
Al pie de la Alhambra, tarde de verano con calor, en lo que fue el Rey Chico, ese fué el punto de partida de esta carrera de montaña, mi primera carrera de montaña.
Pocos participantes para lo que suele ser una carrera popular hoy en día, no más de 120. Apenas conocidos, allí aparecio David y señora.
Muchas incognitas en la salida, bien conocido el entorno pero con la incertidumbre de cual sería el verdadero recorrido. Son mas de 15 km. Mucho tendría que contar esta carrera, más por donde se desarrolla y por el privilegio de tener en Granada un parque de invierno como el Llano de la Perdíz, amenazado permanentemente por la especulación inmobiliaria, y cierre de anillos. Cualquier ciudad medianamente avanzada lo tendría como oro en paño, por aquí aún tenemos que aprender.
Vayamos a la carrera de cuestas, veredas y cortafuegos. La salida fue neutralizada: cuesta de los chinos hacía la Alhambra, para desbocarse en los aparcamientos de la misma. Por ahí, ya en carrrera, hacemos un pequeño laberinto por pasillos y escaleras haciar arriba hasta salir al asfalto que viene de la Silla del Moro, para enseguida coger una verda a mano derecha que nos lleva con ciertos desniveles hacia arriba hasta la entrada del cortafuegos del llano.
Ahí mismo cogemos otra vereda a la derecha entre árboles camino hacia Cenes. Se hace bien este camino cuesta abajo y pequeñas subidas para luego coger un carril que nos lleva a una depuradora de aguas por encima de Cenes de la Vega.Ahora es cuando comprendo que no es una carrera popular, es de montaña.
Ascensión por el cortafuegos hasta lo alto del llano, justo donde llega el cortafuegos que todos conocemos. El paso de esta ascensión es andando, no hay otra manera, la inclinación es notable.
A continuación nos dirigimos al cerro del sol, punto donde nos cruzamos quizas con los que van primero. Lo hacemos corriendo a buen ritmo con ligera ascensión. Y de ahí para abajo por vereda hasta cerca de la cancela. Es en esta bajada donde empiezo a disfrutar de lo que es una carrera de montaña, bajadas, que requieren una técnica y equilibrio, aparte de calzado adecuado, minucias a cambio del disfrute. Llevaría una hora y ya estabamos por la dehesa del Generalife, a las faldas del llano, por encima del rio Darro.
Subidas, tres mas al llano, y bajadas, llaneo por las veredas de la dehesa que se hacen corriendo, en solitario, desde hace bastante tiempo. El paisaje es único, a una buena hora sin tanto calor. Vamos viendo a lo lejos al otro lado del rio la Abadía, a la misma altura que vamos y el Sacromonte. Buscamos las señalizaciones de carrera que nos indican ahora para arriba, ahora para abajo, solo unas cintas en arbustos nos sirve para seguir el itinerario marcado.
Última subida y estamos en lo alto, al fondo Granada ya en el ocaso del día. Sólo queda bajar hasta la fuente del avellano. Y así es por el único camino que hay, vereda para abajo y técnica, echo de menos un bastoncillo y un calzado, aunque las wave rider se comportan, quizas no agarran lo que deberían para el casi.
Tras emular a las cabras llego al camino de la fuente del avellano, todavía con fuerza e ilusión para esprintar y llegar orgulloso a meta. 1 hora 50 minutos. Hecho está. Llego en solitario y en megafonia anuncian mi llegada por dorsal número 113. El 51 de 71 en categoria masculina.
Me ha gustado la experiencia, espero repetir en alguna más. Desde aqui os la recomiendo.

























