nuestras oscilantes variaciones en el estado de forma, las lesiones, las carreras prioritarias y secundarias, los ritmos de entrenamiento… pero un problema de comunicación, al fin y al cabo.
Personalmente, me da mucha rabia. Por lo estrictamente deportivo. Pero, sobre todo, por ese componente humano que estamos perdiendo.
Confieso ser un perro, un asocial, un informal y un dejado.
Pero hago (otra vez) firme propósito de enmienda.
Me dio mucha alegría ver a Daniel, como una mala bestia, en los primeros puestos de la carrera. Y a Javi, hacer un marcón colosal, corriendo a poco más de 4 minutos el kilómetro. Y a Dani el Chuchero Sin Esfuerzos... Y a José Antonio, que me adelantó como una exhalación en los primeros metros de carrera y nunca más se supo. A Roberto, inasequible al desaliento y con el que apenas pude hablar al final de carrera, que llegué medio grogui. Y a José Manuel, imperturbable y siempre activo.

Y, por supuesto, a esas acompañantes, fieles escuderas, cámara en ristre, sonrisa en la cara y grito de ánimo en la boca. ¡Gracias!













Hago un par de kms más y en una pequeña subida de un puente caigo en la tentación de frenar y empezar a andar y correr. No tengo sensaciones tan malas en las piernas como para dejar de correr pero la cabeza ha dictado sentencia en ese momento, la tortura mental ha comenzado. Empiezo a correr y andar hasta que veo los colores del club un poco delante: es Servando. Lo alcanzo, él va con una vuelta más y vamos animándonos los dos corriendo lo que podemos, andando en los avituallamientos, pero no termino de ir, así que al final en una parada mía veo que se marcha. Me cruzo de nuevo con David en la segunda vuelta, para mi sorpresa compruebo que solo me lleva 1 km y me anima a que corra para darle alcance. Así ocurre en el km 17 poniéndonos los 2 a andar (él va acalambrado). Vamos andando varios kms y yo noto que cada vez estoy más mareado, oigo voces lejanas, estoy vacío. Decido parar en un avituallamiento e ingiero todo lo que tenía que haber comido en la bicicleta y no entraba. Al poco rato empieza a ir otra vez la cabeza, empiezo a percibir otra vez donde estoy, vuelvo a recuperar el humor y el ánimo. Doy alcance a David de nuevo y andamos los dos juntos otra vez. Aparece Juanjo con su marcha invariable, nos dice que le sigamos, pero seguimos andando. Aparece algo más tarde Chico (km 29), me pongo a correr a su lado y noto que voy, así que retomo la carrera y me marcho hacia delante. Continúo y ya empiezo a sentir la meta cercana, no puedo parar. Hago la última vuelta a un ritmo lento pero bastante constante. Voy animándome y emocionándome a medida que se acerca la meta, me acuerdo de mucha gente que me ha apoyado, de que ni siquiera yo estaba convencido de que terminaría, de mi padre fallecido hace unos meses. Llevo su medalla, me bajo el mono para sacar la medalla y dedicárselo a él y a mi mujer…entro en sprint emocionado, soy un FINISHER!.








