lunes 30 de noviembre de 2009

UN DOMINGO CUALQUIERA EN CÓRDOBA -Por Javi





Con tremenda ilusión y motivación me presentaba en Córdoba el último fin de semana de noviembre. Se celebraba la Vigésimo Quinta Media Maratón de dicha ciudad y ello iba a suponer el colofón triunfal a tres meses de duros y concienzudos entrenamientos. Como habréis apreciado, he usado hasta ahora el pretérito imperfecto, pero dándole un matiz hipotético. Quiero decir que de triunfo, nada de nada. Caca de la vaca.
Si quieres, anhelas y además confías en batir tu marca (al menos igualarla) hay ciertas cosas que no debes hacer el día de antes. Y no hablo EN ABSOLUTO de excusas, que quede clarísimo.

PROLEGÓMENOS. LA VÍSPERA

A mediodía llegábamos a Córdoba Pepe Villegas y su esposa Reme, Nuria y servidor, tras un viaje de más de 3 insufribles horas. Hospedaje en hotelito (no veas cómo impresionaban las fotos de internet y cuán diferente fue la realidad) y prestos a cometer el error atlético, si bien justificado. Error atlético porque la lógica dice que tu cuerpo se resentirá tras más de 6 horas de pateo intensivo por la ciudad califa, sin un calzado adecuado, ya que supone un cansancio añadido a lo que servidor ya arrastraba de antes; pero justificado, qué narices, porque la ciudad bien lo merecía, porque su gastronomía es excelente y el día era inmejorable para disfrutar e impregnarse de otros aires al tiempo que caminas tranquilo pero sin pausa. Y justificado otra vez porque no todo va a ser correr. A media tarde nos hicimos con los dorsales y obsequios y nos encontramos con el tercero en discordia y respectiva novia, Manolo y Carmen. Entre risas y buen rollo pasamos un sábado radiante, culminada con una buena cena. De ahí a descansar. O a intentarlo.

EL GALLO

Ya en la cama lo barruntaba. Diagnóstico: cansado. Dolor de rodillas, tobillos hinchados y una apatía atlética considerable. Dios, os prometo que esa noche me habría apetecido salir de marcha, beber, fumar y castigar el cuerpo, cualquier cosa menos madrugar al día siguiente para correr. El caso es que cuando el gallo cantó por primera vez di un respingo en la cama pensando que la hora había llegado. Eran las 3 de la madrugada. Maldito gallo. Volvió a cantar y volví a sobresaltarme. Eran las 3.25. Siguió con su ritual hasta las 6.30, cuando ya no pude hacer otra cosa que levantarme resignado, desvelado y hecho polvo, dispuesto a ponerme la indumentaria y las pinturas de guerra. ¿Guerra?


100% PROBABILIDAD…

…De lluvia. Eso habían vaticinado todos los telediarios, páginas webs meteorológicas y viejos del lugar con respecto al domingo. ¡Si hasta Julio Marvizón habría acertado! Que iba a llover lo sabíamos pero nadie nos avisó de que lo nos aguardaba el día 29 iba a ser la manta de agua más impresionante que he visto en mucho tiempo. Parecía increíble que se tratase de la misma ciudad que habíamos despedido el día anterior. Con pocas ganas nos fuimos los tres a ver qué pasaba. Tras desayunar en las inmediaciones de las pistas de atletismo donde empezaría y acabaría la batalla y convertir el Focus de Manolo en un improvisado probador donde cambiarnos, nos dirigimos al caos del guardarropa con nuestras bolsas, lugar en el que aguardaban casi 2000 personas apelotonadas, abriéndose paso a empellones, codazos y hasta rodillazos, intentando, bajo un toldo agujereado y por donde caían inmensos chorros de agua sobre nuestras cabezas, dejar sus mochilas. Nuestras pegatinas identificativas con el número de bolsa se nos desintegraron en las manos, así que desistimos y volvimos a los coches a dejar allí las bolsas. 9.55. 5 minutos para el comienzo de la carrera.
Empapados ya hasta la médula, las zapatillas caladas y los ánimos aplacados, y mis compañero me manifiestan la posibilidad de no correr y volver al hotel, porque esas no son condiciones ni para asomarse a la ventana. Momentos de zozobra y duda, pero nos dirigimos a toda leche hacia la salida, gritando y con ganas de guerra, qué demonios. Una marea multicolor por delante; otra por detrás. “¿Dónde estamos exactamente? ¿Vamos más hacia delante? Ya es la hora. ¿Ha sonado el disparo? ¡Sí! ¡No! Yo creo que van con retraso. ¡Mira, esos están corriendo ya! ¡Vamos, que ha empezado! ¿Pero qué hora es? ¡Me cagüen la puta!”. 10 minutos más tarde pasamos por el km 2, tratando de no matarnos, de no tropezar o no ahogarnos por los laterales de las calles (por donde se supone debes adelantar), con charcos que te llegan por los tobillos. O sea, que los dos siguientes hay que hacerlos en 3’30’’ para recuperar, pienso y hablo con Manolo. Es inútil, para entonces ya he perdido la intensidad y la motivación. Me pongo una braga para el cuello en la cabeza a modo de gorro. Estoy, como me dice alguien desde el escaso público, “bonico, bonico”.


Km 3.5. Manolo: “Javi, llevas el cordón derecho desatado”. Me agacho, cogo los dos cabos y compruebo atónito cómo mis dedos no pueden moverse, las manos se me han congelado casi, soy incapaz de echar el lazo a la puta zapatilla, la impotencia se apodera de mí y me quedo empanado perdido a la derecha de la calle, estorbando a corredores y en un punto de no retorno. Un minuto más tarde casi consigo echar un débil lazo y me lanzo a la caza de Manolo. Pepe iría más atrás, sin tantas agonías. Y ahí se acabó todo. En el km 11 compruebo que ya no puedo seguir a Manolo, que me duelen muchísimo los cuádriceps y que, en definitiva, la carrera había terminado para mí antes de empezar. Mi compañero de fatigas se me pierde en la distancia. Yo y mi gorro nos quedamos solos y tristes a librar la batalla contra los elementos y yo mismo.

EL DESENLACE

Una débil tregua de lluvia en el km 16 de apenas 2 minutos y poco más que contar. Ya he perdido la referencia de tiempo y mi cabeza está en otra cosa. Está en que me apetece correr por correr, hablando y disfrutando, en que seguiré entrenando por supuesto, en intentar conciliar ambas cosas, en rumiar constructivamente mi fracaso… Amigos, no me salió la carrera. No valen excusas. Como dije al encontrarme al final con las niñas, “no había tío para más”. Mi tiempo real, según Gescon-Chip, ha sido 1h27’35’’; Manolo ha hecho 1h26’’ y confirma su impresionante estado de forma -hubiese reducido un minuto en una carrera “normal”, y Pepe ha hecho 1h38’. También vi a Chomin, que está hecho un león, según creo recordar, hizo 1h28’. Vine a bajar de 1h25’ y se me ha quedado lejos, muy lejos.
Algo estoy haciendo mal, o mucho, no sé. El caso es que no veo mi horizonte atlético muy claro, que dentro de dos semanas viene Granada y que hasta entonces me lo voy a tomar muy pero que muy tranquilito.

martes 10 de noviembre de 2009

QUEDADA QUEDADA

Amigos es un placer volver a convocaros a una nueva cita. Esta vez deportiva.

A ver si somos capaces de coordinarnos todos para el sábado día 14 de noviembre. La idea es simple, correr y después compartir unas cervecillas postentreno, de esas del primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida. Lo ideal es hacer un entreno asequible para todos, he pensado en un Pinillos a ritmo tranquilo. Lo que se pretende es coincidir el máximo número de amigos y compartir el entreno. Ya dejaremos para otra vez un entreno de logística más complicada y ambicioso. Es mi última quedada antes de volver –el domingo por la mañana retorno a la Pérfida Albión- y me gustaría despedirme como acostumbramos a hacer las cosas en Las Verdes: corriendo y tomando después un buen refrigerio.

Esta es una idea, pero entre todos podemos sugerir y discutir otras alternativas. La hora, pues por la mañana, cuando nos venga bien a todos. Javi y Onio han manifestado su intención de que no sea muy temprano. Por lo que creo que las 10 sería una buena hora. Ahora que no os cortéis de sugerir vuestras propuestas.

Además, mañana volverá el grupo mañanero. A las 6:30 en mi casa y un cuarto de hora después en Correos, como siempre. La idea es hacer una silla del moro.

Lo dicho, un saludo y espero que podamos vernos el sábado.



jueves 5 de noviembre de 2009

MARATÓN DE BERLÍN 2009 (Por Víctor)




¡HAY QUE REPETIR!- ese fue el pensamiento que me asaltó cuando terminé el maratón de Berlín. Y es que después de haber corrido dos maratones anteriormente (Madrid y Sevilla) yo era de los que pensaban que esa distancia no podía ser sana, que se sufría mucho, que se invierte demasiado tiempo en entrenarlo, que algún día el cuerpo pasará factura por esto… confieso que incluso desde que terminé Sevilla en febrero me había estado arrepintiendo de estar inscrito en otro maratón en el mismo año, pero la inscripción ya estaba hecha y además me apetecía mucho entrenar y correr un maratón con mi padrino y maestro del fondo, mi vecino Blas.



La idea de ir a Berlín empezó a fraguarse hace un año aproximadamente, cuando Blas y Carlos regresaron del maratón de Nueva York. Recuerdo esos viajes en el coche con ellos dos y con Daniel a la media de Córdoba, a Almería,… incluso recuerdo que llevados por el entusiasmo planeamos hacer Sevilla, París y Berlín en el mismo año. Afortunadamente Blas impuso cordura y fijó Berlín como objetivo del año. Su intención (que ya es objetivo de todos) es hacer las 5 grandes (Nueva York, Boston, Londres, Berlín y Chicago).



Esas salidas de madrugada provocaron pronto otras dos incorporaciones a la expedición berlinesa, Christian y Daniel (Dojo). También Pedro, cuñado de Carlos, se sintió atraído por el misterio de la mítica distancia y sin haber corrido siquiera una media maratón hizo la inscripción, ahí, sin miedo.



Los entrenamientos comenzaron a ponerse serios a partir de Julio, al mando de nuestro comandante Navarrete, que siempre estaría ahí para animarnos y no levantar el pie del cuello en ninguna sesión. En mi caso problemas de salud de mi padre me hicieron romper bastante el ritmo de entrenamiento y competición que había llevado desde mi incorporación al mundo del triatlón, así que mis inclusiones en el grupo fueron intermitentes y dubitativas al principio, pero eso sí, siempre intentando cumplir las sesiones más exigentes de la semana al menos. Tengo que reconocer de todas formas que mis km fueron más bien escasos, semanas de 50-60 km de media, la semana que más quizá hice 75. Pero para siempre recordaré esos 2 días de series, series que a priori parecían imposibles, y que aunque yo no las hice todas, fue una delicia ver terminar esos 8x3000 ó esos 6x5000 a los grandes, los 2 Danis y Blas.



El viaje a Berlín lo hicimos en un ambiente distendido y festivo, acompañados por nuestras mujeres, sin dejar de reír con las cosas de Daniel, de Cristian, de Carlos,... La ciudad me cautivó desde el principio, una ciudad con esa fuerza, capaz de reconstruirse, reunificarse, reinventarse y volver a ser una de las principales capitales europeas, todo en tiempo record. Pese a ser un grupo relativamente grande los entrenamientos habían creado mucha cohesión y nos mantuvimos unidos prácticamente todo el tiempo. Aunque centrados en el maratón llegar el viernes previo nos dio la posibilidad de recrearnos visitando los sitios más emblemáticos de la ciudad. El viernes, entre el viaje y recogida de dorsales no dio tiempo a mucho más. La primera toma de contacto seria fue en forma de entrenamiento, salida vespertina inolvidable para trotar desde nuestro hotel en Alexander Platz y reconocer ese escenario espectacular atravesando Under den Linden hasta la Puerta de Brandeburgo, pasando por la catedral, la isla de los Museos y divisando al fondo el Parlamento. ¡IMPRESIONANTE!. Al final del recorrido una foto para recordar siempre, nuestras zapatillas pisando ese adoquinado que marca el lugar donde se levantaba el famoso Muro de Berlín.







El resto del día, tras un desayuno abundante pero controlado, lo invertimos en hacer turismo por los sitios más destacados (Check Point Charlie, Muro, monumento conmemorativo a los judíos, Sony Center, Parlamento, Puerta de Brandeburgo, ..). También hubo alguna compra pero sin olvidarnos por supuesto de recargar el glucógeno en el mejor sitio posible, restaurante Vapiano, con pasta fresca de todos los tipos posibles cocinada para el cliente en vivo y acompañada con una refrescante cerveza alemana.







El ambiente del grupo como comentaba era alegre, así que Daniel no tardó en contagiar esa euforia por Berlín, las mujeres pedían fotografiarse con él!.







Finalmente, cayendo la tarde, vimos la llegada del maratón de patinadores en línea, un maratón paralelo con el mismo recorrido que el nuestro, que se celebra el día anterior y aquí dividimos por primera vez el grupo, las mujeres a saciar esa sed de compras y nosotros a relajarnos al hotel con una sesión de sauna y automasaje.




LA CARRERA.



Muy temprano, a las 6 a.m., el movimiento de corredores en el hotel anunciaba la gran cita. En el comedor nos fuimos encontrando todos con las prisas, los nervios, ese ansia de querer estar a punto lo antes posible. El desayuno con estas prisas duró apenas 15 minutos, en mi caso unas tostadas engullidas en pocos bocados, un café y un plátano para el camino, había que terminar de prepararse en la habitación para estar en perfecto estado de revista a las 6:30. Aunque no estábamos excesivamente alejados de la salida (unos 3 km) tomamos un par de taxis para no gastar ni un gramo de energía antes de tiempo. La entrada a la zona de corredores, en un parque espectacular (Tiergarten), ya era un hormiguero de atletas buscando su box para dejar la bolsa del guardarropa. Para abreviar organizamos todo nuestro material en dos bolsas, quedándonos con alguna ropa de abrigo que después desecharíamos en la salida.




Ese ir y venir de atletas va creando ansiedad, así que empezamos a caminar buscando nuestro corral de salida. Hemos sido ambiciosos al hacer la inscripción, señalando en el tiempo objetivo bajar de las 3 horas, pero esto nos beneficia para la salida, colocándonos justo detrás de los corredores de élite. Y allí estamos, a tiempo, bien colocados y todos juntos. Vamos todos con las camisetas que hemos comprado, serigrafiadas con la bandera española que llevaba la División Azul en Alemania (Blas cuida siempre estos detalles) y entonces hacemos un corro donde nuestro Comandante nos dice unas palabras muy emotivas que nos hacen subir la adrenalina, ahora ya se han acabado los temores y las dudas, estamos deseando oír ese disparo de salida.



No hay ceremonias militares que puedan herir alguna sensibilidad, pero la organización es perfecta, con un locutor que aunque no podemos entender va haciéndonos sentir la emoción de la llegada de la hora. Disparo y empezamos a ver en la pantalla gigante la primera estampida de los corredores que nos preceden. Pocos segundos después ya estamos en marcha. Daniel sale lanzado, según me comentó luego hizo el primer mil (primeros?) a 3:30. Por detrás Blas, Dojo y Carlos salen más o menos agrupados a ese ritmo exigente que han trabajado en tantas sesiones de entrenamiento (4:00 min/km); Christian y yo los vamos siguiendo de cerca pero tomamos un ritmo bastante más prudente (4:15-4:20). Pedro ha decidido no equivocarse en su primer maratón, así que no sigue a nadie e intenta salir a 4:40. La salida es limpia como ninguna, en una Avenida enorme y con la Columna de la Victoria a la vista como primera referencia importante de la ciudad. Allí está el primer km y ya no veo al resto de mis compañeros, voy como en Sevilla, acompañado de Christian. Sé que él tiene más ritmo que yo, le he visto entrenar pero quiero intentar aguantar al máximo junto a él. Vamos pasando los primeros miles y me sorprendo lo fácil que puedo sostener un ritmo de 4:15-4:20, incluso Christian me va avisando que estamos acelerando pero el terreno es favorable, la temperatura fabulosa y las calles están plagadas de gente que se desvive por animarnos, así que seguimos a este ritmo. Tras atravesar un par de puentes la carrera gira y nos dirigimos hacia la Torre de televisión, la antigua parte Comunista (km 10). La adrenalina se libera de nuevo pensando que un poco más adelante están nuestras mujeres preparadas con las cámaras y dispuestas incluso a jugarse el tipo por animarnos. Además, poco antes hay colocada una banda de tambores bajo un puente donde resuena esa percusión con estruendo haciéndonos acelerar el paso. No es de extrañar que esos miles fuesen los más rápidos para mí (en torno a 4:00 min/km).







Entramos en una parte del maratón donde hay ya que ir pensando en aplacar esa euforia y mantener un ritmo más asequible, así que volvemos a 4:20 en un terreno que aunque parece favorable de vez en cuando se va elevando. Pronto vemos con sorpresa que Pedro nos da alcance y lejos de quedarse a nuestro ritmo nos saluda y pasa como el rayo, invitándonos con la mirada a que le sigamos, pero le comento a Christian que yo al menos no me quiero arriesgar. Le llevamos delante, a la vista, pero va distanciándose poco a poco. Poco después, sobre el 20, observo asombrado que Christian empieza a hacer amagos de bajar el ritmo y le veo hacer gestos raros en una pierna. Tras mirar hacia atrás varias veces comprendo que debe tener algún problema físico, así que fijo la mirada adelante y retomo el ritmo de crucero.




Llegamos a la media maratón. Me sorprendo de ver 1:31 en el crono, pero sé que la segunda parte será la que más determinará el tiempo final. Sé que puedo mantenerme con relativa garantía hasta el 28-30 aunque son kms que se empiezan a hacer largos y pesados. Aprieto los dientes y empiezo a tomar geles energéticos, uno cada 5kms (llevo 6 encima) y noto que me van recuperando, aunque la barriga duele. En el avituallamiento del 30 veo a Pedro bebiendo agua (la dan en vasos!) y paso otra vez delante. Las piernas van empezando a dar avisos (el gemelo, el femoral,…) y el ritmo va bajando paulatinamente pero todavía me mantengo en 4:30 con relativa comodidad. Empiezan esas crisis mentales pero esta vez tengo un arma potente, el recuerdo del sufrimiento de mi padre a lo largo de este año de enfermedad. Además la gente no deja de animarnos, leen nuestro nombre en el dorsal y nos llaman y animan en todos los idiomas (Go Victor!, Lauf Victor!, Venga Victor!, ..). Hay también muchas banderas españolas y animación cada vez más frecuente: ese Sweet Home Alabama en directo, esas Cheerleaders haciendo una ola que parecía empujarte hacia meta, ese turco enfundado en una túnica inventando canciones con los nombres y nacionalidades que le gritábamos al pasar, y continuamente los tambores y las palmas, estoy en un sueño.


Llego al 36, esta vez no pienso parar, solo lo hago en un avituallamiento para poder beber un par de vasos de agua enteros sin derramármela encima por una vez. Pasa de nuevo Pedro como un rayo y me grita pero yo ya voy dosificando las escasas fuerzas que me quedan. Se queda unos metros por delante pero esta vez vamos muy cerca. Ahora empiezo a reconocer una parte de la ciudad que habíamos visitado el día anterior, el final se acerca. Empiezo a sufrir calambres en el femoral, un par de pasos cojeando y vuelta a correr, nuestras animadoras estarán ya cerca, en el 40. Alcanzo a Pedro, intento que vayamos juntos pero él va muy acalambrado, a estas alturas del maratón es imposible sincronizar ritmos con nadie. De pronto, una curva, una calle adoquinada y allí están las mujeres, recibo el mejor premio, unas palabras sinceras y cálidas de ánimo de mi mujer que me despiertan de nuevo. Giro al final de la calle donde están ellas y encaro Under den Linden. La vista busca la puerta de Brandeburgo pero con tanta pancarta no se alcanza a ver. Me dejo caer sin apenas bracear, el femoral ha vuelto a dar 2 ó 3 avisos más, sé que no me he ido hidratando lo suficiente y ha hecho calor. Ahí está, puerta de Brandeburgo, ¡que llegada!, ni siquiera me importa el tiempo que llevo, solo quiero disfrutar de esos 300 metros hasta meta, ese momento soñado durante todo el año, voy viviendo cada zancada encontrándole el sentido que antes no le había encontrado a hacer un maratón, ese momento en el que has vencido a la distancia y la gente te aplaude por lo que has hecho.







Cruzo meta y como en mi primer maratón rompo a llorar, he disfrutado este maratón como ninguno y como decía al principio sé que repetiré. Mi tiempo final, 3:09:01, 4:28 min/km de media, mejorando mi marca nada menos que en 10 minutos. Pronto me reúno con Daniel, Dojo y Carlos, que han marcado unos tiempos espectaculares, 2:51 para Daniel, 2:54 Dojo y 3:03 Carlos. Pedro llega pocos segundos detrás de mi. Christian llega en 3:24, el gemelo se le subió y le hizo pararse unas cuantas veces. Nuestro Comandante llega en 3:29. Después de pasar la media maratón en 1:25 tuvo que andar unos kms por culpa de una mala pasada de su estómago pero él, con ese espíritu combativo, decía que lo que más le había dolido era el Honor, que ahora tendrá que volver a Berlín (¡bravo Blas!).








Vamos intercambiando impresiones de la carrera. Daniel está eufórico y recuerda que el día anterior había gente en la calle con un cartel que decía “Free Hugs (Abrazos gratis)”. Va diciéndoselo a los voluntarios y repartiendo abrazos a todo el que puede. Además, después de haber llegado con ese tiempazo me sorprendo viendo que ha tenido el detalle de ir recogiendo del suelo unas esponjas que dieron con la forma de EspongeBob para los niños de todos y había corrido con ellas pegadas a la cintura unos cuantos kms.




Finalmente volvemos al hotel y descansamos un rato antes de salir a comer a ese restaurante giratorio en la torre de la TV de Berlín, disfrutando de unas vistas espectaculares de la ciudad. Pronto se barajarían propuestas para la próxima, que ya está en cartera: LONDRES 2010, ¿se apunta alguien?

martes 3 de noviembre de 2009

AMIGOS, VUELVO


Eso es, abro este breve tema para deciros que la semana que viene, desde el día 7 hasta el día 15 de noviembre estaré por España; patria querida.

Como os imaginareis después de 4 meses aquí tengo muchas cosas pendientes, y poco tiempo. Pero a lo que no pienso renunciar es a compartir un rato o más con vosotros. Unas tiradas, aunque disculpareis mi pésimo estado de forma y, por supuesto, un buen rato de asueto con unas buenas verdes, cómo echo de menos las 1925. En este aspecto si vengo entrenado.

Por ello lo ideal sería que nos coordinásemos un poco a ver como nos viene bien a los que estemos dispuestos a quedar. Algunos no querrán o no podrán asistir, pero es comprensible. El sábado día 7, si el vuelo no se retrasa habíamos pensado salir de cervezas por la noche ¡quiero tapas! La idea es compartir un rato juntos, cuantos más mejor, como tantas veces hemos hecho y así poder ponernos al día y charlar de lo humano y lo divino. El sitio es igual, el que nos venga bien a todos.

Por otro lado está el tema de entrenar. Sería buena idea hacer una tirada mañanera, me apetece correr por la Alhambra al alba en la compañía del grupo mañanero, lunes martes o miércoles serían buenos días. Pero además, mi último sábado podríamos hacer una tiradilla, sobre 20 Km, ritmo cochinero trotón y después culminar la faena en chandal y con unas birras, que al día siguiente vuelvo a la Pérfida Albión.

Bueno espero que la idea os seduzca y contar con el capital social suficiente para movilizaros, que joder me apetece veros y compartir unos ratos con vosotros.

Sin más, un abrazo y nos vemos la semana que viene.

Antonio (el exiliado)

martes 27 de octubre de 2009

XV MEDIA MARATÓN DE JAÉN




Una hora, 29 minutos y 55 segundos ha sido la marca cosechada (tiempo real) en mi última participación en competición, concretamente, en la “nuncamáslacorrootravez” XV Media Maratón de Jaén. 25 de octubre de una mañana radiante de sol y como no podía ser de otra forma, cuestas. Que corrimos en Jaén “ni pollas”, mi tierra, la ciudad donde tantas horas de juerga he pasado (iba a decir de entrenamiento, pero mentiría) en mi periplo universitario, hace unos añitos ya.

Pues eso, que allí me planté solito desde Granada, más feliz que nada, como cada vez que voy a una carrera, pues es sinónimo de buen rollo y ambiente mejor. He de puntualizar que si me dicen que fue la media de Almansa, de Teruel o de Villabajo, igual me lo creo, pues la ciudad que encontré fue totalmente nueva y desconocida para mí. Barrios residenciales nuevos y obras, muchas obras, me han dado la bienvenida y me han complicado un pelín el llegar al recinto deportivo de Las Fuentezuelas.

Muchas caras conocidas, menos que otras veces, pero por allí pululan Víctor, Daniel, Blas, Txomin, Rafa, un amigo de mi pueblo que correría los 10 kms, David y un rostro que ya empieza a ser habitual en todos mis desplazamientos atléticos, el de Paco de devorando kilómetros, un crack en todos los sentidos. ¿Me dejo alguno? Si es así, perdonen mi cada vez más embotada y maltrecha memoria, pues debe ser que el contacto masivo diario de mi trabajo con adolescentes gritones, burlones, azarosos y en definitiva, estúpidos, me están perjudicando seriamente.

El tipo de la megafonía nos puso la cabeza cual bombo de semana santa, no paraba de hablar con un deje pesado y cadencioso que hizo que la cuenta atrás para el pistoletazo se hiciera insufrible. Un pequeño coro a mi derecha rezaba “Pega el tiro y cállate la p…. boca”. Pobre hombre, sólo trataba de animarnos, ay que ver qué tiquismiquis somos los “atletas” de vez en cuando. Pues el disparo sonó, pero yo no pasé por la alfombrilla de control del arco de salida hasta casi un minuto más tarde, y no exagero, porque el pelotón de corredores que se arremolinó al comienzo fue de los que hacen historia.

Ya desde el principio mis sensaciones fueron agridulces. Me explico: correría sin referencia alguna, ya que Víctor andaba pachucho con un fuerte resfriado, a Txomin no lo vi a la salida y al resto de animales conocidos no iba a pegarme, así que… a correr por sensaciones, pues no me apetecía en absoluto ponerme a maquinar estrategia alguna. Nada de mirar el crono como un poseso a ver cómo pasaban los miles, a ver cuándo el perfil me da el hachazo… No, ¡a correr, ni pollas! Claro que como dije antes, ya desde el comienzo no iba fino del todo, y es que últimamente no sé qué demonios me ha estado pasando, pues entreno con ilusión, con método y dedicación, con alegría, con mucha planificación y sensatez, sobre todo, pero llega el gran día y la tensión se afloja rápidamente como un flotador de los chinos. Sin motivación ni ganas ni nada de nada.

Empiezas esta bella media maratón y empiezas a serpentear en sentido descendiente, mucho. Habrá calles nuevas, pero sé cómo es esta ciudad generalmente, sé que no nos subirían hasta el centro ni por las calles mágicas de San Ildefonso y las cercanías de la magnífica catedral jienense, pero sé que hay que subir hasta la parte más alta de la Avenida de Andalucía, nuestro Gran Eje de toda la vida. Cuanto más bajes, más subirás. En Jaén no hay otra lógica. Y es cuando un corredor que iba parejo a mí comenta “ahora empieza Jaén, ahora empiezas a correr, ¿ves ahí a lo alto? Pues más lejos tenemos que llegar, hasta el km 10 subiendo y subiendo. Palabras literales. Me las creí, por supuesto, pues en la parte sur del nuevo barrio residencial del Bulevar ya empiezas a ascender. Veo los garitos, cafés y restaurantes donde he pasado, veo a la gente sentadita, tomando café, fumando, con las sillas giradas en dirección a la calle, por donde pasábamos intrépidos los corredores, esos chalados. Parecían parisinos, mirando a la calle, muy finos, con su periódico en el regazo. Palmas y palabras de aliento, poquitas.

Ahí la carrera te coge y no te suelta. Te desmoraliza poco a poco, agachas la cabeza, ves tus pasos torpes, tu sombra, que parece encogerse como tu moral, no quieres mirar más arriba pero acabas haciéndolo. Subes la avenida de Madrid hasta el Corte Inglés y estamos hablando de un desnivel considerable. Defensores acérrimos de esta media dicen que sólo son 400 metros, pero ¿y lo que viene luego? Cuando giras por El Corte Inglés, un pelín de llaneo y vuelta a subir hacia el Gran Eje, algo más de 3 eternos kms de subida progresiva y justo cuando estoy coronando veo a mi padre. El hombre no había buscado otro sitio mejor para ver a su lechón corriendo, devorando el asfalto grácilmente, demostrando vulgarmente su poderío atlético… Me vio encorvado, jadeando como un jabalí herido, vamos, hecho un asco, cuando peor estaba… Lo peor era que había que repetir el recorrido.

En la segunda parte del circuito no tuve más remedio que poner la cabeza al servicio de mis escasas fuerzas. Necesitaría mentalidad ambiciosa, fría y calculadora también. Iba en mis tiempos (sí, acabé mirando el cronómetro), era lo previsto, pero sí que pensé seriamente en abandonar en un momento de debilidad. Pero esa fiera batalla, ese brutal devaneo de mi mente acabó resolviéndose positivamente. Volví al Gran Eje, y cuando vi el cartelito del km 18 me eché al gaznate una ampolla de glucosa y supongo que el placebo de la pringue dulzona me hizo subir como un jamelgo de los buenos. Esta vez mi progenitor había abandonado su puesto vigía para irse a la meta, qué casualidad… En el km 20 me alcanzó un atleta del Club Jáen Clima, que venía dado zapatazos desde unos cuantos metros atrás, se puso a mi vera y saqué toda la mala hostia que tuve dentro para cuando lo vi más asfixiado, esprintar y sacar toda mi raza, entrando en la meta como un coloso. El corazón me lo devolvió dicho corredor un minutillo después. Puesto 94 de la general de casi 1000 corredores, un primer clasificado que hace 1h09’, sacando dos minutos al segundo… hmm, la media no debió ser muy sencillita. Pero aún así, rumié malas sensaciones. Luego cogí “el bolso del corredor”, porque nos dieron un señor bolso deportivo + sudadera + camiseta técnica excelente, tallaje acertado + sudadera + camiseta para el polvo doméstico, no me malinterpreten + cortavientos o chubasquero, según se mire, talle desorbitado + calcetines Luzbel + bolsita de galletas Cuétara + vale por un bocata de chorizo, aparte de fruta, agua, cerveza, isotónica… Vamos, como dice Paco, vestido para todo el año.

En fin, que retiro lo de que no la correré más, que nunca se sabe. Organización muy buena, para una media que va creciendo poco a poco. Daniel I el Grande hizo 1h 22’, y, sinceramente, no se me ocurre nada en este momento para describir su gesta. Quizá sólo que entró en el puesto 26 de la general. Ahí queda eso. Su comandante Blas Navarrete hizo 1h 28’, tenía los ojos inyectados en sangre, visualizando los próximos entrenos y barruntando posibles marcas futuras en Córdoba ( Blas cuenta conmigo para tiradas dominicales, tengo que morir o vencer), Txomin, superfuerte, hizo 1h32, si no me equivoco y está que se sale, pues sabe perfectamente que en una media “normal” habría restado al menos 4 minutos. Paco, sin entrenar, con el Aquiles tocado, por dar un paseo, bla, bla, bla,… 1h 34’, vaya paseos te metes, Paco.

Termino el ladrillazo de crónica diciendo que esta carrera ha sido el punto de inflexión para esta temporada en lo personal. Me ha dejado un noséqué de energía y mala leche que voy a emplear entrenando a muerte y con más alegría si cabe. El lunes rodé fenomenal y hoy hice series y tengo un hambre voraz de que llegue Córdoba. ¡Ah! Y pertenezco formalmente al C.A. MURGIVERDE de El Ejido, vamos, al Chino-Chano, pero ese es otro capítulo.

domingo 18 de octubre de 2009

Multicrónica de la Media Maratón de Guadix 2009








Ruta para correr 338396 - powered by Runmap 


MEDIA MARATÓN DE GUADIX por Gregorio Toribio


MEDIA MARATÓN DE GUADIX POR José César Perales



MEDIA MARATÓN DE GUADIX por Mario Zafra


18 de octubre en Guadix 21 km, nunca recuerdo cuanto es el resto, en todo caso Media Maratón. 1 hora 37 minutos 51 segundos oficiales.

Hemos subido la marca en la que nos movíamos en la distancia, pero creo que cualitativamente hemos mejorado la marca, porque es una media dura, nada llana, bajadas pronunciadas y rápidas, y ascensiones progresivas y bastante falso llano.

La he disfrutado, y esa temida cuesta hasta Purullena, me ha parecido bestial, así como la salida del mismo Purullena.

Este optimismo quizás venga porque aunque he sufrido, sobre todo en ese kilometro 16 en el que no pude seguir al gran Abel, he disfrutado el recorrido, del que dicen que es solitario y por carretera, pero si le pones casas y edificios nos encontramos, ante una acertada media maratón.


Ahí estamos y esperamos seguir.


MEDIA MARATÓN DE GUADIX por Gregorio Toribio


¿Correr o no correr? That's the question

Todos tenemos nuestras horas altas y bajas. Ahora paso por un estado bastante lamentable debido a la falta de entrenamiento. El domingo pasado tenía la excusa perfecta para "librarme" de esta exigente Media Maratón de Guadix. Había quedado con unos amigos accitanos y tenía pensado acudir a la carrera como mero espectador para hacer unas fotos a los amigos de Las Verdes.

Pero las cosas se "torcieron" y mi mujer me abandonó a mi suerte pues no le apetecía madrugar en un domingo en el que yo no iba a competir. Así pues, cogí la indumentaria con la mera intención de salir con el pelotón a hacer unos kilómetros de entrenamiento y volver para presenciar la llegada de los luchadores y luchadoras del asfalto.

No puedo ser animado por nadie porque me conozco. En cuanto que Víctor se enteró de que me iba a limitar a hacer 10 kilómetros ya me tocó la moral instándome a que corriese la carrera con tranquilidad pero que llegase hasta meta. A él se unieron más ánimos por parte de Roberto, Abel, Daniel, Jesús Lens, Mario...

El envite era de órdago pues en la última quincena he salido tan sólo 5 días a correr no superando los 7 kilómetros y a ritmo de 5'00. Pero cuando la mente se pone en marcha, el cuerpo puede ser vencido. Encontré en el kilómetro 7 un perfecto aliado, Miguel de Alfacar, con el que hicimos un pacto de caballeros: sufrir esta Media Maratón juntos. Y así fue. He de decir que ha sido la edición en la que he sufrido menos porque el ritmo lo llevamos tranquilo y las sensaciones finales me abren esperanzas a que hay un futuro mejorable en esto del correr.

A petición de Las Verdes, he redactado improvisadamente estos párrafos, y me rindo ante sus acusaciones: NO TENGO PALABRA. Primero dije que no iba a correr y lo hice; después añadí que no terminaría el recorrido y también fallé.

Ojalá el no tener palabra se limite a estas actividades.

Un día grande en el que Las Verdes no estuvieron verdes y dieron la talla.

Saludos del Blogredor.


MEDIA MARATÓN DE GUADIX por Jesús lens


Cuando iba por el kilómetro 5 de carrera, se me vino a la cabeza el título de una película: “Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto”. Porque las tripas me estaban matando, llevaba un flato de infarto... y ¡anda que no me quedaba por correr!

Entonces empecé a echar cuentas de las cosas que no se deben hacer si no te quieres morir en las empinadas cuestas de Guadix, Purullena y alrededores, cuando intentas culminar decentemente una Media Maratón tan dura y exigente como la del altiplano granadino, en la que encontrar cien metros lisos es más difícil que ganarle a Usain Bolt en dicha distancia.

La primera cosa a evitar es llegar pasado de peso y con las piernas infladas, tras pegarte tres días de trabajo fuera de casa, comiendo y bebiendo más de la cuenta.

La segunda: no debes plantarte en la línea habiendo dormido una media de tres/cuatro horas en las noches previas a la carrera.

Más: no conviene pasarte la víspera deshojando la margarita de si vas o no vas a la carrera. ¡Decisión! ¡Concentración! ¡Seriedad! ¡Compromiso!

Y, sobre todo, lo que nunca debes hacer es irte a escuchar al fantástico saxofonista Nardy Castellini la madrugada anterior a la competición, bebiendo cerveza y vodka tras cenar ensaladilla rusa, dejando que te den las tres y media de la mañana, charlando gratamente con una de esas personas a la que hacía mucho, demasiado tiempo que no veías.

Porque, así, la carrera se hace aún más cuesta arriba de lo que ya es y, aunque crees tener en tus piernas potencia y resistencia para bajar de 1 hora y 35 minutos en una carrera normal, te las verás y desearás para llegar en 1 hora y 40 minutos en Guadix.

Aunque oficialmente me habrán salido 1.38, la marca es falsa. Pido mis más sinceras disculpas a los compañeros a los que adelanté inmerecidamente por “comerme” más o menos medio kilómetro al final de la carrera: me quedé solo, todo estaba lleno de coches y no tenía n.p.i. de por donde tirar. Así que tiré por el camino de en medio y me “ahorré” la última revuelta del circuito. Lo siento. Fue sin mala intención.

Jesús Lens.
Más Malverde que nunca.


MEDIA MARATÓN DE GUADIX por Víctor

El recuerdo del recorrido de la carrera accitana estaba muy presente en mi cabeza gracias a la entrada reciente de Abel en el blog. La decisión era correrla a un ritmo que fuese relativamente asumible para mis piernas. El día anterior Juamba me comenta que la correrá pero que no se encuentra en su mejor momento. Me comprometo a hacerla con él.

Hacemos la salida a un ritmo creo que alto para nuestras pretensiones y las piernas nunca envían sensaciones de ir bien debido a los excesos de otros deportes que han “contaminado” mi fin de semana desde el viernes, así como la falta de kilómetros a pie desde que terminé el maratón de Berlín (cuando tenga las fotos cuelgo la crónica).

Con todo, voy disfrutando del trayecto. La suerte de no ir a todo gas es que te permite percibir muchos más detalles de la carrera, el paisaje y los compañeros que corren. Voy adelantándole los detalles del trazado a Juamba y hablando con los corredores que nos van pasando: Eduardo, Rafael, Mario, Abel, Domingo,… Los últimos kms se nos atraviesan pero la tirada reciente por la vega hace fuerte mi cabeza ante esas rectas interminables. Llegamos con 1:40, cruzándonos a Daniel que de nuevo ha hecho carrerón (1:23) y va a buscar a su hermana para acompañarla en los últimos kms (que grande eres).

La idea era correr en Jaén fuerte pero la carrera de hoy me dejó alguna duda que espero se despeje en los entrenamientos de la semana. Pero esta carrera tengo que decir que pese a todo me gusta mucho, no todas las medias pueden ser fáciles.



MEDIA MARATÓN DE GUADIX por Abel


Magnífica mañana la que nos ha dado la bienvenida a la ciudad de Guadix, para disputar su Media Maratón. Muchísima afluencia de corredores, que se arremolinaban a los pies de la catedral, en los calentamientos previos a la prueba, momentos de excitación, nervios y saludos con amigos, antes de que el disparo de salida nos ponga, a todos en fila, y a cada uno en su sitio.

El calor ha sido menos sofocante que el pasado año, gracias a la elección de la fecha, lo cual a su vez ha logrado que, siendo ésta la que había prevista para la Media de Granada, haya convocado a multitud de atletas que habían llevado su puesta a punto para la misma.

Si bien, como digo, el clima ha sido benévolo, las cuestas siguen siendo las mismas y con idéntica dureza a la edición anterior, como era de esperar….jejeje.
Partía, con la idea en mente, de ser conservador y dejar para la segunda mitad de carrera, caso de que las piernas respondieran, la búsqueda de ritmos más altos y sostenidos. Y en esencia lo he logrado, aunque los últimos 5 kms se me han hecho particularmente duros.

Tengo claro que la compañía de Mario, la presencia de Jesús y el encuentro con Víctor, a lo largo del recorrido, han sido determinantes para lograr lo que, al menos para mí, ha sido una marca muy digna para una prueba que sigue siendo tan dura como recordaba. Hoy me ha resultado particularmente duro el regreso a Guadix a partir del km 11 aprox, porque la mente trata de poner fin al suplicio al que sometes a las piernas, y encima de forma voluntaria….ya sabemos que eso es nuestro particular espíritu masoquista.

También se agradece que la entrada a la ciudad, que suponen los últimos kms de la prueba, se note el aliento del público que, esta vez, no como el pasado año, se ha dejado notar intensamente.

Tras la simpática “revuelta” que se da a los pies de la catedral, la ansiada meta, con un crono entorno al 1:37h, que como decía anteriormente me resulta satisfactorio.

No ha habido ocasión para la “Venganza” que clamé cuando acudí esta vez a la prueba accitana, así que las espadas siguen en alto, pidiendo la revancha el año próximo…jejeje

viernes 16 de octubre de 2009

Media Maratón de Guadix 2009 , "Sed de Venganza" por Abel

No me cabe más que confirmar que, el ser humano es el único animal que tropieza, al menos 2 veces con la misma piedra. Y en el caso del corredor muchas más. Viendo el tipo de tropiezos que nos infringimos, algún espectador, ajeno al mundo de la “alpargata”, sin vacilar un instante afirmaría que somos masoquistas. De hecho, yo mismo, en numerosas ocasiones lo pienso.

El pasado año participé en la prueba que encabeza este post, y lo pasé mal, realmente mal. Principalmente porque no estaba en mi mejor condición física, pero también por las condiciones que la propia carrera ofrece.

Trataré de contar mi propia experiencia en la Prueba del Melocotón, fruta con la que se obsequia a todo aquel que completa el recorrido propuesto.
Por si hay algún despistadillo por ahí, os incluyo el perfil y lo comento:




Llana, lo que se dice llana………..no es!!

Y es que nada más sonar el disparo de salida, te suben, bueno más bien subes tú solito, aun con las piernas algo frías, a lo más alto de la localidad. Imagino que habrá buenas vistas desde allí, aunque cuando el pasado año alcancé dicho balcón, la sangre parecía querer agolparse toda entera en las piernas, así que la vista se hallaba algo nublada y con el corazón desbordado, tratando de salirse por la boca, y ojo, que casi lo logra.

A continuación, descenso hacia la salida de Guadix y te encaminas por la carretera hacia Purullena, bonita localidad de la comarca, que te da la bienvenida a su término municipal con una cuesta que, solo con verla, te duelen las piernas y hasta el alma. Te parece interminable e inaccesible. La ves llegar desde lejos, con esa hilera de corredores que te preceden, imagen que más parece la “cuesta de los presidiarios” que una prueba atlética.

Ahora sí, descenso vertiginoso y entrada triunfal en Purullena, como caballos desbocados, aprovechando la inercia del descenso. Durante unos kilómetros eres consciente de que te estás alejando de Guadix, así que cuando por fin la orientación hace que vislumbres el rastro de la meta, la panorámica se vuelve dual y terrible, pues por un lado te sobrecoge la magnificencia de la torre de la Catedral accitana, pero eso sí, alejadísima de nuestra actual situación. Por tanto nos quedan unos kilómetros que ponen a cada uno en su sitio. Rectas interminables, con el sol dando plenamente de cara.

Es en este momento es cuando el corredor sufre un proceso de introspección, sumido en sus propios pensamientos, jalonados de jadeos, dolores múltiples, buscando fuerzas donde tal vez ya no las haya. Ahora eres consciente de lo que las cuestas que “decoran” el recorrido han hecho con tus piernas. Es ahora el momento de poner el piloto automático y enfundarte el mono de trabajo en esto del correr y sufrir.

Por fin encaras las calles de la población, y esperas al aliento del público haciendo un pasillo por donde trascurran los atletas, que te aporte el resorte necesario para poner digno colofón a esta prueba. Y en efecto, esperas, el apoyo del público, y esperas y esperas……… pero éste no llega y eso ocurre porque las calles están desiertas. Piensas que tal vez éste se agolpe, en las inmediaciones de la meta, y con esas ideas acometes alguna revuelta callejera antes de llegar al km 21.

A los pies de la Catedral, sabes que solo unos metros te separan de la ansiada llegada, y es ahí donde hallas los gritos de ánimo por parte de tu familia y amigos, y las familias y amigos del resto de participantes, porque lo que se dice público local no se ve, o al menos yo no vi, todo sea que mi mente se quedó sin alimento y esa parte se borró misteriosamente.





Cruzas la meta y en ese mismo instante, eres consciente de la dureza de la Media y juras y perjuras que ni por recorrido, ni por paisaje, ni por ambiente del público volverás a repetir esa prueba.


Y cuando quieres darte cuenta ha pasado ya un año y…….llega octubre de 2009 y …………….

…………. este domingo, si todo va bien volveré a correr la Media Maratón de Guadix, porque no quiero que una carrera me venza, no quiero rendirme sin pelear. Por supuesto que no es una prueba para hacer marca, pero sí una carrera para pedir ¡¡Venganza!!




domingo 11 de octubre de 2009

SURCANDO LA VEGA -Por Javi




Un poco después de las 11 de la mañana, el Garmin Forerunner 305 de Txomin, justo a las puertas del restaurante Cruz de Granada de Pinos Puente, marcaba exactamente 25 kms. Suponía el magnífico colofón a una mañana espléndida, de agradable temperatura y mejor compañía, que 6 amigos corredores habíamos decidido transcurrir a golpe de zapatilla.

Más temprano, a las 8.30, puntuales, nos reuníamos en el mismo bar-restaurante Onio, Víctor, Txomin –amigo murciano de Águilas- y servidor. El plan establecido era dejar dos vehículos en Pinos Puente para volver todos juntos a Granada, a la puerta del olvidado Estadio de la Juventud, donde nos aguardaban Jesús Lens y Javi Ruiz, e iniciar desde allí nuestra travesía. Así lo hicimos, y a las 9.09 el grupo de 6 partió de la capital nazarí para adentrarse en las entrañas de la Vega. Para ello, buen humor y sonrisas, anécdotas y sobre todo ganas de correr eran las armas de las que disponíamos.

En todo momento el ambiente ha sido de lujo. No hemos parado de hablar de mil y un temas, nos hemos reído y hemos tenido que dar la voz de alarma en más de una ocasión, pues el ritmo se nos aceleraba por instantes. Y es que los cambios de ritmo de Javi Ruiz y Víctor, cada vez que se ponían en cabeza, nos obligaba a los demás a ponernos manos a la obra y no distraernos mucho. Esos caminos tienen una magia que ya he intentado describir sin éxito en otras ocasiones. Son senderos pedregosos y llenos de baches, así que te obligan a mirar por dónde pisas; al mismo tiempo, son angostos, con lo que el colectivo tiene que ir seccionado en dos grupúsculos, lo que te fuerza a vigilar los pies de tu compañero de vanguardia. A la izquierda, el Genil; a nuestra derecha, interminables choperas. Si bien esta vez la bruma mística del frío enero no nos acompañó, una agradable temperatura y un sol radiante han vuelto a conseguir emocionarme. Pasaban los kilómetros y el ritmo no decaía de 4’45’’, es más, 4’30’’ e incluso 4’25’’ ha sido un ritmo de crucero muy habitual en este trayecto que nos conducía hacia el pueblecito de Pedro Ruiz.

El grupo llega entero, animado, optimista. Bebemos agua de una fuente e inmediatamente, a pesar de alguna objeción poco convincente en cuanto al número de kms a realizar, volvemos sobre nuestros pasos para tomar un camino a la izquierda que nos conduciría a Fuentevaqueros. Y no directamente a Pinos Puente, jeje. Pero no, no nos perdimos. Fue lo acordado, unánimemente decidimos hacer 25 kms, así que no acortaríamos la ruta. Seguimos hacia la localidad lorquiana, cuyo paseo atravesamos, ante las miradas entre divertidas y atónitas de lugareños jóvenes y mayores. Así pues, dejábamos atrás un nuevo pueblo. El encanto que tiene atravesar una tras otra localidad en compañía de varios corredores, el sonido de tantas pisadas a lo largo de las horas, la cadencia de las respiraciones… es inigualable. Tras todo esto subyace una música que te envuelve y te hace, definitivamente, sentirte feliz. La sensación de hacer camino, el avance en su máxima expresión. Todo bonito, aun a sabiendas de que los 5 últimos kms no iban a ser precisamente amenos.

Y digo a sabiendas porque creo que todos y cada uno de nosotros sabía que
nuestro ritmo se incrementaría, que se desatarían las hostilidades de un momento a otro (“ir a 5 es una milonga”), que la feliz cohesión grupal se desharía cruelmente. Así fue justo al abandonar Fuentevaqueros. Fue sentir y reconocer el entorno circundante a Pinos Puente y las piernas empezaron a imponer un ritmo agresivo. El ritmo subió a 4’05’’-4’10’’, incluso más duro por momentos. Pero este grupo no es fácil de quebrar. A pesar de llevar casi una media maratón encima, con bellos y sugestivos paisajes, eso sí, y a pesar de no haber bebido más que un fugaz sorbo en la fuente de Pedro Ruiz, los dientes se apretaron; definitivamente nadie quería sucumbir. El pulso se aceleró, divisamos Pinos a nuestro noroeste, parece que quisiéramos acercarlo con nuestras miradas, pero para ello había que correr. Ya estaba bien. Ya teníamos a menos de 3 kms la Cruz de Granada. Agua y cerveza fresca nos esperaba, merecido manjar.

Corrimos. Mucho. Un pequeño rosario multicolor empezó a llegar al destino, sintiendo inmensa alegría en todos los casos. Para mí, emoción doble, pues hacía casi dos años que no hacía la misma ruta y por ello decidí subir el último puente antes de llegar al restaurante con todas mis fuerzas, tenía que sacarme esa espina. Además apenas unos minutos antes de concluir divisé en el horizonte un corredor de blanco. No sé por qué, pero se me antojó que sería Paco. Nuestro Compae, el que dos años atrás me había fotografiado sufriendo como un bellaco en el mismo puente, destrozado, hundido, llegando el último de todos. Él, como siempre, me dedicó un efusivo abrazo y una sonora carcajada, marca de la casa, a lo que yo reaccioné de idéntica manera. Mi alegría era inmensa. Pero aún quedaba la puntilla, que la daría nuestro amigo Txomin: “Javi, quedan 200 metros para hacer 25 kms, ¿los corremos?” Ya podéis imaginar mi respuesta. Dimos una vuelta al recinto del restaurante hasta que el Garmin del murciano se detuvo en 25 kms, en 1h 57’. En apenas un minuto, todos reunidos de nuevo, triunfales, sonrientes, felices, eufóricos. La mañana había sido inmejorable. Sólo faltaba rematarla volviendo a Granada y tomándonos allí nuestro merecido homenaje en forma de Alhambras 1925 bien fresquitas.

Decir por último que el grupo está en muy buena forma y que nuestra nueva incorporación, Txomin, se ha mostrado como un corredor perseverante, fuerte y con un final impresionante. Y que quedáis todos emplazados para nuestros siguientes retos. Uno indispensable será la subida al castillo de Moclín, para lo que todos los asistentes a esta tirada han manifestado su interés en acudir. Sigan esta bitácora y apúntense.

*Ruta y entrada dedicada a nuestro Antonio, al que le habría encantado acompañarnos, y que se encuentra por la Pérfida forjándose en el doctorado. Amigo, sé y sentimos que hoy has corrido con nosotros.

miércoles 30 de septiembre de 2009

¡¡ SOÑANDO DESPIERTO !! por Abel


Ya se fue el verano, se alejan los días de calor intenso y agobiante, el hacer y deshacer maletas y planes de viaje vacacionales. Llegó la vuelta a la rutina del trabajo, los estrictos horarios, los atascos y los madrugones.

Cambiamos la vestimenta por algo más abrigadito, manga larga, e incluso tenemos que buscar apresuradamente el paraguas para protegernos de alguna tormenta. Los que por motivos profesionales, así se nos requiere, de nuevo tratar de recordar cómo se anudaba la corbata, pues aunque parezca mentira, en verano llega a olvidarse.

Los chavales vuelven al cole, bueno, los que son profes también vuelven, con menos ganas incluso que los alumnos.

Hasta aquí, creo que todo lo que he contado, pasa en las vidas cotidianas de la inmensa mayoría de las gentes que nos rodean. Pero nosotros, los corredores, vemos toda esta transición de una forma especial.

Cuando el estío se aleja, con él se van esas semanas de carreras suaves y placenteras, esas cervecitas aliviadoras de la pesada canícula estival, esos excesos gastronómicos que tanto agradece el cuerpo, sobre todo las zonas propensas a almacenar esta forma de reserva energética. La ausencia de competiciones hace que se relajen cuerpo y mente, para con ello preparar lo que se avecina, a pasos agigantados………….. la ¡¡ Nueva Temporada !!

Y es que ahora es cuando metemos kilometraje en nuestras semanas, ya de por sí cargadas de variadas ocupaciones, laborales y familiares. Comenzamos a hacer series, tiradas largas, cambios de ritmos, cuestas, entrenos combinados, con bicicleta o natación, etc, etc.

Todo ello con el fin de afrontar la temporada entrante con todas las garantías que nos permite la ausencia de lesiones y la acertada elección del plan de entrenos más apropiado.

Y es ahora, cuando dejamos la mente volar, imaginando todas las competiciones que podremos realizar, visualizando su desarrollo, soñando con cronos que nos estimulen ante las duras jornadas de zapatilla que nos esperan. Nos imbuimos de los ánimos con los que el resto de compañeros de camino también preparan estas citas atléticas.

Es por todo ello que antes decía que es época de “Soñar Despierto”.

Os deseo a todos, que disfrutéis de una fabulosa temporada, os respeten las lesiones, logréis todos los objetivos que soñéis en estos días y sobre todo que os divirtáis con esta afición, que acaba imponiéndose como una forma de vida.

¡¡ Nos vemos en los caminos y por supuesto en las carreras !!

martes 22 de septiembre de 2009

Crónica de la "Media Maratón de Motril 2009" por Manuel Martos






Termino la primera prueba de la temporada con, digamos, unos cinco minutos por encima de lo que debería ser mi rendimiento si hubiera aprovechado convenientemente el tiempo de las vacaciones estivales. Mis siempre escasas salidas no suponen un entrenamiento de calidad, precisamente, pero se nota, se nota que llevaba un tiempo sin correr. ¡No puedo pretender hacer una buena carrera sin salir ni una vez durante la semana previa!


Motril casi me mata. Fatal la última parte, interminables los últimos kilómetros, cuando cada metro se multiplicaba por cien. Ya a partir del kilómetro diez supe que iba a ser penoso mantener un ritmo aceptable, simplemente el ritmo que antes del verano parecía que había digerido bien.


Esta vez no hubo grupo salvador sino grupo matador. Toda la carrera se resume en un intento por no alejarme demasiado del grupo de cuatro o cinco que parecía ser el mío. Ya desde el principio ese intento devino en una tortura psicológica que marcó mi carrera. Pasan las pruebas y parece que uno no vaya a aprender en la vida. Si alguien me lo preguntara, seguro que le diría acobardado aquello de "bueno, estoy empezando"... Porca miseria. Pero no sé qué leches quiero, si ni siquiera salí el sábado por la mañana, aunque fuese a soltar las piernas…


Camino de Motril me llevé el mp3, ahora que parece que definitivamente el reproductor del coche no consiente tragarse ni un CD más, para hacer llevadero el viaje de 115 kms. Conseguí del Soulseek un archivo con material japonés sesentero y setentero de tendencia sounshine-jazz-brasil que está dando mucho juego; quien lo haya recopilado tiene muy buen gusto. Del trayecto me quedo con los bloques de pisos pegados a la carretera de la travesía por La Marmolada, que le da cierta personalidad (no sé por qué me recuerda el paso por una población en un valle entre montañas, cuando no tiene absolutamente nada que ver). Llego a Motril, aparco en la rotonda de entrada y me dirijo fácil a por el dorsal.


Salida con retraso; problemas derivados, supongo, de la celebración en paralelo de una prueba del campeonato de España. Por una vez que quiero ponerme cerca de la línea de salida, para reducir los inevitables segundos perdidos al principio, y resulta que nos echan para atrás, dejando hueco para los pros. Allí, como sardinas, escuchando lo de “el roce hace el cariño”, con aroma a Réflex y con la certeza de que no me va a ir el pulsómetro por las interferencias de todos los que me rodean. Así fue.

“Pensando en reducir segundos en la salida”… ¡narices! Iluso de mí, inocente aficionadillo del tres al cuarto, ¿qué demonios me creeré, cuando no hecho nada para ganarme la mínima buena forma? Hay que trabajarla, hay que sufrir para mejorar, así que basta ya de quejas. Debo saber a qué atenerme.


Solamente que hubo un momento durante la carrera en que miré al suelo y me encontré con un escarabajo por delante que parecía empeñado en echarme un pulso. Y creo que me costó remontarlo y dejarlo atrás.


De nuevo la sensación de ir perdiendo fuelle al final, de verte adelantado por quienes han regulado mejor… ¿También me va a pasar esta chica del culo gordo? Tiro de orgullo en los últimos doscientos metros para terminar esprintando e impedirlo.


Al final, justo a cinco minutos el km; en el límite del descenso a una división inferior. Terminé cansadísimo. Me eché tres cervezas al coleto (sin alcohol, una light y ese engendro de la Shandy) mientras rumiaba mis sensaciones (entiendo a los que ahogan sus penas en alcohol; es patético). Pero mira, salí de allí con la determinación de mejorar como persona, que es el beneficioso efecto que sobre los tristes mortales tiene la contemplación de la belleza… en forma de chica rubia bronceada haciendo estiramientos; y por cierto que se parecía a Lolo Jones (en los mundiales de Berlín por TV esperaba para verla en cada nueva entrevista que hacía para Eurosport). Ahora sé que debo mejorar si quiero volver a encontrarme con ella. Y con el escarabajo.

domingo 20 de septiembre de 2009

"Maratón de Berlín en directo", gentileza de Universal Sports

Para que podamos disfrutar del gran Haile, así como de nuestros compañeros que estarán haciendo un fabuloso papel por tierras germanas. Vaya desde aquí nuestro apoyo y enhorabuena por anticipado.

Podéis pinchar en el link que hay debajo y......a disfrutar!!:


http://www.universalsports.com/mediaPlayer/media.dbml?id=371259&catid=-2&sid=13048&db_oem_id=23000

martes 15 de septiembre de 2009

"Los siete Berlineses" por Victor Bernier



Llegó la hora, un día marcado con ilusión en el calendario desde hace prácticamente un año, el 20 de septiembre, Maratón de Berlín 2009.

Muchos de los que me conocéis sabéis que mi afición por correr comenzó cuando conocí a mi vecino Blas. Yo hasta entonces me consideraba deportista pero conocer a una persona capaz de correr un maratón me causó admiración y curiosidad. Pronto empecé a correr y Blas me introdujo en el mundo de la competición. No fui el único de nuestros vecinos que se animó, también Carlos (exfutbolista) fue seducido por el atletismo de la mano de Blas… y otro vecino que ha empezado más tarde a correr es Pedro, que siempre amenazaba con que iba a empezar a correr y este año ya se ha puesto en serio con una progresión espectacular. A Daniel ya le conocéis de sobra. Es un amigo inseparable de Blas desde que competían en bicicleta de niños, una persona sin límites capaz de sacar de sí mismo lo imposible estando lesionado o sin entrenar (imaginaros como va ahora habiendo entrenado bien!). Y las últimas incorporaciones al grupo de Berlín son Cristian y Dani (Dojo). Cristian lleva corriendo algo menos que yo, creo que empezó el año pasado pero es una persona muy dotada para el atletismo y lleva un año para enmarcar: batió marca en media maratón, corrió Maratón de Sevilla, la 101 a pie, hace un par de meses subida al Kilimanjaro y ahora maratón de Berlín. Protesta un poco porque no se ve en su mejor forma, pero Cristian, ¿sabes el año que llevas?... Dojo es caso aparte. No he visto un corredor más elástico y ágil en su zancada. Siempre llega entre los primeros en las carreras de la Diputación y tiene un ritmo superior a los demás (aunque con el permiso del otro Daniel y de Blas últimamente).

Hemos entrenado juntos desde hace unos 3 meses. Blas ha sido nuestro comandante, nuestro maestro. Es una persona con mucha experiencia en el atletismo que además no olvida nunca darnos consejos, reprimendas y motivación para mantener la cohesión de todo el grupo. Los más “perezosos” hemos protestado en algún entrenamiento duro: esas tiradas a Pinillos desde la Zubia haciendo series de pulso (hablamos de tiradas de 30 km), esos 8 tresmiles, esos 6 cincomiles (bueno, para alguno fueron 4),…. Pero al final de un entrenamiento así solo puedes decirle a Blas: Gracias por enseñarnos a entrenar.

El maratón de Berlín es uno de los 5 grandes junto a Nueva York, Londres, Chicago y Boston. La organización hasta el momento ha sido impecable, enviándonos un e-mail semanal desde hace 3 meses advirtiéndonos de cómo debían estar yendo los entrenamientos, la alimentación, etc, aparte de informarnos de todos los servicios que encontraremos a nuestro alcance. El recorrido es muy favorable, en los 2 últimos años Haile Gebreselassie ha batido el récord del mundo en Berlin y en esta edición estará de nuevo en la línea de salida dispuesto a batirlo por tercer año consecutivo. También correrá un keniata que tiene la mejor marca del año en maratón, terminando la distancia en Rótterdam con sólo 29 segundos por encima del récord del mundo. Junto a ellos 40.000 personas más correremos para disfrutar de lo que nos gusta en un escenario soñado. 1 millón de personas y 70 bandas de música en directo estarán animándonos durante todo el recorrido. Los pronósticos del tiempo también parecen buenos y la compañía del grupo sensacional. ¿Qué más se puede pedir? Una buena marca supongo, pero no quiero hablar de eso, solo deciros que más de uno del grupo bajará de las 3 horas y alguno estará en las 2:50. Buena suerte a todos!.

viernes 11 de septiembre de 2009

LA REALIDAD DEL CORREDOR DE FONDO -Por Javi



Esta mañana temprano, aprovechando un magnífico día rojo en el calendario de estas tierras del poniente donde ya resido, me he tumbado en la playa. Ni un rayo de sol, ni una sola sombrilla en más de 4 kms de litoral. Viento llevadero, si acaso. Me he dispuesto a sumergirme en la Antigua Grecia que magistralmente relata Javier Reverte en su Corazón de Ulises y, entre capítulo y capítulo, cerrar los ojos y escuchar el sonido del mar. Claro que apenas una hora antes ya me había devorado 18 duros kms en compañía de mi infatigable compañero Salva, lo cual había dejado un poso en mis piernas difícil de olvidar por unos minutos. Claro que esta rigidez muscular y este sutil y placentero cansancio no es fruto de un día. No he podido concentrarme en las deidades griegas pero sí escuchar el susurro manso de un mar hoy ennoblecido. Y me reafirmado en una convicción: se acabó la vida contemplativa, el magnánimo asueto y la fatídica autocomplacencia de “Es que estamos en verano…”. Se acabó el relax y comienza la temporada de un corredor. Esta semana ya me he topado con la realidad del corredor de fondo.


Tras un período estival en el que ni por asomo he dejado de correr -de hecho he llegado a acumular 85 kms por semana en dos ocasiones-, llega el sufrimiento. De nuevo. Volvemos a las zancadas largas, las series, las cuestas, el resuello ahogado, el rechinar de dientes, los vientos huracanados, los mil pequeños dolores -algunos no tan pequeños- y finalmente, los dorsales. Es hora de despertar a este adormecido cuerpo y recordarle que hace años eligió el sufrimiento como medio para lograr placenteras satisfacciones a medio y largo plazo. Amigos, es hora de entrenar. Poco a poco, con sangre fría, de manera progresiva hemos de concienciarnos de que las pruebas que tanto nos gustan están a la vuelta de la esquina. ¿Quién no va subir al Conjuro este año? ¿Quién no quiere rebajar un par de segundos si acaso a su marca en media maratón? Y lo más gordo, a la vuelta del año: MARATÓN. Todavía me da escalofríos esa palabra, pero nada, al toro por las astas.


En apenas 10 días, Salva, Manolo y servidor ya nos hemos recargado las pilas. Hemos hecho un duro circuito Oberón, consistente en rectas de 100 metros a tope, y entre cada una de ellas insertamos algún ejercicio de fuerza, ya sean sentadillas, flexiones, abdominales, multisaltos…; hemos hecho series de repeticiones de cuestas cortas (50 metros) para coger explosividad y fuerza; hemos hecho duros miles en cuesta, ¡a 3’50’’!, bajando la cuesta en dos segmentos: dos minutos lentos y otros dos alargando la zancada. Finalmente, hoy hemos rodado en un circuito que poco tenía de llano unos 18 kms. Hemos inyectado veneno al cuerpo, tan fofo, tan… flabby, que aunque es una palabra inglesa, siempre me ha transmitido a la perfección la sensación esa que alguna vez todos sentimos, cuando estamos despanzurrados en el sillón, apáticos, blandos y lentos…


En fin, que aunque el otoño transforme lo verde en amarillo y rojizo, nosotros vamos a invertir la lógica y lo que durante el verano ha estado de un tono amarillo parduzco lo transformaremos en un precioso verde intenso que de una vez por todas se instale en nosotros, para no dejarnos. Al menos durante 9 meses.

jueves 3 de septiembre de 2009

¡¡ ASÍ SOMOS LOS HOMBRES !!!.....por Gentileza de Gregorio Toribio

video video video video

jueves 20 de agosto de 2009

"Entrenar o no entrenar" por Jesús Lens


ENTRENAR O NO ENTRENAR.........

¡Esa es la cuestión!

Resulta irónico que la gente, mis amigos y quiénes algo me conocen, alaben mi fuerza de voluntad por salir a correr casi todos los días.

¡Almas de cántaro! ¡Inocentes!

Yo salgo a correr todos los días, a eso de las tres y media de la tarde, precisamente porque soy un vago, un disperso y un irredento procrastinador y, si al llegar a casa después de trabajar me aposento en el sofá, ya no me levanta de allí ni una grúa hidráulica: me engancho al portátil, pongo un disco, una película o me rodeo de libros y revistas... y hasta el día siguiente.

Pero me gusta correr.

Empecé a correr por una mera cuestión de salud: corría para quemar calorías y, de esa manera, poder comer todo lo que gusta... sin engordar más allá de lo razonable.

Pero luego me convertí en adicto. A correr. Lo que no es excluyente con ser un vago redomado. Porque no me gusta entrenar. Me cuesta Dios y ayuda. Y me da miedo. Lesionarme.

El martes pasado debería haber corrido. Pero tenía los gemelos acristalados, tras haberme pegado un trote desmedido el domingo anterior, de 24 kilómetros, algunos de ellos en sana y dura competencia con un pata pelá. Y fui prudente. Algo que no suelo ser. ¿O cobarde?

Me da miedo lesionarme y no poder salir a correr. Romper esa rutina que tan buenos resultados me da. Por eso me asustan las series, los entrenamientos en cuesta y demás exigencias a las que, para mejorar, debería someter a mis maltrechas piernas.

En mi rutina diaria, como la ducha o el lavado de dientes, está el correr. Sin correr no me siento yo mismo. Para escribir, para pensar y para ser feliz, necesito correr. Y, por eso, precisa y paradójicamente, ¡porque me gusta correr! no fuerzo, no me exijo y no me entreno como debería.

Y por eso, este año, tras la Maratón de Sevilla, apenas si he vuelto a competir. Competiciones en las que tu único enemigo eres tú mismo o, a lo más, el cronómetro. Pero ni por esas. La Maratón me dejó tan tocado, físicamente, que le vi las orejas al lobo. Y me dio miedo.

Por eso he seguido corriendo estos meses. Como siempre. Unos días más fuerte, los menos; y otros días más flojo, la mayoría. Y por eso sigo saliendo, casi siempre, sin reloj, sin pulsómetro, sin GPS. Sólo las zapatillas, el asfalto y yo mismo.

Además, y por respeto, apenas si he salido con Las Verdes, lo que me da mucha pena ya que, además de lo puramente deportivo, había muchos lazos afectivos que se estaban fraguando en ese fantástico grupo.

Y ahora que termina el verano, que vuelve la competición y que las Medias Maratones de otoño asoman en el calendario, me vuelvo a plantear la dichosa cuestión: ¿entrenar o no entrenar?

Jesús Lens, atlético-hamletiano.