jueves, 5 de noviembre de 2009

MARATÓN DE BERLÍN 2009 (Por Víctor)




¡HAY QUE REPETIR!- ese fue el pensamiento que me asaltó cuando terminé el maratón de Berlín. Y es que después de haber corrido dos maratones anteriormente (Madrid y Sevilla) yo era de los que pensaban que esa distancia no podía ser sana, que se sufría mucho, que se invierte demasiado tiempo en entrenarlo, que algún día el cuerpo pasará factura por esto… confieso que incluso desde que terminé Sevilla en febrero me había estado arrepintiendo de estar inscrito en otro maratón en el mismo año, pero la inscripción ya estaba hecha y además me apetecía mucho entrenar y correr un maratón con mi padrino y maestro del fondo, mi vecino Blas.



La idea de ir a Berlín empezó a fraguarse hace un año aproximadamente, cuando Blas y Carlos regresaron del maratón de Nueva York. Recuerdo esos viajes en el coche con ellos dos y con Daniel a la media de Córdoba, a Almería,… incluso recuerdo que llevados por el entusiasmo planeamos hacer Sevilla, París y Berlín en el mismo año. Afortunadamente Blas impuso cordura y fijó Berlín como objetivo del año. Su intención (que ya es objetivo de todos) es hacer las 5 grandes (Nueva York, Boston, Londres, Berlín y Chicago).



Esas salidas de madrugada provocaron pronto otras dos incorporaciones a la expedición berlinesa, Christian y Daniel (Dojo). También Pedro, cuñado de Carlos, se sintió atraído por el misterio de la mítica distancia y sin haber corrido siquiera una media maratón hizo la inscripción, ahí, sin miedo.



Los entrenamientos comenzaron a ponerse serios a partir de Julio, al mando de nuestro comandante Navarrete, que siempre estaría ahí para animarnos y no levantar el pie del cuello en ninguna sesión. En mi caso problemas de salud de mi padre me hicieron romper bastante el ritmo de entrenamiento y competición que había llevado desde mi incorporación al mundo del triatlón, así que mis inclusiones en el grupo fueron intermitentes y dubitativas al principio, pero eso sí, siempre intentando cumplir las sesiones más exigentes de la semana al menos. Tengo que reconocer de todas formas que mis km fueron más bien escasos, semanas de 50-60 km de media, la semana que más quizá hice 75. Pero para siempre recordaré esos 2 días de series, series que a priori parecían imposibles, y que aunque yo no las hice todas, fue una delicia ver terminar esos 8x3000 ó esos 6x5000 a los grandes, los 2 Danis y Blas.



El viaje a Berlín lo hicimos en un ambiente distendido y festivo, acompañados por nuestras mujeres, sin dejar de reír con las cosas de Daniel, de Cristian, de Carlos,... La ciudad me cautivó desde el principio, una ciudad con esa fuerza, capaz de reconstruirse, reunificarse, reinventarse y volver a ser una de las principales capitales europeas, todo en tiempo record. Pese a ser un grupo relativamente grande los entrenamientos habían creado mucha cohesión y nos mantuvimos unidos prácticamente todo el tiempo. Aunque centrados en el maratón llegar el viernes previo nos dio la posibilidad de recrearnos visitando los sitios más emblemáticos de la ciudad. El viernes, entre el viaje y recogida de dorsales no dio tiempo a mucho más. La primera toma de contacto seria fue en forma de entrenamiento, salida vespertina inolvidable para trotar desde nuestro hotel en Alexander Platz y reconocer ese escenario espectacular atravesando Under den Linden hasta la Puerta de Brandeburgo, pasando por la catedral, la isla de los Museos y divisando al fondo el Parlamento. ¡IMPRESIONANTE!. Al final del recorrido una foto para recordar siempre, nuestras zapatillas pisando ese adoquinado que marca el lugar donde se levantaba el famoso Muro de Berlín.







El resto del día, tras un desayuno abundante pero controlado, lo invertimos en hacer turismo por los sitios más destacados (Check Point Charlie, Muro, monumento conmemorativo a los judíos, Sony Center, Parlamento, Puerta de Brandeburgo, ..). También hubo alguna compra pero sin olvidarnos por supuesto de recargar el glucógeno en el mejor sitio posible, restaurante Vapiano, con pasta fresca de todos los tipos posibles cocinada para el cliente en vivo y acompañada con una refrescante cerveza alemana.







El ambiente del grupo como comentaba era alegre, así que Daniel no tardó en contagiar esa euforia por Berlín, las mujeres pedían fotografiarse con él!.







Finalmente, cayendo la tarde, vimos la llegada del maratón de patinadores en línea, un maratón paralelo con el mismo recorrido que el nuestro, que se celebra el día anterior y aquí dividimos por primera vez el grupo, las mujeres a saciar esa sed de compras y nosotros a relajarnos al hotel con una sesión de sauna y automasaje.




LA CARRERA.



Muy temprano, a las 6 a.m., el movimiento de corredores en el hotel anunciaba la gran cita. En el comedor nos fuimos encontrando todos con las prisas, los nervios, ese ansia de querer estar a punto lo antes posible. El desayuno con estas prisas duró apenas 15 minutos, en mi caso unas tostadas engullidas en pocos bocados, un café y un plátano para el camino, había que terminar de prepararse en la habitación para estar en perfecto estado de revista a las 6:30. Aunque no estábamos excesivamente alejados de la salida (unos 3 km) tomamos un par de taxis para no gastar ni un gramo de energía antes de tiempo. La entrada a la zona de corredores, en un parque espectacular (Tiergarten), ya era un hormiguero de atletas buscando su box para dejar la bolsa del guardarropa. Para abreviar organizamos todo nuestro material en dos bolsas, quedándonos con alguna ropa de abrigo que después desecharíamos en la salida.




Ese ir y venir de atletas va creando ansiedad, así que empezamos a caminar buscando nuestro corral de salida. Hemos sido ambiciosos al hacer la inscripción, señalando en el tiempo objetivo bajar de las 3 horas, pero esto nos beneficia para la salida, colocándonos justo detrás de los corredores de élite. Y allí estamos, a tiempo, bien colocados y todos juntos. Vamos todos con las camisetas que hemos comprado, serigrafiadas con la bandera española que llevaba la División Azul en Alemania (Blas cuida siempre estos detalles) y entonces hacemos un corro donde nuestro Comandante nos dice unas palabras muy emotivas que nos hacen subir la adrenalina, ahora ya se han acabado los temores y las dudas, estamos deseando oír ese disparo de salida.



No hay ceremonias militares que puedan herir alguna sensibilidad, pero la organización es perfecta, con un locutor que aunque no podemos entender va haciéndonos sentir la emoción de la llegada de la hora. Disparo y empezamos a ver en la pantalla gigante la primera estampida de los corredores que nos preceden. Pocos segundos después ya estamos en marcha. Daniel sale lanzado, según me comentó luego hizo el primer mil (primeros?) a 3:30. Por detrás Blas, Dojo y Carlos salen más o menos agrupados a ese ritmo exigente que han trabajado en tantas sesiones de entrenamiento (4:00 min/km); Christian y yo los vamos siguiendo de cerca pero tomamos un ritmo bastante más prudente (4:15-4:20). Pedro ha decidido no equivocarse en su primer maratón, así que no sigue a nadie e intenta salir a 4:40. La salida es limpia como ninguna, en una Avenida enorme y con la Columna de la Victoria a la vista como primera referencia importante de la ciudad. Allí está el primer km y ya no veo al resto de mis compañeros, voy como en Sevilla, acompañado de Christian. Sé que él tiene más ritmo que yo, le he visto entrenar pero quiero intentar aguantar al máximo junto a él. Vamos pasando los primeros miles y me sorprendo lo fácil que puedo sostener un ritmo de 4:15-4:20, incluso Christian me va avisando que estamos acelerando pero el terreno es favorable, la temperatura fabulosa y las calles están plagadas de gente que se desvive por animarnos, así que seguimos a este ritmo. Tras atravesar un par de puentes la carrera gira y nos dirigimos hacia la Torre de televisión, la antigua parte Comunista (km 10). La adrenalina se libera de nuevo pensando que un poco más adelante están nuestras mujeres preparadas con las cámaras y dispuestas incluso a jugarse el tipo por animarnos. Además, poco antes hay colocada una banda de tambores bajo un puente donde resuena esa percusión con estruendo haciéndonos acelerar el paso. No es de extrañar que esos miles fuesen los más rápidos para mí (en torno a 4:00 min/km).







Entramos en una parte del maratón donde hay ya que ir pensando en aplacar esa euforia y mantener un ritmo más asequible, así que volvemos a 4:20 en un terreno que aunque parece favorable de vez en cuando se va elevando. Pronto vemos con sorpresa que Pedro nos da alcance y lejos de quedarse a nuestro ritmo nos saluda y pasa como el rayo, invitándonos con la mirada a que le sigamos, pero le comento a Christian que yo al menos no me quiero arriesgar. Le llevamos delante, a la vista, pero va distanciándose poco a poco. Poco después, sobre el 20, observo asombrado que Christian empieza a hacer amagos de bajar el ritmo y le veo hacer gestos raros en una pierna. Tras mirar hacia atrás varias veces comprendo que debe tener algún problema físico, así que fijo la mirada adelante y retomo el ritmo de crucero.




Llegamos a la media maratón. Me sorprendo de ver 1:31 en el crono, pero sé que la segunda parte será la que más determinará el tiempo final. Sé que puedo mantenerme con relativa garantía hasta el 28-30 aunque son kms que se empiezan a hacer largos y pesados. Aprieto los dientes y empiezo a tomar geles energéticos, uno cada 5kms (llevo 6 encima) y noto que me van recuperando, aunque la barriga duele. En el avituallamiento del 30 veo a Pedro bebiendo agua (la dan en vasos!) y paso otra vez delante. Las piernas van empezando a dar avisos (el gemelo, el femoral,…) y el ritmo va bajando paulatinamente pero todavía me mantengo en 4:30 con relativa comodidad. Empiezan esas crisis mentales pero esta vez tengo un arma potente, el recuerdo del sufrimiento de mi padre a lo largo de este año de enfermedad. Además la gente no deja de animarnos, leen nuestro nombre en el dorsal y nos llaman y animan en todos los idiomas (Go Victor!, Lauf Victor!, Venga Victor!, ..). Hay también muchas banderas españolas y animación cada vez más frecuente: ese Sweet Home Alabama en directo, esas Cheerleaders haciendo una ola que parecía empujarte hacia meta, ese turco enfundado en una túnica inventando canciones con los nombres y nacionalidades que le gritábamos al pasar, y continuamente los tambores y las palmas, estoy en un sueño.


Llego al 36, esta vez no pienso parar, solo lo hago en un avituallamiento para poder beber un par de vasos de agua enteros sin derramármela encima por una vez. Pasa de nuevo Pedro como un rayo y me grita pero yo ya voy dosificando las escasas fuerzas que me quedan. Se queda unos metros por delante pero esta vez vamos muy cerca. Ahora empiezo a reconocer una parte de la ciudad que habíamos visitado el día anterior, el final se acerca. Empiezo a sufrir calambres en el femoral, un par de pasos cojeando y vuelta a correr, nuestras animadoras estarán ya cerca, en el 40. Alcanzo a Pedro, intento que vayamos juntos pero él va muy acalambrado, a estas alturas del maratón es imposible sincronizar ritmos con nadie. De pronto, una curva, una calle adoquinada y allí están las mujeres, recibo el mejor premio, unas palabras sinceras y cálidas de ánimo de mi mujer que me despiertan de nuevo. Giro al final de la calle donde están ellas y encaro Under den Linden. La vista busca la puerta de Brandeburgo pero con tanta pancarta no se alcanza a ver. Me dejo caer sin apenas bracear, el femoral ha vuelto a dar 2 ó 3 avisos más, sé que no me he ido hidratando lo suficiente y ha hecho calor. Ahí está, puerta de Brandeburgo, ¡que llegada!, ni siquiera me importa el tiempo que llevo, solo quiero disfrutar de esos 300 metros hasta meta, ese momento soñado durante todo el año, voy viviendo cada zancada encontrándole el sentido que antes no le había encontrado a hacer un maratón, ese momento en el que has vencido a la distancia y la gente te aplaude por lo que has hecho.







Cruzo meta y como en mi primer maratón rompo a llorar, he disfrutado este maratón como ninguno y como decía al principio sé que repetiré. Mi tiempo final, 3:09:01, 4:28 min/km de media, mejorando mi marca nada menos que en 10 minutos. Pronto me reúno con Daniel, Dojo y Carlos, que han marcado unos tiempos espectaculares, 2:51 para Daniel, 2:54 Dojo y 3:03 Carlos. Pedro llega pocos segundos detrás de mi. Christian llega en 3:24, el gemelo se le subió y le hizo pararse unas cuantas veces. Nuestro Comandante llega en 3:29. Después de pasar la media maratón en 1:25 tuvo que andar unos kms por culpa de una mala pasada de su estómago pero él, con ese espíritu combativo, decía que lo que más le había dolido era el Honor, que ahora tendrá que volver a Berlín (¡bravo Blas!).








Vamos intercambiando impresiones de la carrera. Daniel está eufórico y recuerda que el día anterior había gente en la calle con un cartel que decía “Free Hugs (Abrazos gratis)”. Va diciéndoselo a los voluntarios y repartiendo abrazos a todo el que puede. Además, después de haber llegado con ese tiempazo me sorprendo viendo que ha tenido el detalle de ir recogiendo del suelo unas esponjas que dieron con la forma de EspongeBob para los niños de todos y había corrido con ellas pegadas a la cintura unos cuantos kms.




Finalmente volvemos al hotel y descansamos un rato antes de salir a comer a ese restaurante giratorio en la torre de la TV de Berlín, disfrutando de unas vistas espectaculares de la ciudad. Pronto se barajarían propuestas para la próxima, que ya está en cartera: LONDRES 2010, ¿se apunta alguien?

15 comentarios:

DANIEL dijo...

SOLO DOS PALABRAS VICTOR "MUCHAS GRACIAS",
Es impresionante para mi lo vivido con todos vosotros en esos dias y te puedo asegurar que lo necesitaba. Despues de todos esos entrenamientos, esas madrugadas y tantos mimos de unos a otros, el resultado de nuestro maraton quedo a un lado. Si perdurara siempre, todas esas sensasiones tan intensas que se tienen y se viven con unos compañeros como los que he tenido la suerte de compartir.
Si Victor, nos quedan ya solo 4 WORLD MARATHON MAJOR y que seran 3, el proximo 25 de Abril.
Tambien como dices, la fuerza de mi gran AMIGO BLAS, nos hara volver a Berlin.
Un abrazo.
Estamos en contacto.

Paco Montoro dijo...

Víctor mis felicitaciones por tu nueva maratón y por tu MMP. Un abrazo

Paco dijo...

Enhorabuena figura!

Onio dijo...

Desde luego Victor, despues de leer esta maravillosa crónica (con razón se ha hecho esperar) a uno no le queda otra cosa que buscar en el calendario el maratón que mejor le venga y apuntarse. Por que eso es lo que he sentido despues de leerte, una envidia tremenda de no estar ahí.
Fuísteis todos unos crack.
Un saludo.

José Antonio dijo...

Victor, excelentes recuerdos me evocan esos lugares tan simbólicos que citas en tu crónica de la sin par Berlín, enhorabuena a tí, a Daniel y compañia por haber disfrutado de algo tan especial, además de almacenar en el zurrón una maratón -muy especial- más.

Jesús Lens dijo...

Victor, seré parco: tras leer esta crónica, volveré a correr una Maratón.

Daniel, todavía me estoy descojonando con tu comentario en forma de Rosa de hace unos días :-) Que no dije nada, pero solté una carcajada de impacto cuando lo vi al llegar a casa.

Javi dijo...

Yo no tengo palabras para definir vuestra aventura y la narración que haces, Víctor.

Me has emocionado y no es un tópico, por unos momentos he estado allí.

CAMPEONES.

Antonio dijo...

La envidia me corroe. Ese maraton, esa compañía, ese viaje y por supuesto el tiempo y las sensaciones. Me alegro de que le hayas cogido el punto al martón y verte tan confiado, sin duda puedes mejorar. Tienes los mejores maratones del mundo para conseguirlo. Gracias por esta crónica.

A los demás también darle la anhorabuena por vuestra carrera. Especialmente a Daniel, es un crack en todos los aspectos.

Anoche pasamos un buen rato al lado de unas buenas cervezas. Da gusto volver y encontrarse con tan buenos amigos. Gracias

Victor dijo...

Gracias por vuestras palabras y por leer esta cronica tan larga (lo siento).

Daniel, no solo fue el maraton, fue todo el viaje y los entrenamientos, fue un placer correr con todos, ¿eh? y mucho de eso los dos sabemos que se lo tenemos que agradecer a Blas.

Paco Montoro, gracias. Me acuerdo mucho de tus consejos y lo leido en tu blog cuando me enfrento a un maratón.

Paco, gracias. Espero verte al 100% pronto. Me he inscrito en un Ironman para el verano que viene (Zurich). Sé que si las lesiones te respetan harás lo mismo...


Onio, espero haberte metido el veneno de correr un maratón, pero si no Antonio te convencerá como lo ha hecho conmigo tantas veces.


Jose Antonio, recordé muchos de los sitios que me recomendaste cuando me hablabas de tu viaje a Berlín. Lo del restaurante giratorio fue una sugerencia tuya. Es una ciudad increíble y correr allí una experiencia genial.

Jesús, sabía que correrías otro pero me alegro que mi crónica te haya impulsado a decirlo ya. Yo he tardado 3 maratones en encontrarle el gusto a esta distancia...


Javi, ya sabes que Antonio y yo te vamos poniendo el listón pero igual que ya lo has hecho en media maratón, nos batirás pronto en la distancia de Filípides, a ver si te animases a Londres...

Antonio, fue el primer maratón que no hemos hecho juntos, me hubiera gustado verte allí, confío estar entrenando codo a codo pronto otra vez.

Anónimo dijo...

Enhorabuena Víctor. Me ha encantado tu crónica que para nada se hace larga, todo lo contrario, es como un buen libro que no quieres que nunca termine.
Subrayo lo dicho por Carlos, después de leerte has suscitado que vuelva a tener en el pensamiento el correr otro Maratón (ya lo has conseguido con el triatlón)

Felicidades a todos.

Javi R.

Uge Hidalgo dijo...

Enhorabuena máquina, y además con un tiempo de la ostia,...

Antonio dijo...

Da gusto volver a la madrugá. Esta mañana Onio, Danieles, Nacho y yo, hemos subido a la silla del moro. Hay poco que se pueda decir: un mágnífico ambiente y un estreno con magia. Además los fieras venían tocados con lo que ha sido muy asumible.

El miércoles más.

Javi dijo...

¿Qué se va cociendo para el sábado?
Me gustaría que no fuese demasiado temprano, pues tengo asuntos onerosos que cubrir antes, sí o sí.
Envidio esas madrugás, coño.

Javi dijo...

No dejéis de ver en Runningwarehouse la nueva Saucony Triumph 7.

Mario dijo...

maravillosa narración, y no menos la carrera LAUF victor!!!!.
Lamento mi ausencia madrugadora hoy, pero el domingo me maltrato festivamente.