viernes, 26 de junio de 2009

"De vuelta a las andadas" por Abel




Hace unos días, cayó en mis manos, de manera casual, la imagen que abre la entrada de hoy. Y lo cierto es que, nada más verla de un vistazo, creí que se trataba de una simulación de todas las zonas del cuerpo, que antes, durante y tras la carrera, acaban provocando dolor en el corredor. (Una observación más detenida me hizo caer en la cuenta de que en realidad se trata de ejercicios de estiramiento, que tampoco están exentos de dicho dolor)

Y es que como bien sabéis, estoy tratando de retomar la forma física perdida, por los excesos gastroenólicos de los últimos meses, unidos al sedentarismo que en cuanto uno se descuida, acaba presidiendo nuestras vidas.

Si correr ya de por sí supone un esfuerzo considerable, que acaba sometiendo al organismo a padecimientos físicos, que el resto de mortales no corredores, no acaba a alcanzar, la idea de "comenzar de nuevo" todo el proceso de entrenar, hace que te plantees la opción de salir a la calle, con anestesia general.

Por hacer un breve recorrido anatómico, de las zonas del organismo expuestas al dolor, podemos comenzar por los pies, que desde uñas moradas por el derrame, hasta arrancadas literalmente, abren un universo de "placeres sado-masoquistas del corredor de fondo".

A continuación pasamos al talón, como el de nuestro Aquiles particular (prodigio de desorden anatómico de la caprichosa naturaleza, que realizó fracasados ensayos con sus talones) para ir surcando la planta del pié con nuestra querida, y a menudo eterna fascitis.

Iremos ascendiendo por el tobillo, no sin antes recordar sus torceduras y daños tendinosos en el Aquiles, hasta llegar vía espinillas, gemelos y soleos, emboscados siempre a la espera de "cazar desprevenido" al Compae Flores.

Y, por fin, llegamos a mis odiadas rodillas, impenitentes compañeras en el dolor pre, durante y post ejercicio. Tienen la particularidad de ser capaces de provocar dolor y malestar en su parte interna y externa, delantera y trasera, y por supuesto lateralmente.....¡¡vamos, unas joyas!!

Antes de alcanzar las caderas, que no solo sirven para emplazar las cartucheras de las mujeres, sino que pueden dejar en la estacada al implacable Daniel, pasamos por los cuádriceps y bíceps femorales, siempre cargados y siempre pendientes de estirarlos lo suficiente.

Ya estamos en el tronco y aquí se despliega toda una pléyade de dolores, desde el popular flato en uno, otro o ambos costados, hasta los retortijones de intestinos (a veces clamando por vaciarse, luchando implacables contra los esfínteres y apoyados por la fuerza de gravedad.....¡¡Gracias Newton!!), dolor de estómago, acidez,etc.

Hasta llegar a los hombros, cuna de algunos dolores por sobrecarga, tenemos la columna vertebral, capaz de producir dolor a todo lo largo y ancho de sus 75 cm, tanto de pié como sentados o tumbados, en reposo o en movimiento, ascendiendo o descendiendo pendientes.



Así que despues de este somero repaso, de todo aquellos puntos donde os puede doler y, con seguridad, os dolerán cuando os echeis a esos caminos de Dios a quemar "alpargata", os dejo para darme mi dosis de analgésico por vía tópica así como oral.

Tan solo espero no haber provocado en vosotros, con este alegato del deporte como forma de vida sado-masoquista, un terrible "DOLOR DE CABEZA", que solo faltaría eso.

Saludos!!

11 comentarios:

Gregorio Toribio Álvarez dijo...

¡Vaya ánimos que le estás dando al que se predisponga a iniciarse en esto del correr!

Vamos, que ahora en verano hay más tiempo para poder acumular dolores.

José Antonio dijo...

Dolorido me siento Abel tras leer tu didáctica entrada. Mis soleos y gemelos ahora parecen darme una tregua, pero sobre todo gracias a seguir esos ilustrativos dibujos que son como la biblia para nosotros los corredores, aunque pareciera que somos poco creyentes por las pocas veces que los seguimos.
Tú ahora has de comenzar esa nueva travesía del desierto, pero vaticino que será cubierta con éxito. Lo dice quien ya fue testigo de la primera, por aquellos caminos de la Vega, junto al compae Paco, unos años ha.

Javi dijo...

Pero es que correr sin dolor es imposible. A ver quién es el guapo que ha corrido alguna vez sin molestia alguna. Y sí, cuando corres, empiezas a padecer de todo. Yo ayora ando con un persistente dolor en la parte interna del empeine izquierdo; la parte externa de la rodilla izquierda también fastidiada... Pero acabamos acostumbrádonos al dolor, si es que somos masocas.

Abel, ¿para cuándo una tirada?

Manuel Díaz dijo...

Este artículo me hace recordar las lesiones que he tenido y que lógicamente bajan el rendimiento.
Algunas que recuerdo durante mi práctica deportiva fueron:
. rotura de ligamentos tobillo (operación)
. esquinces varios; cervical, rodilla, muñeca...
. rotura fibras gemelo.
. rotura dos muñecas...
. la última carrera corrí con fisura en costilla.
Bueno no quiero seguir pa no amargar más. ¿creéis que con este cuerpo serrano puedo llegar a la meta?
O sea, que si yo llego vosotros también podéis.
¡Saludos pa todos y FELIZ VERANO!

DANIEL dijo...

Buenas a todo el mundo, Abel veo que estamos mal, pero se te olvida algunos aspectos y no es por corregirte, ya que hay poco que hacer por la buena ruta turistica del dolor que nos relatas, pero que te parece los siguientes aspectos: Empezamos con los ojos, cuando esa infatigable cascada de sudor que hace que piquen hasta el punto del escozor maximo, los dedos y manos cuando el frio se mete dentro de ellas, los labios, que despues de un gran esfuerzo se plagan de vejigas y heridas provocadas por el calentamiento global del cuerpo, por no comentar que dentro de la boca se te de el caso de morderte la lengua o un extremo de la misma, que ha pasado y lo mas significativo, esa impotencia de querer y no poder, de quedarte vacio por dentro, y que te hace llegar a la mas absoluta tristeza, emocion interna o tales sensaciones extrañas, que son capaces de hacerte llorar como un niño sin tener un explicaion sensata. NO SE VOSOTROS, A MI ME PASA.
Estamos en contacto.
Un saludo
Daniel.

Jesús Lens dijo...

Hoy, Abel, leo esta entrada como si me estuviera dedicada. Me hice un Mi casa-Pinillos- Mi casa y me duele cada músculo, tendón, articulación del cuerpo.

Una mierda, vamos.

Abel, ¿irás al Dílar?

Antonio dijo...

Abel, me ha gustado mucho tu narración de dolores y molestias, pero se te ha olvidado decir que cuando no corremos nos duele todo más incluida el alma.

Un abrazo y a seguir así

Mario dijo...

...pero tras ese ejercicio, todo se atenua con el líquido oro de cebada. Por cierto, ya esta ahi Abel, pude comprobarlo en sábado en un rutilla de pedales de 40 kilometros con cuestas algunas de autentico molinillo

Antonio dijo...

Daniel, pues si a tí te pasa todo eso no das muestras de ello, porque siempres das la batalla y de paso la ganas. Un abrazo

Victor dijo...

Abel, quien esté dudando de ponerse a correr tiene en tu entrada una buena excusa para no hacerlo (jeje). Mi especialidad son las uñas y rozaduras-escoceduras, pero todo se compensa con el bienestar que se siente.

Mario, yo el sábado cometí una imprudencia, me apunté a entrenar la Sierra Nevada al Límite versión corta (95 km con subida al Purche, bajar a Pinillos, subida a Güejar Sierra, subida Hotel Duque, Dornajo, cruce de las Sabinas y hasta el CARD). Quería probarla y ya me he apuntado para correrla este sábado, la inscripción está aún abierta. Os animo a que la hagamos tranquilos, es muy chula!.

Un saludo

Abel dijo...

Amigos y compañeros de fatigas y sufrimientos, me alegra que os hayáis sentido identificados con la entrada, pues cada uno de nosotros tiene un compendio de dolores, males y malestares, físicos y psíquicos, tanto en la tarea del correr como en los descansos voluntarios o forzosos.
Por ahora, estoy dándole algo al pedal, y la carrera pedestre sigue algo descuidada, aunque alguna tirada de no más de 15 km me gustaría hacer en buena compañía, o sea, la vuestra.
Mario me dió una "vueltecilla" de las suyas el pasado sábado, con la recompensa de unas buenas birras en "Mariano" a precios populares....jejeje
El domingo, como me había quedado con "ganas", me subí a Guejar-Sierra y desde allí al pantano de Quentar, y de ahí bajé a ingresarme en la UCI que he instalado en mi propia casa....jeje
Espero que más pronto que tarde nos veamos en esos caminos del Señor, y/o en la inauguración de la terraza-ático de verano María del Mar/Abel que tendrá lugar en breve, con unos barrilillos de Heineken y las viandas que aporten los asistentes. Quedáis todos invitados formalmente. En breve se informará de la fecha y si hay que ir de etiqueta o solo media.
Saludos!!