jueves, 28 de mayo de 2009

¿CARRERA DE ORGIVA O LAS DOS COLINAS? (por Víctor)





Amigos, compañeros, aficionados al atletismo de Granada, este fin de semana tenemos un dilema: dos carreras que nos gustan coinciden el domingo. La carrera de Órgiva-Lanjarón es considerada por muchos de nosotros como la joya del circuito de la Diputación, sobre todo después de que la media maratón de Granada saliese del mismo. Una carrera de 18.5 km en nuestra hermosa Alpujarra; prueba dura donde se pone a prueba la capacidad de sufrimiento en subida y la habilidad de los corredores en las bajadas con unos paisajes que dejan huella en la retina del corredor.





Pero, ¿Qué me dicen de la Carrera de las dos colinas? Organizada por las Fuerzas Armadas esta prueba celebra su 4ª Edición en 2009. El recorrido atraviesa los sitios míticos de la Granada musulmana, con un primer paso por la Alhambra, bajada vertiginosa por la temida cuesta de los chinos y subida al Albaycín y Sacromonte, donde los corredores disfrutan de las mejores vistas posibles de la Fortaleza árabe. 12.5 km sin ningún desperdicio.





Yo, por distintas razones, me quedo en la de las dos Colinas. ¿y vosotros?

martes, 19 de mayo de 2009

101 Ronda. XIIIª Edición (Por Victor)


La “Cientouno” se ha convertido en una carrera muy conocida y apreciada entre los aficionados a la bicicleta de montaña pero tanto ellos como los atletas sabemos que el verdadero protagonismo lo tienen los marchadores, personas sin límites que se atreven a enfrentarse nada más y nada menos que a dos maratones y medio y en un trazado de montaña. Para mi estreno en esta prueba decidí no obstante que sería más razonable hacerla en la modalidad duatlon, consistente en 77 km en bicicleta, 17 corriendo y los últimos de nuevo en bicicleta. No es que no sea duro, que lo es, es que al lado de un corredor no te atreves a presumir de nada, sólo puedes decir que tú también la hiciste…

La carrera cuenta con una organización ejemplar, una logística perfecta y una ciudad volcada, con pancartas de bienvenida a los participantes y unas calles cuidadosamente engalanadas para dar abrigo y ánimo a todos los valientes que acuden a la cita. Así, cuando llegamos el viernes a Ronda mi amigo David y yo no tardamos en sentirnos como los héroes que llegan a algún sitio para realizar su proeza al día siguiente. La primera parada obligada fue la recogida del dorsal y dejar nuestras bicicletas en el campo de fútbol custodiadas por legionarios. A continuación nos dirigimos al punto donde dejamos la bolsa con las zapatillas de correr para que estuviera dispuesta en el momento de la transición bici-correr. Según me contó Cristian los corredores dejaban dos bolsas allí con calcetines secos, bastones, etc.

No tardamos en reunirnos con los amigos del club Triatlón Armilla que ya estaban dando buena cuenta de unas verdes. Allí estaban Antonio el Chico y nuestro Iron Man-uel, como perfectos maestros de ceremonia. También compartimos esas cervezas con otros componentes del club, a los cuales no conocía aún: Rubén, Julia, David “Tiburón” Tapia y su novia, y los valientes que la iban a hacer a pie por segundo año consecutivo y sólo dos semanas después de hacer Mapoma: Jesús y Mariola. El ambiente era de fiesta, no sé si había nervios pero yo creo que más bien sentíamos euforia. Finalmente fuimos a la cena de la pasta para una última carga de carbohidratos y nos dirigimos con nuestro saco al polideportivo a ¿dormir?.

Nos levantamos con el corneta a toque de diana (que recuerdos…) y empieza la aventura. Si para un corredor prepararse para una prueba tiene su ritual imagínense para un ciclista o un duatleta: allí estábamos revisando todo el equipo, presión de las ruedas, frenos, amortiguación, cámaras de repuesto, bote de agua, casco, protector solar, gafas, guantes…basta ya!. Por un pequeño despiste entramos en la salida muy tarde y nos vemos obligados a quedarnos en la puerta. La participación es masiva, toda la pista de atletismo está llena de bicicletas y los que no cabemos esperamos encima de la grada. En el campo de fútbol se concentran los corredores. El ambiente es festivo: música, un “speaker” muy animado y para salir cuenta atrás y… un cañonazo.










Tardamos unos 25-30 minutos para poder subir a la bicicleta (los corredores saldrán detrás), hacemos 4 km de travesía por toda la ciudad y al salir de Ronda… de nuevo nos paramos, es una salida neutralizada, los 101 contarán a partir de ahora. Aprovechamos para juntarnos alguna gente del club, intercambiar risas y hacernos unas fotos.




La salida se hace por una carretera amplia pero es complicado adelantar en un pelotón tan numeroso. Hacemos una bajada por el Tajo de Ronda, con unas vistas impresionantes de la localidad, y no tardamos en tomar una pista forestal que se adentra en esos parajes andaluces tan evocadores. Empezamos a coger ritmo y vamos adelantando ciclistas continuamente, no tardamos en encontrarnos con los primeros corredores que habían hecho un recorrido alternativo mientras se daba esa salida neutralizada para el pelotón ciclista. No puedo evitar sentir admiración y respeto por todos los que van corriendo, así que les doy palabras de aliento y les ofrezco agua, lo que puedo… El primer avituallamiento lo hacemos en el km 15 y quizá por inercia, por curiosidad, no sé, el caso es que sin necesidad aún de tomar nada nos paramos, dejamos las bicicletas y bebemos, comemos fruta, en fin, sin demasiado afán competitivo.

Volvemos al camino y de nuevo vamos adelantando corredores que ya habíamos pasado. Tengo la fortuna de ir en un sitio de la carrera en el que voy acompañando a las primeras unidades de corredores a pie, me convierto en un espectador de lujo de la genuina cientouno. Me llama la atención un corredor en particular, marcha en la quinta o sexta plaza y lleva una coleta llamativa, la oreja llena de pendientes, una camiseta de algodón de los Simpson y un pantalón de fútbol: sería el corredor que ganaría la carrera a pie. Por delante de él, en las primeras posiciones marcha un rostro curtido con un bigote tosco que impone, sin duda un militar, acompañado de un atleta joven que le marca un ritmo duro.





Hace mucho calor y nos encontramos sobre el km 30 en un nuevo avituallamiento parados. Nos vuelven a dar alcance los primeros corredores y yo me acuerdo de las sensaciones que me aparecen en un maratón sobre ese km y le cuento a David la grandeza de lo que están haciendo. Empieza todo el mundo a aclamarlos y a dejarles avituallarse sin guardar cola, son los protagonistas. Un mando militar nos grita “señores, este es un sitio perfecto para abandonar, en 20 minutos estarán tomando cerveza fresquita en Ronda, suban al camión”… así que retomamos las bicicletas y en marcha. Hasta ahora el recorrido ha sido de subidas y bajadas relativamente suaves y mirando el perfil sabemos que lo serio empieza ahora. Nos cruzamos con gente que va por el km 15 de carrera, son los que han salido andando o trotando muy despacio, centenares de personas ante los que no puedo evitar sentir una gran admiración.

Hacemos la primera bajada peligrosa en dirección a Arriate. Los militares señalizan perfectamente las curvas y los tramos peligrosos pero aún así la afluencia masiva y la ansiedad de algunos corredores provocan caídas continuas, las ambulancias militares van y vienen continuamente con personas accidentadas. Llegados a Arriate (km 35) nos enfrentamos a la primera subida seria, son 5 kms de ascensión en un camino angosto con unas rampas fortísimas. Desde el primer momento de esta ascensión los lados del camino están colapsados de gente que ha puesto el pie a tierra y ha decidido subir andando. Ajusto el cambio y me propongo no poner el pie en tierra, es muy difícil, no por lo duro de la subida si no porque la gente que va caminando se interpone y debo ir avisándoles y muchas veces tengo que meterme en surcos llenos de piedras sueltas que hacen complicado dominar la bicicleta. Consigo mantenerme milagrosamente sobre la bici y el camino se aclara un poco, estoy adelantando decenas, centenares de corredores en esta subida, tengo unas sensaciones de euforia tremendas, por primera vez desde que hemos salido paso de sentirme espectador de la carrera a sentirme corredor y me gusta la bicicleta. Coronamos en el km 40 en un nuevo avituallamiento. Me quedo esperando a David que ha tenido que bajarse por culpa de alguien que le interrumpió el paso y me encuentro con otro amigo de Albolote (Sergio) que la está haciendo en bicicleta y se encuentra algo contrariado por haber tenido que bajarse por culpa de alguien también.

Bajamos ahora en dirección a Setenil. La subida anterior me ha dado confianza y ganas de competir por lo que bajo rápido y me despego nuevamente de David. Salimos a una carretera y comienzo a cazar grupos tirando de oficio de lo que he aprendido estos dos meses con la bicicleta de carretera: desarrollo bueno, piernas, posición aerodinámica y a rodar. Noto que la gente empieza a flaquear y sigo adelantando grupos hasta llegar a Setenil (km53), donde se encuentra el primer avituallamiento sólido. Llega David, son cerca de las 4 de la tarde y hay una cola inmensa para recoger los alimentos. De nuevo cometemos el error de parar. Hacer la cola, comer, rellenar los botes de agua, etc, hemos parado 45 minutos. Cuando estamos preparándonos para salir llega el primer corredor y es el amigo de la coleta!. Todo el mundo aplaude y yo aprovecho entonces para hacerle fotos. Le veo algo desencajado, el calor es tremendo y hace gestos de tener calambres en las piernas… pero se come un plátano y una naranja y sigue adelante!.

Ahora nos enfrentamos a un tramo de subida nuevamente. La larga parada y el haber comido demasiado hace que las sensaciones no sean de ir muy fino pero poco a poco el cuerpo se va entonando. Después de unos 2 km comenzamos la segunda subida seria, ahora es algo más corta (unos 3 km) pero casi igual de dura que la anterior. Pongo un cambio asequible y se repite el escenario anterior, adelantando a gente que camina con la bici o a otros que suben muy despacio a “molinillo”. Cojo una buena rueda, un chico fuerte que sube a un ritmo parecido al mío, me coloco tras él y vamos alternativamente avisando a la gente para que nos dejen pasar. Coronamos juntos y tras darle la mano espero a David que nuevamente se vio entorpecido al subir y obligado a hacer un tramo a pie. Llegamos al avituallamiento (km66), a mi me duele mucho el asiento, el mono del club es demasiado fino pero le doy aliento a David, nos quedan 11 km para hacer la transición.






Seguimos hasta el Tercio en un descenso vertiginoso en el que tengo una caída tonta pero algo aparatosa para el dedo anular pero no parece roto, así que tras una breve inspección de daños retomo la bicicleta y sigo ruta, aunque con más calma después del susto. Entramos en el cuartel de la Legión y me dirijo directamente a recoger de mi bolsa las zapatillas de correr. Es ponérmelas y sentirme yo mismo, ahora sé que puedo competir. Salgo y oigo ovaciones, el corredor de la coleta está llegando al cuartel y todo el mundo se vuelca con él. Busco a David y entramos al comedor a tomar algo. Recuerdo la carne empanada que me había comentado Mario y veo también perritos calientes pero pienso que no es buena idea deleitarse con esto antes de correr así que tomo un yogur y un plátano y me guardo una barrita en el maillot.

Salimos a correr, sobre el papel serán 17 km (el Garmin de David registró cerca de 20). Por delante la temida subida a la Ermita pero los 2 primeros km son de ligero descenso así que empezamos a trotar. Las piernas están cargadas de la bicicleta pero poco a poco voy sintiendo el ritmo, el pulso va controlado, la respiración acompaña y no tengo ninguna molestia. Me cruzo con gente conocida que vienen de vuelta y están en su tramo final. Veo a Antonio Roca, responsable de que yo me apuntase a esta locura y nos saludamos con júbilo. Comenzamos la subida, serán 3 km duros, así que decidimos hacerlos caminando. Las ganas de correr son grandes, tanto que cada vez que la pendiente se suaviza animo a David para que empecemos a correr. Adelantamos a muchos ciclistas y también a muchos duatletas que van caminando. David hace una parada para orinar pero yo no puedo parar, me siento eufórico de nuevo, estoy en uno de esos momentos místicos de los corredores: Al atardecer, km 83, coronando la Ermita sin dejar de correr, con un ritmo perfecto, la respiración acompasada, recogiendo el fruto de todos esos entrenamientos madrugadores, en altitud, las series, no quiero estar en otro sitio en ese momento… Entro en un estado de euforia grande y empiezo a gritar, les repito a los ciclistas la frase de Cristian del jueves anterior: “el dolor es pasajero, el orgullo para siempre”… y sin darme cuenta me alejo de David pero no puedo dejar de correr. Y así hasta el km 91, donde paro en un avituallamiento para reunirme con David. Pasamos por una pequeña población donde la gente nos aclama confundiéndonos con los marchadores y los ciclistas también animan continuamente. Llevo en el mono el nombre del club así que continuamente recibo ánimos granaínos. En uno de ellos me quedo estupefacto cuando un ciclista me pregunta: ¿Eres de las verdes? Soy Alex… (Alehandro?), …se esfumó.

Llegamos de nuevo al cuartel, la parte final se ha hecho muy larga y empieza a anochecer (han sido casi 3 km más de lo previsto y a estas alturas cada km se hace eterno). Una Coca-cola y recogemos bici y casco. Lejos de ser un trámite los últimos km de la carrera son de los más duros. Nos encontramos en la parte de abajo del Tajo y hay que ascender irremediablemente para llegar a meta. Para colmo la bicicleta de David hace un ruido metálico escandaloso que además de frenarle provoca las bromas de todos los que están animando en ese tramo final. La última cuesta la llaman la del “cachondeo”. Yo la intento subir en bici pero David, desesperado por ese ruido infernal decide subir a pie, así que como las fuerzas también estaban justitas y teníamos que entrar juntos en meta me apeo y subimos andando los dos. En la cuesta me adelantan uno o dos corredores que están terminando ya. Hablo con ellos y les expreso mi admiración, van tocados, tocadísimos pero son unos héroes. Llegamos a Ronda, se oye el rugir de la gente y la megafonía así que nos montamos de nuevo en sendas bicicletas y preparamos nuestra llegada. La calle está vallada y la gente se agolpa para ver llegar a los valientes. Llegamos con un tiempo muy discreto pero nos aplauden como si hubiésemos ganado (Gracias Ronda). Terminamos, nos damos un abrazo y sonreímos. El comentario fue obvio: “ESTO ES DURO, EH!, NO ME QUIERO IMAGINAR LO QUE TIENE QUE SER CORRIENDO”. Hay que repetir.



domingo, 10 de mayo de 2009

COMO DECIRTE, COMO CONTARTE (por Antonio)



La verdad es que fui con pocas ganas, Javi me convenció para acudir a la carrera de Santa Fe. Aún no me encontraba para competir, pero las series realizadas el martes me decían que estaba bien. Me salieron en buenos tiempos y eso da moral. Total, me apunté y allí fuimos.

El caso es que una vez en faena te alegras de acudir, te encuentras con amigos, charlas, te ríes y todo lo demás, pero a pesar de eso me encontraba raro, la verdad un poco apático. Calentando me decía a mí mismo: ¿qué coño te pasa? Este es tu sitio, tienes que hacerlo bien. No era presión, buscaba la motivación perdida.


En la salida, algo más animado, por primera vez nos habíamos situado delante, como nunca. Suena el disparo y salimos: rápidos, muy rápidos. Los dos primeros Km. en 7` 30”, para los que nos conocéis, todavía teníamos, Javi y yo, a Daniel a unos metros, pero más que una visión era un espejismo, tardó poco en meternos distancia.

Ahora me chequeaba e intentaba predecir la carrera. No iba bien, ni para atrás, no son excusas, es una realidad apabullante, desde el maratón voy para atrás como los cangrejos. Entreno bien, disfruto, tengo espíritu competitivo pero me pongo el dorsal y no sé si es que salgo muy fuerte, o no estoy motivado, pero el caso es que no carburo como antes. No obstante, disfruto, me gusta correr y las carreras, aunque no esté fino. ¡Ya vendrán tiempos mejores!.

Ahora estábamos, Javi y yo mano a mano, el uno por el otro. A las primeras de cambio, en el segundo Km empezó a meterme unos metros, no muchos, pero en carrera parece un mundo. Paradójicamente eso me motivó, lo veía ahí y esa era mi referencia. Me acordaba del fútbol, yo del Madrid, él del Barsa. Parecía una traspolación: él, fuerte, elegante en las zancadas e intratable, y yo, pequeño, con poca técnica, y patizambillo. Pero, a diferencia de los merengues, no iba a bajar los brazos: Así que con un poco de pundonor y gracias a que él tampoco estaba fino, le dí alcance. ¡Ya estoy aquí, te crees que yo soy como el Madrid!.



Unos metros, pocos, pero un poco de ventaja tenía. La felicidad es efímera en casa del pobre, y yo, por no tener, no tenía ni ganas de correr. Me dolía todo y nada, un no se qué que me recorría el cuerpo y me decía: para, para. No os creáis que íbamos volando, los Km. se iban por encima de 4 minutos, bastantillo. De tal forma, que al poco, ya tenía a Javi allí.



Fue un verdadero alivio. Al igual que yo, él tampoco tenía mucho, así que unos Km. él y otros yo, nos fuimos apoyando el uno en el otro, y nos dábamos un poco de aliento. Se agradece tener un buen amigo apoyándote en esos Km. Cuando ya no puedes y sólo quieres pararte, ver que alguien está como tú, a tu lado, y sufriendo contigo, es un auténtico salvavidas. 
En estas llegamos a la meta, o ella vino a recatarnos, no sé. 41 minutos, a pesar de todo contentos, mucho calor, viento y un cuerpo y una mente que no acompañaban. Ahora eso sí, sufrimiento, el de siempre, como perros. Creo que ha sido la tónica general, todos los corredores con los que he hablado no estaban muy contentos con su tiempo. Mal de muchos, cons………


Una vez en la meta, comenzamos a ver a los amigos. Los dos Danieles como siempre, en su tónica, José ni que decir, hecho un hacha. Después vimos a Juanba, José Antonio, Mario, Gregorio, Paco (compai), Víctor y sus amigos y José Manuel. En definitiva, una gran familia que hacen que las carreras, independientemente de cómo salgan o lo que suframos, sean una verdadera fiesta. Además esta vez teníamos un reportero de lujo, Roberto, al que desde aquí le deseo una pronta recuperación, que ha inmortalizado nuestras andanzas.





















Después vino el tercer tiempo. Un calentamiento previo con José Antonio y Emilio y después, Javi y yo, con nuestras sufridoras, degustando buen pescaito en Churriana. Para terminar una de fútbol. Algunos de nuestros verdes estarán un poquito contrariados, les ha faltado el alirón. No os preocupéis, ¡eso está hecho! y al igual que con las carreras os esperan jornadas gloriosas, y espero que a mí también.


¡A POR LA RAGUA!

jueves, 7 de mayo de 2009

MEDIDAS CONTRA LA CRISIS por Abel


Sin lugar a dudas, en estas semanas estamos atravesando la crisis más importante que, en nuestra reciente existencia, hemos conocido.
Nadie logra escapar a ella. Por más que tratamos de estrujarnos la sesera, no logramos que salga idea alguna para contribuir a la salvación del sistema.
A veces damos pequeños pasos, que nos adentran un poco en la senda de la salvación, pero de nuevo caemos, y con más fuerza incluso, en la desgracia, haciendo que la desolación cunda en nuestras filas.
No tiene el tirón que tenía, cuando nos dábamos tortazos por unirnos a la marabunta y "surfear" en la cresta de la ola, teniendo que ordenar la vorágine que nos consumía.
Nadie quiere entonar el "mea culpa", pero en el fondo todos sabemos que cada uno en su medida, somos los responsables de la situación, y es por ello, que debemos unir esfuerzos en recuperar lo que, con tanto esfuerzo y dedicación, nos ha costado crear.
No podemos esperar que vengan de fuera las soluciones mágicas. No podemos sentarnos a ver como se marchita este fruto del sacrificio de todos nosotros. Y por supuesto, estamos convencidos de que vamos a salir del pozo donde nos hemos metido por méritos propios.

A estas alturas de la entrada, por supuesto, sabéis que estamos hablando de la crisis que está asolando el BLOG de Las Verdes, ¿o acaso pensábais en algo que no fuese esto?

Tenemos que reactivar el blog, cada uno en la medida de sus posibilidades. Tratando de sacar un hueco en las apretadas agendas y escribir unas lineas, preferiblemente como entrada, pero si no es posible, al menos en comentarios.
Necesitamos entusiasmo y recuperar el dinamismo que parece haber fenecido....
¡¡ quién lo iba a decir hace unos meses!!

Espero que logremos reactivar el Blog, y, al menos en mi modesta aportación, trataré de echar una mano en dicho proyecto.

Un saludo y espero que hasta pronto!!

miércoles, 29 de abril de 2009

Quedada y Cruces

Queridos amigos, llegan de nuevo las Cruces de la primavera granadina. Para celebrarlo que mejor que quedar por la mañana del sábado para una bonita tirada desde el restaurante “La guitarra” hacia el jardín botánico de la Cortijuela, para después, y ya con ambiente lúdico festivo, salir de cruces el sábado por la tarde.








Sería una bonita oportunidad para reunirnos y compartir un rato común de esa familia verde un poco diseminada últimamente. La cantidad de Km, la hora, y otras cuestiones podemos decidirlas sobre la marcha en el blog.



Esperamos que os apuntéis y concretemos los términos del encuentro.





miércoles, 22 de abril de 2009

III CARRERA MEMORIAL PADRE MARCELINO (Por Javi)




Parecía un milagro, pero finalmente la tercera edición de la carrera del Padre Marcelino se llevaría a cabo. En las muchas horas previas, habían caído chuzos de punta. Agua en abundancia, cielo plomizo y amanecer poco propicio para salir de entre las sábanas y largarse en calzón corto a correr. Pero allá fui. Mientras conducía, incrédulo miraba sin cesar el penduleo continuo del limpiaparabrisas, al tiempo que sorteaba grandes charcos sobre el asfalto. ¿Dónde demonios voy? Además, tenía un sueño bestial. Antes de conseguir aparcar (toda una proeza en Granada) divisé una luz milagrosa y esperanzadora: el cielo se abría, el sol se asomaba tímidamente y un discreto azul se insinuaba entre las aún persistentes nubes.

Pues habría que correr, qué remedio. Tengo que decir que fui sin pretensión alguna, sin presión, sin cábalas sobre promedios, cambios de ritmo y estrategia alguna, a sabiendas de que mi estado de forma está aún en progreso (y es que la sombra del Maratón hispalense es muy alargada) y de que muy probablemente no haría mi mejor marca en un diez mil. Organización óptima en todos los aspectos, voluntarios por todos sitios, incluso cajones de salida (aunque hay que señalar que la gente no lo respetó en absoluto). Preveo encontrarme con algunos verdes, pero sólo asoma Onio, Gregorio y el inigualable Paco el Compae, con su séquito de seguidores al completo : Meli, Paquillo Jr-que también participaría y María; más tarde, a unos minutos de la salida, saludamos a Manolo Pedreira. Miramos hacia atrás: no divisamos ningún corredor de 2 metros, esto es, Jesús Lens no aparece; Víctor, tampoco. Casi normal, pensé.

De la carrera en sí poco contaré, no porque no haya sido mi participación más brillante, sino porque creo que es más apropiado hacer una despiadada crítica a dos sujetos, dos exponentes del mal gusto y pésima educación, dos ejemplos a erradicar del deporte y de nuestro atletismo. Estos dos impresentables emborronan el ambiente festivo que se disfruta en cualquier domingo, cuando cientos de personas madrugan para darle a la zapatilla con amplias sonrisas y buen rollo.
Me explico: hacia el km 3 llegamos al primer puesto de avituallamiento; nos encontramos con muchas botellas de agua Lanjarón dispuestas en bloque, todas juntitas, los voluntarios cruzados de brazos, sonriendo, eso sí. Había que cogerlas “a pelo”, se ve que no nos las ofrecerían. Para hacer más trágico el contratiempo, como sabréis, estas botellas llevan un precinto al abrir el tapón. Pues bien, a un “atleta” se ve que eso le supondría arruinar la marca de su vida, o la apuesta verbenera que habría hecho con su amigote, probablemente la noche anterior y con un cubata en la mano. El caso es que empezó a vociferar, maldecir, saltar como un poseso, tirar la botella al suelo con una rabia de cuadrúpedo tragabellotas y lanzar el tapón directamente a la cara de un voluntario del puesto de avituallamiento. Le increpamos, vaya que lo hicimos. Seré aún más letal con él: un auténtico pisaparques, un payaso con pinta de pato mareado que además repartía codazos mientras corría; un “deportista” que el km 6 se paró –aún maldiciendo, para luego reanudar la marcha.

El segundo no es menos merecedor de una sanción. Ahora hablamos de un auténtico corredor veterano, asiduo al Circuito Diputación, pues me sonaba su cara, un “atleta” de unos 50 años, experimentado, curtido en mil y una carreras. Pues bien, justo delante de él corría un chaval de unos 18 años con un mp3. Se ve que el zigzagueo continuo del niño lo exasperó, pues lo cogió de los hombros, le dijo que se quitase de en medio “de una puta vez, niñato, que estorbas” y le dio un meneo tremendo. Lo positivo, por decir algo, es que ambas “víctimas” reaccionaron con una frialdad y una templanza absoluta: el primero sonrió tímidamente, el segundo se quedó estupefacto, pero sereno. Sinceramente, la mirada y el rostro del chaval me hizo daño, se me clavó en el alma. Deseé coger al veterano y… Reconozco que mi ser oscuro surgió ante tanta poca vergüenza. Populares, somos corredores populares, un término que habría que explicar a más de uno. Vamos a una fiesta, y como en toda fiesta, a unos les va mejor y a otros peor. Pero esto, amigos corredores, no puede ser.

Dejando atrás la anécdota (mejor considerarla una simple anécdota), acabé la carrera con un tiempo de 40’22’’, tiempo real, diez segundos más, tiempo oficial. Satisfecho, sé que tengo que mejorar, pues puedo hacerlo mejor, pero cuando lo das todo y además asumes que no hay para más, pues todo queda en su sitio. Ahora mismo, correr a 4 minutos/km es todo cuanto puedo hacer, con muchísimo esfuerzo. Después intercambié impresiones con el incombustible Gregorio –satisfecho y contentísimo con su entrenador , y con Onio, que a pesar de su parón, se mostró feliz por su tiempo, aun sabiendo que su mejor forma aún queda lejos. No pude ver a Paco al terminar y una vez recogida la bolsa de regalos, cada uno se fue a otros menesteres. A pesar de todo, una carrera para repetir, sin duda.


martes, 14 de abril de 2009

CARRERA MEMORIAL PADRE MARCELINO......¡¡ QUÉ TIEMPOS AQUELLOS!!...(Por Abel)


….y es que me parece mentira que haya pasado ya un año, desde la primera vez que corrí el Memorial Padre Marcelino del 2008.
El 20 de abril del año pasado, amaneció un día lluvioso y gris, que no acompañaba lo más mínimo, la idea de correr durante 10 Km por las calles de nuestra ciudad. Pero la sola idea de tener Camino de Ronda como pista atlética, despejada de toda circulación, excepción hecha, de los “vehículos humanos de tracción animal”, léase corredores, borró de un plumazo cualquier asomo de inapetencia o cobardía runnera.
Mientras me aproximaba dando un paseo hacia las instalaciones del colegio, desde donde nace y fallece la prueba pedestre, íbamos confluyendo algunos corredores de forma directamente proporcional a la cercanía al centro, o sea, más peña cuanto más cerca estábamos. Y es en esos momentos, cuando sientes el “ambientillo” pre-competición, cuando se desvanecen definitivamente los pensamientos, siempre recurrentes, de…” ¿qué coño hago levantado a estas horas un domingo?”
Todos sabéis de la buena organización de esta prueba, así que no redundaré en merecidas alabanzas.

El circuito llano, con tan solo algunos giros amplios en el mismo, se presta a hacer una buena marca, con distancia oficial, que siempre se agradece. Todos sabemos que no siempre 10 Km acaban siendo 10 Km, por increíble que esto parezca.
En mi caso fueron algo más de 43 minutos los que empleé en zamparme el circuito, aunque casi acabo devorado por sus fauces, pues era una de mis primeras competiciones. Recuerdo el gran papel que hicieron José Antonio, Mario, Mariano,el Compae, Jose Manuel, etc.….como espectador de lujo tuvimos a Antonio y a Ana de reportera gráfica,….presencias y ánimos que siempre son bien agradecidos.


Pero hoy, un año después, tras haberme arrastrado trotona y sobre todo cochineramente, durante unos 50 minutos, habiendo acumulado en lo que va de año la apabullante cifra de 2 salidas, y cargando de manera absolutamente antiestética 6 kilos más sobre mis maltrechas espaldas, me cuesta imaginar que hace algo más de 350 días, fui capaz de lograr lo que hoy me parece una gesta inalcanzable.
Hago promesa pública ante mis amigos de Las Verdes, que a esta situación trataré de poner remedio, en un plazo razonable, cuidando dieta y metiendo km aunque sean rastreros, para que al menos no os de vergüenza cuando diga que aun me siento Verde.
Si me encontráis por la calle, por mucho que os lo suplique, haced caso omiso a mis convincentes palabras y………. ¡¡¡¡¡¡¡NO ME DÉIS CERVEZA!!!!!!!!
Gracias compañeros, y espero que nos veamos, más pronto que tarde quemando alpargata.

viernes, 3 de abril de 2009

MEDIA MARATÓN DE MÁLAGA, Por Mario Zafra.


Falta poco para las diez de la mañana, día 29 de marzo del año 2009 d.c., y aqui estoy, entre una multitud de personas en calzón corto y camisetas coloridas, entre las que me incluyo, todos con aspecto mas o menos deportivo, según se dice. Falta poco para que comencemos, comentan que tres mil personas, tras un disparo o alguna señal a correr unos detras de otros por las calles de Málaga, objetivo hacer 21 km y un poco más.
Sólo me he quedado en la línea de salida, miro a un lado y otro por si veo algun "Verde", sobre todo a Gregorio y José Antonio, puedo ir en sus tiempos. Empieza el rumiar de la masa, empujones por adelantar en esa línea de salida, pensara que van a llegar antes, puede que sea así. Prefiero permanecer donde estoy. Avanzamos, pero solo ha sido un movimiento de acordeón para preparar la salida. Pasa un instante y empezamos a andar, ya debe de haber sido la salida. Andamos, y llegamos al arco de salida, puede que haya pasado un minuto, pulso el reloj, sigo andando... empiezo a correr. El camino es estrecho, maldita mediana.
Poco a poco vamos corriendo, entre huecos vamos adelantando, algún salto, alguna gran zancada para pasar entre corredores. Poco a poco asiento el ritmo aunque con paroncillos, no se trata de arrollar, solo de llegar. Hace un rato que no hay mediana. Observo un globo azul delante que marca tiempo de carrera pero aun esta lejos. El recorrido es descendente ligeramente, luego habrá que subirlo, y no será tan ligero.
Pasamos por un tunel y... ¿una cuesta? me vendrá bien. Abro zancada en la subida y cojo ritmo, es corta. Nos dirigimos al mar. Voy mas comodo, parece una carrera de relevos, a unos adelanto, otros me adelantan, es una cadena en movimiento. Levanto la vista y veo la cabeza lejana, de todos modos no voy a llegar a ella, así que a lo mio. Dos kilometros o tres, por debajo de cinco minutos el kilometro.
Paralelos vamos al mar ya, paso el globo, escrito 1 hora 45 minutos. Primer avituallamiento, no cojo agua, ¿y ese quien es? ¿viene de vuelta? va sólo, vuela. Lleva bastante al segundo. Avanzamos, me encuentro bien. Observo aquellos que estan de vuelta. Insconcientemente animo el ritmo paso otro globo, escrito 1 hora 40 minutos. Veo pasar de frente el globo de 1 hora 20 minutos. Ahí va Daniel detras de José, a ritmo. Pasa el globo de 1 hora 25, Antonio y Javi serios a la par. Pasa el globo de 1 hora 30 minutos. Me acerco al globo de 1 hora 35 minutos. Veo pasar a Gregorio, va lanzado. Por aqui debe de estar José Antonio. Hacemos cambio de sentido. Vamos bien, no conocia esta parte de Málaga, avenida ancha, edificios nuevos. Las sensaciones son buenas, objetivo el globo de 1 hora 35 minutos. Estará 200 o 300 metros adelante, quizas menos, ahí estará hasta el final, se resitio. Se que voy en mi grupo, veo un corredor de Albolote, siempre vamos a la par en las carreras de la Diputación de Granada. Va delante. No me gusta el zig zag que nos hacen, ida y vuelta, pero voy bien.
Globo de 1 hora 35 minutos, ahi esta, pero no hay manera, ¿voy a menos? creo que no. Mas bien adelanto corredores. Kilometro diez, por debajo de los 45 minutos segun mi reloj, extrapolando 1 hora 30 minutos los veinte, mas lo que tarde ese kilometro y un poco. Lo previsto.
Vamos para Málaga, la que conozco. Es bonito el paseo. No vamos para el centro. Adelanto al corredor de Albolote. Seguimos dirección este, paralelos al mar. No hay manera, ese globo no va a 1 hora 35 minutos, me da igual, a lo mio. Me encuentro bien Me cruzo corredores de vuelta, no veo a nadie esta vez. Ya pasamos la hora, veo en la mediana una cara conocida, no corre. Miro y levanto la voz ¡¡¡¡Paco!!!!, es Paco Montoro, me acerco a él y le informo de quien soy, nunca nos habiamos visto, saludo fugaz. Cambio de sentido y creo que kilometro 16. Considero que mi ritmo es correcto, algo de euforia tengo, no noto cansancio excesivo, buen fondo. Poco a poco nos alejamos del mar, ya hemos bebido un par de veces. Me entretiene ver la gente que nos mira y anima. Buen ritmo lleva ese, prefiero el mio. Kilometro 19.
Ya empezamos a subir. Se hace pesada la subida, no será mas de un kilometro. Sigue la subida. La ciudad de Málaga no es conocida por sus desniveles. Veo el estadio a lo lejos. Cojo el ritmo de aquellos que parecen ir más rapido. Ya esta la puerta del estadio. Acelero. ¡Joder! hay que dar una vuelta. Pues a darla. Me abro a la segunda calle y acelero. Voy pasando corredores por el exterior. Me gusta esta sensación, ahí esta el arco de entrada, detengo el reloj 1 hora 35 minutos, un minuto más me marca la federación.
Veo a Victor, me pregunta que he hecho, me ha visto a muy buen ritmo. Yo tambien.

miércoles, 1 de abril de 2009

VOLVER A EMPEZAR por Onio

El 11 de enero, con casi un mes de adelanto sobre lo previsto, vino al mundo Gonzalo y con él mi cambio de vida. Sé que suena a tópico pero puedo asegurar que eso de tener un hijo ciertamente hace que toda tu estructura cotidiana se desmorone y tengas que empezar a construirla de nuevo.
Para colmo la famosa crisis (a ver si alguien importante me la presenta para que le diga cuatro cositas) hace que mi, hasta ahora, estabilidad laboral pase a montarse en noria con lo que deja de ser de todo menos estable. Esto es lo de menos pues preveo que mas o menos a finales de mayo volverá a ser estable aunque la estabilidad que va a adquirir no sea la que más me gusta.
La primera de las circunstancias hizo que menguara considerablemente el tiempo libre del que habitualmente disponía, que hasta entonces tampoco era mucho. La segunda lo que hizo, y aún hace, es tener mi cabeza y estomago, creo que me ha salido una ulcera, ocupada día y noche en buscar una solución que no sea prepararme para aguantar largas horas en la cola del paro.
Con todo esto, la última vez que realicé un entrenamiento medio en serio fue el 4 de enero que hice una fabulosa tirada de 25 km junto a Antonio y a Javi. Después he salido otro par de veces o tres en solitario para rodar algo menos de 10 km. Hace algo menos de un mes acompañé o mas bien seguí de lejos a Antonio y a Javi en un entreno por las cuestas de Granada que me dejó durante unos días un ligero dolor en la rodilla izquierda sin duda debido a mi falta de entrenamiento. He de dar aquí las gracias a Antonio y Javi por invitarme a acompañarles a sabiendas de que mi estado de forma era lamentable y que no iba a hacer otra cosa que frenarles.
Estos tres meses de abandono de la práctica del running me han reportado unos tres o cuatro kilos y cierta envidia cada vez que leo las crónicas en los distintos blogs o simplemente veo a alguien correr por la calle pero sobre todo echo de menos no sólo correr sino todo lo que lo rodea. Así que hace unas semanas me propuse que tenía que salir a correr como fuese y cuando fuese ya que mi cuerpo y sobre todo mi mente lo necesitaba de forma acuciante. Por ello me puse a analizar las horas que tenía disponibles durante el día llegando a la conclusión de que las horas disponibles eran menos dos. Aún así no abandone y me dije que podía hacer un pequeño esfuerzo e intentar salir por la mañana temprano aprovechando que Gonzalo acostumbra a despertarse a eso de las cinco de la mañana y total por robarle un par de horas de sueño al cuerpo dos o tres días a la semana tampoco le va a pasar a uno nada.
El lunes fue el primer día que lo intenté pero tras acostarme pasadas las tres de la mañana no tenía uno cuerpo cuando sonó el despertador a las seis. El martes volví a intentarlo pero también fracasé en parte porque cuando sonó el despertador llevaba despierto algo mas de dos horas. Pero hoy si he podido.
Sin pensármelo, ya que si lo hago me vuelvo a meter en la cama, me he puesto la ropa de combate y me salido a la calle encontrándome con la sorpresa de que estaba lloviznando. Lo de menos ha sido el recorrido y el ritmo ya que hoy y durante algo menos de una hora he vuelto a disfrutar, he vuelto a sentir como mi corazón se aceleraba al subir las cuestas, como el sudor diluido con la ligera llovizna empapaba mi rostro, como mis agarrotadas piernas me empujaban hacia delante al son de mi respiración, he vuelto a sentir todo aquello que me hizo amar este deporte. Sé que me queda mucho para recuperar la forma que tenía hace tres meses, que los retos que me había propuesto para este año están muy lejos y es mas que probable que tenga que renunciar a la mayoría pero hoy todo eso me da igual por que desde hoy sé que vuelvo a empezar.

miércoles, 25 de marzo de 2009

PROBANDO EL TRIATLÓN (Por Victor)

Siempre fui promiscuo en los deportes. Primero fui futbolero pero al mismo tiempo practiqué de forma más o menos intensa otras disciplinas deportivas como baloncesto, esquí, ciclismo, tenis de mesa, windsurfing y water-polo. Por distintos motivos familiares y laborales abandoné el deporte durante 3 años, y así fue como llegué a alcanzar un sobrepeso importante, exactamente 17 kg más que en la actualidad. Retomé el deporte a los 33 años, esta vez con protagonismo para la raqueta, con el squash y posteriormente el padel, deporte que sigo practicando. Pero por fin encontré mi amor maduro hace 3 años y medio, y fue con el atletismo de fondo.

Ningún otro deporte me ha reportado tantas satisfacciones y conocimiento de mi capacidad como correr. Empezó como un complemento para recuperar el fondo físico perdido y poder practicar el squash con mejor condición física. Pero empezar a disputar carreras fue el estímulo necesario y suficiente para entrenar con mayor consistencia y entrega y empezar a medir mis límites. La mejora llegó rápido y los retos cada vez se hicieron más y más atractivos: Los diezmiles dieron paso a las medias maratones, cada una con mejor marca que la anterior, y al segundo año, después de 8 medias, encaré mi primer maratón, MAPOMA ’08. A partir de aquí y animado por los aguerridos amigos de las verdes (Antonio, Javi y Daniel) apareció un reto de ultrafondo, la subida al Veleta, que transformó radicalmente mis entrenamientos y la mentalidad frente a las dificultades.

Hace poco, en un entorno inmejorable de amigos corredores, terminé (terminamos) mi segunda Maratón en Sevilla con muy buenas sensaciones en general, aunque confieso que un poco contrariado con el crono final, donde solo pude arañar un minuto y medio a la complicada maratón de Madrid. Sevilla dejó distintas sensaciones y motivaciones entre todos los amigos que corrimos. Nuestro incansable Antonio a los pocos días ya estaba pensando en esa gran cita de este domingo en Málaga para intentar batir su marca y sé que ha entrenado para ello. Otros amigos como Christian, Daniel o su amigo Dani creo que han mantenido el nivel de entrenamientos y de forma que ganaron para Sevilla, aunque no todos correrán en Málaga. Otros por el contrario, entre los que me incluyo y creo que hablo también por Javi, Jose Antonio y Jesús, hemos tomado los entrenamientos con más filosofía después de Sevilla y correremos Málaga con mucho entusiasmo pero, al menos en mi caso, con dudas.

Y ha sido en esta etapa de relativo descanso en los entrenamientos cuando he tenido una aventura con el Triatlón que me ha cautivado. Ya hacía unos meses que había convencido a un par de amigos de toda la vida para que empezasen a correr. En concreto con David he practicado toda clase de deportes, sobre todo últimamente con el squash y el padel. De hecho va a debutar en Media maratón este domingo en Málaga. Pero él ha sido quien me ha empujado a probar triatlón. Hace un mes rompimos la hucha y adquirimos sendas bicicletas, con las que salimos los viernes a dar pedales unas pocas horas. Y la natación es quizá la disciplina más complicada pero a la vez la que reporta mayor beneficio y equilibrio al cuerpo.

Hace 2 semanas dimos un paso más y nos apuntamos en un club de Triatlón (http://triatlonarmilla.blogspot.com/) y este sábado pasado tuve el privilegio de compartir un entrenamiento de un triatlón de distancia olímpica con ellos. A las 8 de la mañana ya estábamos tirándonos a la piscina para hacer 1500 metros, con la ayuda inestimable de Jorge Ruiz (extriatleta profesional) corrigiéndonos en la disciplina que a la mayoría se nos atraganta más. Cambio de ropa y salida en bici en un grupo en el que hubo nuevas incorporaciones. La bicicleta creo que es la disciplina donde más nivel existe en general en el grupo, ya que la mayoría de los triatletas vienen del ciclismo, así que hicimos unos 55 km a un ritmo alegre de unos 32 km/hr, en un trazado de subidas y flasos llanos (Armilla-Gabias-La Mala-Chimeneas-Ácula-Ventas de Huelma-Malahá-Otura-Armilla). Por último cambiamos maillot por pantalón de atletismo y zapatillas y a dar una vuelta a la base aérea (9,2 km). Las sensaciones en las piernas no existían, no era capaz de advertir si llevaba un ritmo alto o bajo, así que tiré de oficio y encabecé el reducido grupo que quedamos para correr. Las sensaciones al terminar fueron las habituales de euforia y satisfacción. Fueron casi 4 horas de ejercicio que dejaron un sabor de boca inmejorable.

El club Triatlón Armilla ha nacido hace sólo unos meses pero la gente que lo compone son un grupo de aguerridos deportistas que derrochan entusiasmo, entrega y valentía. Para aquellos que os gustan los retos físicos el horizonte se amplía mucho practicando este deporte. En el club ya hay unos cuantos componentes preparando un Iron Man para este año. Retos que hasta hace poco me parecían casi imposibles, como la subida al Veleta o la 101 de Ronda a pie, ya hay más de uno que los colecciona. Además, los 3 deportes se complementan a la perfección previniendo lesiones y sobrecargas. ¿Inconvenientes? El miedo a la piscina para la mayoría (entre los que me incluyo), y el gasto inicial en bicicleta del principio, pero con lo que nos gusta el deporte, ¿esto va a ser un handicap? Amigos, anímense al Triatlón!!.

sábado, 14 de marzo de 2009

MI PRIMERA VEZ. Rocío Díez Ortiz.

El día sería un Domingo, Domingo 8.

La ciudad, Loja.

- Ya verás - áfirmaba él-, estoy convencido de que puedes hacerlo y que lo vas a disfrutar. Está bien para debutar, no es muy dura y son 12 km

- ¿12km? ¿Seguro crees que puedo?

- Pues claro que puedes... envíame una copia de tu DNI por fax...

Y... más o menos así fue como comenzó todo.

Llegó el Domingo... un día que nos regalaba un cielo limpio, un sol espléndido y una temperatura deliciosa...

Sin duda, era "el día".

A las 9.30 a.m. nos recogían Gregorio y Mcarmen, quienes tras las debidas presentaciones y con una calurosa y casi familiar acogida nos ofrecieron su coche y juntos marchamos hacia Loja.

En el camino se sucedían las conversaciones relacionadas con carreras, entrenamientos, maratones, estados físicos, molestias musculares... para una novel en el tema como yo.... todo le sonaba a nuevo y en consecuencia muy interesante....; es tal el placer de rodearse de gente que se entusiasma tanto por algo, placer que se multiplica cuando la causa de ese entusiasmo es un deporte, lo que implica aire libre, salud, competición, personas...

Todo iba bastante bien, estábamos llegando, yo respiraba incertidumbre, curiosidad, temor, ilusión...

Hasta que llegó el momento... la entrada al pueblo, a la ciudad que me vería debutar, Loja....

Suerte que al estar sentada en el asiento trasero y mirando por la ventana... nadie vio la expresión de mi cara cuando el coche comenzó a ascender y descender por aquellas calles...

¡Dios! pero...

¿Loja? , ¿Loja no estaba en un valle? - pensaba yo...- ¿Es posible tanta cuesta? ¿Nos habremos equivocado de pueblo?

Pero... no, no nos habíamos equivocado de pueblo. Efectivamente, estábamos en el lugar correcto y a la hora fijada.

Loja, 10.30 a.m.

En media hora comenzaría la carrera... había que recoger dorsales y chip en el pabellón deportivo, y... ¿El fondo físico...? Eso... ¿Eso dónde se podría recoger...? Rumiaba para mis adentros.

Por supuesto... como muy bien me aconsejó un sabio compañero... era muy, muy importante mostrar seguridad, "No sólo serlo, también hay que parecerlo..."

Y, yo..., decidí seguir al pie de la letra ese consejo... caminé con seguridad y me dejé llevar.

De los momentos mas "intensos" de esa pre-carrera fue el calentamiento... rodeada de gemelos definidos, cuerpos fibrosos y una gran mayoría masculina. Aquello, aquello era... ¡el sueño de toda chica...! (aunque en esas circunstancias... no el mío....puedo asegurar...)

La suerte estaba echada, pistoletazo de salida, ¡¡¡comienza la aventura!!!

El día era fantástico, la gente que me rodeaba inmejorable, me sentía en buena forma y sólo quedaban tres cosas: Entregarse, resistir y disfrutar... ¡¡disfrutar mucho!!

Y así lo hice. Durante 1 hora, 06 minutos y 35 segundos...

Mi ritmo fue lento, demasiado quizá. Intenté acelerar en las bajadas y mantenerme en las subidas. Mi temor, las cuestas... amenizadas y mucho más livianas gracias a la compañía de un caballero, quien a pesar de mi insistencia en que no lo hiciera, se olvidó de su ritmo para acompasar el mío y acompañarme en los primeros kilómetros... Gracias.

Y bueno, puedo decir que... ¡¡lo conseguí!!

Lo hice

Mi primera carrera.

La primera de, espero, una larga lista...

Ganas... muchas,

Tesón... el que haga falta

E ilusión... ¡¡¡¡Tooooda!!!!

¿¿¿Me admitís en vuestro grupo???


miércoles, 11 de marzo de 2009

" YA SOY MARATONIANO" por Roberto Gil Muñoz








"Mi hermano me ha llevado a la gloria" …………….. "marcaba los kilómetros a 4 : 40"…………. "Hice el ultimo 1200 en 4 minutos"…………. "El globo de las 3 :30 iba dando tirones y tuvimos que adelantarle"………. "Se me subió un testículo y tuve que parar"…………. Estos eran algunos de los comentarios que se escuchaban en el autocar de vuelta a Granada, después de haber concluido la 25 maratón de Sevilla, habiendo terminado todos la gran carrera con respecto a sus expectativas y logros batiendo algunos sus marcas personales y otros haciendo una excepcional carrera iniciándose así en la distancia de Filipides.
Si bien hay que resaltar el gran pundonor de algún compañero que tras lesionarse en el kilometro 22, marcando la media en 1:40, logro terminarla con ese pundonor que le caracteriza y esa raza de experto maratoniano.
Pero, es en el mes de noviembre, cuando realmente empieza la carrera con los entrenos , las series las tiradas largas que hacen el introito de lo que serán los próximos meses porque una maratón comienza tres meses antes del pistoletazo de salida y entre el mes de noviembre y la salida está el día anterior con salida a las 8,30 desde armilla con fotos incluidas, llegada al hotel, recogida de dorsales, gran alegría al saludar a José Antonio Flores y su esposa Mati, comida de la pasta, cena en Triana y recogida hacia la habitación para dormir poco y mal.
Amanece el gran día con una temperatura de 7º y una ligera brisa, salida en grupo caminando hacia el estadio olímpico de la cartuja, llegada por una de las rampas de acceso, saludar al mítico ABEL ANTÓN para mí un gran honor, aplicación de cremas y vaselinas, ajuste de cronómetros, salida hacia el tartán del estadio que realmente me impresiono. Nervios de salida y ultimo repaso a la táctica junto a mi compañero Juan Tejero y Esteban, que nos acompaño hasta el kilometro 26.
Salida del estadio con ritmo algo lento hasta que la carrera logra estirarse y cada uno va cogiendo posiciones y ritmos acordes con sus fuerzas y posibilidades. Van pasando los kilómetros plácidamente con esa táctica de salida que consistía en contener la euforia y marcar los kilómetros a 6 minutos, paso por el lateral del parque del alamillo y giro a la derecha para enfilar la calle paralela al Guadalquivir con el pirulí de la rtva al fondo y primera fotos del equipo de reporteros del club atletismo armilla : "¿que tal vas Juan?".. "¡voy bien!", a Esteban no hacía falta preguntarle pues era nuestra liebre voluntaria hasta el kilometro 26 y derrochaba energía y palabrería , pues tenía para todos, para los voluntarios, para protección civil, para los compañeros de carrera , corriendo con Esteban tienes, aparte de su grata compañía, el entretenimiento asegurado.




Íbamos acumulando pasos kilométricos, tragando asfalto ,rotondas, avenidas, puestos de avituallamiento comandados por decenas de voluntarios con camiseta roja conmemorativa del 25 aniversario de esta maratón de Sevilla que el domingo para no variar tenía un color especial, una temperatura agradable y mucho público en sus calles.
Sobre el kilometro 15 se nos unió al grupo una chica del club de Almuñécar amiga de Esteban que compartió con nosotros kilómetros ,impresiones y asfalto y mas asfalto.
La media en el kilometro 21 la marcamos en 2 horas 1 minuto hasta ese momento iban respondiendo bien piernas, corazón y cabeza.
El globo de las 4 horas lo teníamos a la vista, esteban quería dejarnos en él y luego marcharse por lo que aumento un poco el ritmo marcando kilómetros a 5:30 y 5:40 que creo que eso fue un gran error pues no conseguimos unirnos al grupo del globito. Llegado el kilometro 26 esteban cumplió su palabra y nos dejo con un cambio de ritmo alejándose entre una maraña de corredores precedentes.
Vista exterior del estadio del Betis, giro a la derecha, avenida de las palmeras, rio a la izquierda, parque María luisa a la derecha ,cielo azul y al frente el kilometro 30, puesto de agua atendido por magníficos voluntarios. "Juan, ¿que tal vas?" –"voy bien"- "pues venga, que nos quedan 12 y esto esta chupao".
Van pasando puntos kilométricos, giro a la izquierda ,cruce del puente y nos introducimos en el barrio típico de Triana, ya a estas alturas de la carrera lo que antes funcionaba armónicamente piernas corazón y cabeza ahora parecía que algo no iba todo lo bien que debiera, si bien la cabeza estaba programada y estimulada para terminar, las piernas iban acumulando kilómetros, cansancio, dolor y claro el corazón tiene que bajar ritmo subiendo así el marcaje kilométrico de 6 a 6:05 etc.
De nuevo parque del alamillo y allí estaba Esteban esperándonos para contarnos con todo lujo de detalles que había tenido que parar por un problema testicular, en esto el punto kilométrico 39 y ultimo avituallamiento, bajada por la avenida del estadio y al final estaba de nuevo mi reportera de lujo para darme ánimos y correr conmigo algunos metros, entrada al estadio, vuelta triunfal, meta y porque no decirlo alguna lagrima que otra también corrió. Lo del tiempo es lo de menos 4:15:59. Ya soy maratoniano.

lunes, 9 de marzo de 2009

ELOGIO DE LAS AGUJETAS

De la Wikipedia:

“Las agujetas (nombre médico mialgia diferida) es el nombre coloquial de un dolor muscular llamado "Dolor muscular de aparición tardía" (en inglés DOMS: Delayed Onset Muscular Soreness) acompañado de una inflamación muscular. Aparece como un dolor localizado después de un período de ejercicio intenso tras un período carente de ejercicio. Su síntoma es un dolor intenso y localizado similar al de pequeñas agujas (de ahí el nombre) y suponen una disminución de la movilidad y la flexibilidad durante un periodo entre uno (24 h) y cinco días, dependiendo de la actividad y del historial previo de carencia deportiva.”

Y sigue la Wikipedia:

“La mialgia diferida (agujetas) aparece siempre en la práctica de un ejercicio en la que existe una contracción muscular excéntrica (contraria a la gravedad - un ejemplo puede ser cuando se corre cuesta arriba).”

Contracción muscular excéntrica.

¿No mola esa definición?

Para los amantes del Tumbing, cualquier contracción muscular que vaya más allá de la necesaria para transportarse de la cama al sofá y de éste al lecho, con parada y fonda en el frigorífico; ya es excéntrica por demás y termina por provocarles unas agujetas que se clavan más en el orgullo que en los propios grupos musculares.

Y, sin embargo, yo adoro las agujetas.

Hoy, por ejemplo, me duele todo.

A resultas de la preparación para la Maratón de Sevilla, me concentré en acumular kilómetros para ganar en resistencia. Ello me llevó a olvidar las series y los Fartleks, los entrenamientos de calidad y cualquier tipo de intensidad atlética. Es decir, tras el parón navideño, me limité a seguir los preceptos de la famosa canción mexicana:

“Una piedra en el camino

Me enseñó que mi destino

Era rodar y rodar,

Rodar y rodar.

Después me dijo un arriero

Que no hay que llegar primero

Sino hay que saber llegar.”

Porque, además, dejé temporalmente el baloncesto. Con el nervio ciático rabiando de dolor y ya que mi objetivo para este principio de año era culminar mi primera Maratón, me olvidé de las canastas, los rebotes y los contraataques.

Y llegó el 22 de febrero, tan, tan importante y por tantas cosas. Y terminé mi primera Maratón, sufriendo como un perro. Y me pasé un par de semanas lamiéndome las heridas, sin apenas hacer deporte alguno.

Y volví al baloncesto, aquejado de un mono tan grande que era más un Gorila de montaña que un simpático chimpancé. Dos partidos en cuatro días. Y como remate, un día después, la carrera de Loja, del Gran Premio de Fondo de la Diputación, cuyos últimos seis kilómetros los hice a muerte, con el cuchillo entre los dientes, intentando recuperar esas sensaciones competitivas que tan olvidadas tenía.

Y por eso, ahora, me duele todo. Piernas, brazos, lumbares, hombros, abdominales y dorsales.

A-gu-je-tas.

Y me encantan.

Las agujetas te hacen sentir vivo. Te recuerdan la existencia de músculos olvidados o desconocidos, de partes de tu cuerpo de las que ni conocías su existencia. Las agujetas son sinónimo de acción, de vida activa y sana, de movimiento, de no resignación. Cada vez que te levantas de tu asiento, los aguijonazos que se clavan en las piernas te recuerdan que volviste a correr a 4.15 minutos el kilómetro y, cuando te pones la chaqueta, la contracción de la espalda te retrotrae al pabellón de baloncesto, a ese rebote en ataque y a esa canasta con falta y tiro libre adicional.

Sí.

Nos gustan las agujetas. Como nos gustaban aquellos Mil Dolores Pequeños de los que hablamos tiempo ha. Nos gustan porque nos recuerdan que, efectivamente, estamos vivos.

Jesús Lens Espinosa de los Monteros.

http://www.granadablogs.com/pateandoelmundo/