viernes, 12 de junio de 2009

“ VELANDO ARMAS” por Abel




Se acerca el día de la competición, tan solo unas horas me separan del disparo de salida y la suerte y la preparación que haya sido capaz de atesorar serán mis únicas armas para afrontarla con éxito.



Trato de no pensar en ello, pero la imaginación hace que mi mente recree cada zancada, cada respiración jadeante, cada dolor que irá apareciendo y desapareciendo de mi cuerpo, a lo largo de todo el recorrido.



Las dudas me asaltan, pues ¿estaré realmente tan entrenado como quiero pensar?, ¿reaccionará mi organismo bien ante el reto al que le someteré?, ¿el calor echará por tierra mis aspiraciones?, ¿lograré mejorar mi anterior marca?, ¿estaré a la altura de mis rivales de siempre?.....sin lugar a dudas, todas esas respuestas solo podrán ser resueltas en el momento de la competición, y ni un minuto antes.



Cuido mi alimentación durante estos días que preceden a la carrera, para tratar de llegar con los músculos a tope de energía, con la hidratación y los electrolitos en su nivel óptimo. Por tanto tengo que privarme del exceso de alcohol, sobre todo esas cervezas que con el calor, mi organismo me pide ingerir.



Aparto el entrenamiento intenso y lo sustituyo por algo de estiramientos y rodaje suave, tratando de descansar el mayor tiempo posible, aunque no siempre durmiendo, pues la mente se me dispara con sus cábalas respecto a la competición.



Es en estos momentos cuando pienso: ¿por qué he tenido que apuntarme a esta prueba, con lo feliz que soy yo entrenando tan ricamente? Y es que de nuevo la adrenalina de la competición, hace que busque esa sensación de esfuerzo, sacrificio y búsqueda de los propios límites de mi organismo, el cual me demuestra cada vez, que éstos puedo llevarlos un poco más lejos, si hago las cosas bien y con cabeza.



Simplemente pensar en el ambiente de compañerismo y camaradería que hallaré en los preámbulos de la carrera, hace que se despejen rápidamente los nubarrones de mis ideas negativas.



Tan solo me queda por repasar la indumentaria de la carrera y como una novia ante su día más soñado, preparo la vestimenta, el calzado, los accesorios, la comida energética, etc, con toda la minuciosidad que la situación requiere, pues con la emoción del momento, si lo dejo para última hora, puedo olvidar algo imprescindible e irreemplazable.



Me subo al coche, recojo a mis compañeros de fatigas y nos dirigimos al punto de partida de la prueba, ya no hay marcha atrás posible, pues la suerte está echada.





Ya solo queda ¡¡ DISFRUTAR!!

8 comentarios:

Gregorio Toribio Álvarez dijo...

Me ha encantado, Abel. Son las reflexiones que nos hacemos todos tras un periodo de descanso o de haber sufrido una lesión.

Pues haciendo referencia a tu post, todas esas preguntas que te haces, me las aplico yo en voz baja: ¿Qué c.... se me ha perdido a mí para ir el domingo a La Ragua?

Lo más absurdo de todo es que sé lo que sufrimos el año pasado y volvemos a castigar nuestro cuerpo con la misma mortífera carrera.

Tengo susto en todo el cuerpo.

Ahora sólo falta que pongas en práctica lo que dices y te lances de nuevo a la competición, que nivel tenías de sobra hace menos de un año.

Un abrazo.

Javi dijo...

Chulísimo, Abel. Sin duda, sensaciones que todos experimentamos. Las has descrito al detalle. Suscribo lo dicho por Gregorio, de cara al domingo próximo en la Ragua, con esta manta insoportable de calor que nos envuelve, que con ese sufrimiento seguro que nos aguarda... y con este cuerpo post-cervecero de ayer que tengo...

¡A disfrutar! (oséase, a sufrir como ca****es).

Antonio dijo...

Muy bien Abel, veo que para tu regreso a los ruedos (espero que triunfal) además de la forma física, estás trabajando el elemento psicológico, y aa la vez lo plasmas en un tema.

Gracias y espero verte pronto con un dorsal en el pecho.

Un saludo.

PD. Como ya han señalado mis compañeros, me has hecho recordar la prueba del domingo, así que os dejo que voy a jiñ...., vamos que me estoy cagando por la pata abajo.

Abel dijo...

Compañeros de fatigas, creo que todos, en mayor o menor medida, afrontamos los días y horas previos a la competición de forma similar.
Espero estar muy pronto compartiendo linea de salida a vuestro lado.....bueno, más bien tras vosotros...jejeje.
Aunque el domingo no podré acompañaros físicamente, sabed que allí estaré con mis ánimos y con mi admiración.
Saludos!!

Victor dijo...

Abel, describes muy bien los pensamientos que nos inquietan y nos torturan antes de una competición. Siempre intentas quitar hierro pensando que tampoco hay que sufrir necesariamente pero al final sabes que en mayor o menor medida será así. Espero verte pronto en esa linea de salida.

Un abrazo

Onio dijo...

La Ragua nos espera.
La suerte está echada.

Jesús Lens dijo...

Amigos, contad, contad cómo ha ido esa Ragua. Aunque sea masoquits... quiero saber.

Abel, cómo me alegro de que hayas vuelto!!!! Ahora tengo que seguir tus pasos

José Antonio dijo...

Abel, leo tu entrada tras acabar esa endiablada carrera de La Ragua. Y,efectivamente, todo lo que escribes es cierto sobre todo en pruebas como ésta que el más mínimo detalle como podría ser el necesario gel que ingieres a mitad de carrera, podría dar al traste con la misma.
Un buen ejercicio, que pronto pondrás en práctica. Adelante.