lunes, 23 de febrero de 2009

EL TRIUNFO DE LA VOLUNTAD. Crónica del maratón de Sevilla (por Antonio)

A los 15 días de una pequeña operación, a principios de diciembre cuando por fin podía comenzar de nuevo a rodar, le comentaba a José (Palma) que quería ir al maratón de Sevilla y que mi objetivo era hacer sobre 3 horas 6 minutos. Lejos de desanimarme y con su mejor voluntad y conocimiento, que son muchos, me decía que era un objetivo ambicioso, que había que correr mucho, y entrenar más, pero que era posible. Aquellas palabras me sirvieron de estímulo, a mí y a mi ambición, para hacer lo posible por conseguir esa meta. Después vino una lesión de rodilla que no me dejó entrenar bien hasta mediados de diciembre, y que cerca estuvo de dar al traste con mis objetivos. Afortunadamente pude recuperarme rápido y ponerme manos a la obra (o pie a la zapatilla). Comenzando así un periodo de entrenamiento como nunca antes había hecho en mi vida, combinado intensidad y volumen de kilómetros.

El primer test de cara al maratón, la media de Almería, fue un pequeño varapalo, pues no me acerqué a los tiempos previstos. Esta desilusión, lejos de desanimarme, me galvanizó y me hizo entrenar más duro, aún si cabe, las tres semanas que faltaban para la cita Sevillana. Con todo listo en mi cuerpo, y en mi maleta, me relajé viendo Carros de Fuego, elemento que comienza a convertirse en una tradición premaratoniana. Al día siguiente salimos Ana, Nuria, Javi y yo para Sevilla. Nada más llegar allí, nos dimos cuenta que estábamos en puertas de un gran Maratón, y es que, a pesar de no tener el nombre de otros, hay que rendirse. Sevilla tiene un maratón de primera: la organización, la infraestructura, el trazado, la información y los agasajos a los participantes son sencillamente espectaculares, y todo ello por un precio insignificante. Todo esto en boca de un malagueño, no es cualquier cosa.

El día previo a la carrera fue estupendo, casi parecía que estábamos de turismo. La compañía de las verdes, y sus familias, la ciudad de Sevilla y la temperatura me hicieron olvidar que estaba allí para un maratón y pude relajarme y disfrutar de la ciudad plenamente. Además la comida y la cena en familia hicieron mucho más animada la jornada.


Me levanté antes de que sonara el despertador, con ganas de correr y de perseguir mis objetivos. Había planificado correr a 4:25 min/km y tenía ganas de empezar. Como había dicho Víctor, 22 minutos cada 5 Km. Me despedí de Ana y me fui en busca de mis compañeros. Así, tras los preparativos propios de cada carrera nos encontrábamos Javi Ruiz, Cristian, Jesús, José Antonio, Daniel, Javi y yo, cantándole cumpleaños feliz a Víctor en la salida, ante el asombro de los demás corredores.

Sonó el disparo, y aquí el error de planificación de colocarnos más atrás de lo esperado tuvo dos consecuencias. La primera de ellas, más de un minuto en cruzar la meta, pero al fin y al cabo esto te lo descuentan en el tiempo oficial. La segunda consecuencia, más de un minuto y medio perdido por un atasco en el túnel de salida, y éste habría que recuperarlo. Algunos pensarán que un minuto más o menos en un maratón, tiene poca importancia, pero cuando uno tiene la planificación del ritmo tan bien estudiada esto supone un gran contratiempo. Hay una frase que dice que cuando no hay cabeza el cuerpo paga las consecuencias. En breve iba a descubrir el verdadero significado de esta afirmación.


Al abandonar el estadio pudimos comenzar a correr, en los primeros metros Daniel impuso su ritmo y se perdió entre la riada de corredores. En mi primera maratón, el Mapoma de 2008, corrí buscando sensaciones, con un objetivo, pero más preocupado en poder concluir con dignidad. Ahora y con algo de experiencia, sólo me valía hacer un tiempo, así que tras comprobar que me encontraba bien y que todo parecía estar en su sitio comencé con una rutina que mantuve durante toda la carrera: pinchaba cada Km en mi cronómetro y adecuaba el ritmo al objetivo perseguido. Esta planificación me llevó a separarme antes del Km 5 de Cristian y Víctor. Javi, al que hay que alabar su ambición y valentía en su primera atacada al maratón, compartía mis objetivos y juntos cruzamos el Guadalquivir, donde fuimos jaleados por nuestras pacientes y comprensivas parejas. Esto es algo que se agradece inmediatamente, en nuestro caso aumentando el ritmo. Decidimos que, puesto que habíamos perdido un tiempo precioso en el túnel de salida, habría que meter un Km a 4:10-4:15 de vez en cuando, con la idea de entre el Km 15 y la media maratón recuperar la planificación espacio temporal, cosa que hicimos aunque sufriendo bastante.


La dureza del entrenamiento, nos permitía poder afrontar el reto, pero notaba que tenía los músculos cansados, y desde el Km 15 el gemelo izquierdo comenzó a manifestarse como de costumbre. Decidí no hacerle caso y seguí corriendo sin más, deseando que me permitiera continuar. Sobre el Km 20, Javi comenzó a quedarse un poco atrás, no mucho, pero unos pocos metros nos iban separando. Aunque lo lamenté, puesto que habíamos corrido muy bien y cómodos juntos, animándonos y compartiendo nuestras dudas e ilusiones, decidí seguir con mi ritmo en busca de mis objetivos. Además, estaba convencido, dada su fortaleza, de que en breve estaría de nuevo allí, a mi lado, haciéndomelas pasar putas para seguirle. Al poco me quedé con un grupo que me dijeron que iban a por las 3 horas 10 minutos, así que supe que tenía que poner tierra con ellos.

Ahora comenzaba otra carrera, cruzaba la media maratón en solitario, había recuperado lo perdido por el dichoso túnel y me disponía a doblar el tiempo empelado hasta ahora. Así que nuevamente tocaba tirar de oficio, me preparé para aguantar y seguí corriendo. Entre los Km 24 a 30 lo pase mal, no me gustaba esa parte del recorrido, no había casi nadie por allí y, encima, debí de quedarme un poco en tierra de nadie, entre los que perseguían las 3 h y 3h 10. Durante aquellos kilómetros mi única distracción fue seguir cazando a otros corredores y Kilómetros en mi cronómetro, el dígito que más se repetía era el 4:19 min/km. Tras pasar el parque de María Luisa, llegamos al río de nuevo, ahora sabía que la carrera comenzaba de verdad. 12 Km me restaban, la cuidad comenzaba a animarse y ahora eran muchísimos los corredores que me acompañaban. Al igual que en Madrid, el año anterior, llevar un ritmo constante me permitía adelantar a muchísima gente, de hecho desde la media maratón al final sólo me adelantaron cuatro corredores, según la clasificación, en cambio, yo podía adelantar a muchos.

Crucé el río por tercera vez y ahora la cosa se ponía dura de verdad. Por el Km 35 el cansancio comenzaba a hacer verdadera mella y el cuerpo me pedía bajar el ritmo. No estaba dispuesto a hacerlo, las palabras de ánimo, que Ana me dedicó antes de salir de la habitación, me servían para aguantar. Ahora era el momento de la tiranía, la tiranía de la mente sobre el cuerpo, del espíritu y la voluntad sobre lo humano, era el momento de anular las señales del cuerpo, su dolor y agonía y seguir hacia delante. En el Km 38 me encontré con Daniel, le alenté y le dije que me siguiera pero iba muy tocado y se quedó atrás.


Es el momento de interrumpir este relato para hacer pública mi admiración por este corredor. Daniel eres el más grande, cualquier otro en tu situación estaría lamentándose y compadeciéndose. Tú sigues en la brecha, alegrándonos a los demás y contagiándonos tu optimismo. A pesar de no haber entrenado y de tus dolencias repetiste tu tiempo de Madrid, eres increíble.













Tras dejar a Daniel volví a cruzar el río, ya por última vez, y me dispuse a aguantar lo mejor posible los últimos Km. El dolor era insufrible, las piernas me dolían en cada una de sus terminaciones nerviosas. Mi zancada era lamentable, lanzaba las piernas con las caderas ante la rigidez de mis miembros. Esto provocaba que los tiempos se me fuesen un poco, pero sabía que tenía un poco de colchón a mi favor. A pesar de eso decidí no acomodarme y seguir intentando marcar los tiempos. El único pensamiento en mi cabeza era: no vuelvo a un maratón en mi vida, esto es una animalada, y cosas por el estilo. Al llegar al estadio vi a Ana y a los demás animándome. Si en Madrid levanté los brazos y sonreí, ahora sólo podía gritar, gritaba con angustia y sufrimiento, mi cuerpo se sublevaba por lo que le había hecho pasar. Como un loco entré chillando al túnel y me dispuse a cruzar la meta.



Lo conseguí, el sufrimiento, el dolor, los días de entrenamientos con frío y lluvia, se convertían en una marca sobre el reloj, un premio que compensaba todo lo sufrido.

3 horas 6 minutos 33 segundos de tiempo real. Objetivo conseguido.

domingo, 22 de febrero de 2009

MARASEVI 2009


Solamente decir, antes de que lleguen las respectivas crónicas, que todos nuestros amigos han acabado de forma triunfal el maratón de Sevilla y que hoy si se podía decir que Sevilla tenía un color especial, EL VERDE.

miércoles, 18 de febrero de 2009

MARATÓN: ARDEMOS POR CORRER... (por Jesús Lens)



... Pero tememos quemarnos.



Quién más, quién menos, tenemos nuestras dudas. Porque todos queremos dar lo máximo, cumplir con los objetivos marcados y, por tanto, sentirnos triunfadores, este domingo, en Sevilla, al cruzar la línea de meta.

Para algunos, los Verdes novatos, los principiantes, los que nunca hemos corrido los 42 kilómetros y 192 metros, el desafío es llegar. Terminar. Ser capaces de culminar un recorrido mítico que, ahora mismo, se plantea como toda una proeza.


Para otros Verdes, llegar no es tan importante como hacer una buena marca. Ellos ya se han enfrentado a la prueba reina de atletismo mundial... y la han derrotado. Ya saben lo que les espera y han sufrido en sus carnes los calambres, la fatiga y la sensación de deshidratación que te ataca cuando pasas el kilómetro 35 y chocas de cabeza con el temido Muro, con el Hombre del Mazo, agazapado tras una curva, esperándote.


Y aún así, lo peor de la maratón son las dos semanas previas. Porque estás fino, estás fuerte y tienes hambre de kilómetros. Pero no puedes, no debes correr. Al menos, todo lo lejos y todo lo rápido que te gustaría. Y ardes por dentro, te inflamas, te pones crispas y no sabes cómo templar los nervios.



Después de larguísimas y solitarias tiradas, en lo más crudo del crudo invierno, con frío, nieve, granizo, lluvia y viento, trotando por caminos embarrados, sin cejar en el empeño de cumplimentar recorridos imposibles; llega el buen tiempo, sale el sol... y no puedes, no debes correr. El camino te llama, te invita, te intenta seducir... pero has de permanecer impasible, duro e impertérrito. Porque tu cita es el domingo. Y ahí te juegas el todo por el todo.


¿De qué sirven tantas horas de duro y exigente entrenamiento si un calambre, un pinchazo o una lesión no te dejan llegar a meta? ¿Para qué esos madrugones, esas series o esos Fartlek, si al final te desinflas y no llegas en el tiempo para el que te has estado dejando la piel en los caminos?

Por eso, ardemos por correr. Pero tenemos miedo de quemarnos. ¿Habré entrenado lo suficiente? ¿Debería haber acumulado más kilómetros o me habré pasado? ¿Iremos demasiado deprisa? ¿No estaremos siendo demasiado conservadores? ¿Acelero un poco ahora o lo pagaré después?


El periodista americano Heywood Hale Brown sostenía que “el deporte no forja el carácter, sino que lo pone de manifiesto.” Aunque pienso que sí, que correr forja la personalidad, lo cierto es que este domingo será una inmejorable ocasión para poner de manifiesto el carácter de algunos de los amigos de Las Verdes.


Hermanos... ¡suerte y a por ellos! Son muchos los kilómetros, pero más aún son nuestras ganas de devorarlos.



Nos vemos en el asfalto.


miércoles, 11 de febrero de 2009

TEST DE GAVELA (o será Gacela)

(Por Antonio)


Aprovechando que esto está un poco parado y con la intención de cambiar la entrada y, de paso, comentaros que tal nos ha ido el test de la polémica, el test de Gavela.


Pues eso, una más y una menos, una piedra menos en el camino. El test de Gavela que no hicimos el año pasado por falta de tiempo. Al mediodía Víctor, Cristian y un servidor, 2X6000 camino de Pinillos.

Lo hemos hecho a nuestra bola, sin recordar muy claramente lo que decía el test, el primer 6000 a ritmo de maratón y al segundo, fuerte, casi a tope. Pero al final nos ha salido perfecto, hemos clavado los tiempos. Según lo que estipula el maestro Gavela estamos en tiempos de 3:06 - 3:07 para el maratón de Sevilla. Era el ritmo al que pensábamos salir, pero ahora nos sentimos más confiados y un poco más preparados. Porque además de una prueba, un experimento, es un buen entrenamiento de cara al maratón.


Salimos fuertes, por debajo de lo estipulado, pero Víctor estaba intratable y aunque tenía que ir diciéndole “afloja” de vez en cuando, ha sabido marcar muy bien el ritmo. Voy a contaros mis experiencias y que los demás la completen en los comentarios.

Me ha costado salir y, sobre todo, seguir a Víctor. Un proceso gastrointestinal (a buenos entendedores ..……) me tiene flojillo, pero bueno, haciendo de tripas corazón (y eso que hoy no era el día para eso) he conseguido mantenerme ahí. Un ritmo de 4:15, duro pero sostenible después de lo que llevamos encima. Al final hemos subido en 25:56, muy por debajo de lo estipulado. Al llegar intentamos recuperar un poco el aliento y de nuevo nos encaminamos hacia el 6000 de la verdad, el duro, el que nos daría la clave del ritmo sevillano.


Salimos, o mejor dicho, a Víctor le abrieron la puerta de corrales y salió arrancando tierra del suelo, qué tío, me recordaba, aquel “Víctor sácanos” que pronuncié en Albolote y que sólo repito en bromas. Pues nada, a tirar de oficio y a seguirlo. Resultado primer 1000 a 3:37, pero ahí estábamos, Cristian y yo tras él. El segundo Km fue algo más tranquilo y como me encontraba fuerte mantuve un ritmo alto. En el Km 2.5 me vine abajo, aflojé, y al pasarme Víctor me enganché a él y mantuve su ritmo. Me costó horrores, no podía con mi alma. Muscularmente estaba bien, fuerte, pero estaba sin energías. Intentaba convencer a mi mente con la idea de abandonar en breve, y que lo que hiciera, bueno sería. Así pasamos el 4, cerca del 5 propuse abandonar, pero un ¡qué coño! me hizo sentir avergonzado de mi flojera y seguí. Mantuve el sacrificio y al final paré el crono en 23:00, Víctor entró en 23:10 y Cristian, que ayer hizo 12 Km a 4:05, una barbaridad, entró en 23:40.


Valoraciones: me encuentro muy muy bien, cansado pero bien. Ahora mi motivación se encuentra a tope, sé, o lo creo ciegamente, que puedo perseguir mi objetivo, y a por el voy a ir.

Copio y pego las estimaciones del test para nuestro tiempo. ¿Qué opinan vuestras mercedes?


1º 6000 2º 6000 Marca posible Marca probable


26.00 23.12 3.02.51 3.08

viernes, 6 de febrero de 2009

ÚLTIMA TIRADA LARGA. HAY QUE CELEBRARLO

Amigos, mañana será la última tirada larga que nos metamos para el maratón ¡por fin!. La idea es hacerla muy tranquila, entre 5 - 5:15 el Km. En principio, Javi, Antonio y Victor, hemos confirmado asistencia, Onio y un amigo de Victor han comentado su disposición a acompañarnos un tramo. La idea es quedar a las 9:00 de la mañana en la Inmaculada y hacer el recorrido de Genil, Puleva, para despues subir a Pinillos. Ya sé que a muchos nos os viene bien, pero la idea es abrir la quedada para todo el mundo que quiera apuntarse. Lo del ritmo es una promesa, no conviene quemarse de cara al Maratón. Para aquellos que no quieran correr tanto pueden estar a las 10:00 en el monolito de puente verde y sumarse a la última parte del recorrido.


Después hemos pensado salir a tomar una cervezas por la noche, con la idea de celebrar la tirada y reunirnos el grupo de las verdes. Ya sabeis charlas, risas, planificación del Maratón, equipaciones y demás. Desde aquí os invito a uniros y pasar un sábado en verde.

lunes, 2 de febrero de 2009

XII MEDIA MARATÓN DE ALMERÍA (01-02-2009) –o el caos bajo la lluvia

(Por Javi Aquiles)


Describir, definir y aclarar cómo ha trascurrido la XII edición de la Media Maratón de Almería requiere, a estas horas, y vivido lo vivido, un esfuerzo sobrehumano. Creedme que lo acontecido hoy en la capital almeriense cobra dimensiones casi épicas, tanto por la climatología adversa, como por la confusión que casi 1.800 corredores hemos sufrido en los primeros kilómetros de la prueba.


Para empezar, y según los números, a nivel personal debería estar satisfecho al 100% por la carrera realizada, dado que he conseguido hacer marca personal (1hora, 24 minutos y 54 segundos), mejorando en casi 20 segundos mi anterior media. Sin embargo, debe haber algo en lo que hemos vivido hoy que me lo impide. Hemos sufrido, mucho. Todos y todas, sin excepción.


Estamos hablando de una Media Maratón Internacional, con un cierto caché, con afluencia de prestigiosos corredores (perdonad que a día de hoy no sepa el nombre de ninguno de ellos), con una inscripción nada desdeñable de 12 euros y, según especialistas, incluso la mejor de Andalucía. Siendo así, no puede concebirse lo que ha pasado. ¿Error? ¿Descuido? ¿Confusión? ¿Todo a la vez? El caso es que a las 10 de la mañana, con una persistente lluvia, de la que moja de verdad, una vez dada la salida y cuando la mayoría de los corredores ya llevábamos al menos 2 kms en nuestras piernas, un tremendo caos se apoderó de la carrera. Gritos, paradas, recortes por descampados, más gritos indicando que la carrera estaba parada, corredores en una dirección y otros por otra. Yo, en primera instancia, ante tanta confusión y viendo que algunos paraban, me detuve. Después, otra estampida de corredores y a seguir corriendo. ¿Qué demonios pasaba? La gente maldecía en arameo, incluso golpeaban a los coches de la organización (bochornosa demostración de poca educación). Yo me incluyo entre los enfadados, pero mucho. Han sido muchas series, muchas horas de entrenos, de sufrimiento y de ilusión como para no sólo lidiar con las inclemencias meteorológicas, sino además con la incompetencia humana.


Parece ser que se trató de un corredor que se equivocó de dirección en un cruce (los que participábamos en la media y los de los 10 kms compartíamos salida). Ahora bien, creo que podría haberse solventado con más eficiencia. En fin, tras el desconcierto los operarios de Protección Civil nos indicaron que volviésemos sobre nuestros pasos, dado que la carrera se reanudaría a las 10.30 (al final fue a las 11). Indudablemente, eso nos rompió el ritmo, la ilusión y el alma. Habíamos salido fuertes, decididos e inexplicablemente, tras el parón, me sentí débil, cansado, y lo peor, muerto de frío y empapado, todo ello tras deshacer casi 3 kms. Ante lo inevitable, estoicamente opto por resignarme y pensar que todos estamos en las mismas circunstancias, todos estamos compartiendo ese contratiempo y que no queda otra que repetir salida e intentar volver a ilusionarse. Me reencontré con un Antonio que se había escapado, fortísimo; volvía cabreado, indignado, cabizbajo. Blas, Carlos, Daniel, José (Oliver), Víctor, José Manuel, Salva, Manolo, mi Nuria (que debutaba hoy y que parecía no importarle en absoluto lo ocurrido: hizo bien) y más rostros conocidos nos volvimos a aglutinar junto al arco de salida.


Segundo pistoletazo y a correr. Me encontré muy bien, fuerte, rápido, ágil, así que tras marcar unos primeros miles con José (Oliver) y Antonio , aproximadamente a 4’/km, en el km 4 me percato que me estoy distanciando, estoy yendo más rápido de lo esperado y es entonces cuando me decido: ¿valentía o suicidio? Voy a seguir a ese ritmo alto, marcando parciales por debajo de 3’50’’, hasta donde aguante. En todo momento sé que llevo detrás a unos sabuesos implacables, que vigilan todos mis movimientos, que me estudian, que esperan mi momento de debilidad para darme el hachazo definitivo… En cada rotonda vigilo la distancia con mis perseguidores: Antonio, cerca, Salva y Manolo, un poco más atrás, pero igualmente amenazantes, Víctor, un poco más rezagado (hay que aclarar en su favor que llegaba con un importante resfriado y que no fue éste precisamente el día más favorable para purgarlo). Seguí manteniendo como pude mi alto ritmo, sabedor de que en cualquier momento, como en otras ocasiones, Antonio me alcanzaría, me sonreiría y me hundiría en la miseria más absoluta… Pero iba a vender cara mi derrota, le costaría cogerme, sí o sí. Seguimos pisando charcos (algunos llegaban a la altura del tobillo), chapoteando, calados hasta los huesos, pero marcando un ritmo bastante exigente. Me topo con… ¡Blas! El gran Blas, lo cual significaba que muy mal no iba, pues ya sabía de la dureza del angelito. Comparto con él unos kms, desde el 14, hasta que de repente me deshincho en el 18, de repente empiezo a pagar mi osadía anterior. Aprieto dientes, tenso brazos y decido morir con mil dolores agónicos que amenazan con desintegrarme de un momento a otro. Asfixiado, con ardor de estómago y tenso, me propongo que Blas no se me vaya más de 50 metros. Lo consigo, y al mismo tiempo me olvido de que me persiguen, pues desde el 19 al 21 no sé muy bien si corrí con las piernas o con el corazón. Entro en el estadio y ante mi cabezonería de entrar en 1 hora y 24 minutos me obligo a hacer una auténtica serie de 400 metros: o la marco a 1’20’’ o se me va. Entré esprintando junto a Blas, tras adelantar a algunos corredores. Muerto, pero muy satisfecho, logrando la marca que he indicado arriba. No me invade ninguna satisfacción concreta, nada de euforia, no sé explicar el porqué. ¡He llegado antes que Antonio! Pero aún así no soy consciente de haber realizado una buena carrera.


Hemos acabado mojados, reventados, vacíos… El día no nos ha acompañado, pero ahí hemos estado un buen puñado de corredores desafiando a todo lo desafiable. Hemos recogido la bolsa del corredor (esta vez con camiseta técnica y calcetines, entre otras cosas), nos hemos despedido de algunos corredores, hemos saludado a Paco, de Málaga, asiduo lector de este blog, que ha hecho un escalofriante tiempo de 1h 22’ ( y decepcionado) y Nuria ha hecho 1 hora y 4 minutos en su debut en los 10 kms, marca que sin duda deberá rebajar en una próxima ocasión, dada la frescura con la que ha entrado la niña en meta, jeje. Antonio ha hecho 1 hora 26 ‘ ( las valoraciones de su marca que las haga él mismo), y siente una rabia incontrolable por no haber al menos igualado su marca en Granada; Víctor logró 1h 32’ ( marca irreal para nuestro Víctor ), igual que Daniel (que, claro está, venía sin apenas entrenar y con una garganta destrozada); la marca de José Oliver no tiene importancia pues venía de una lesión y a rodar sin más, pues ya sabemos de qué corredor hablamos, ¿no?.; mis amigos almerienses Salva y Manolo han logrado 1h 27 ‘ y finalmente pudimos ver a José Manuel y Cristina, cuya marca no recuerdo exactamente. Echamos de menos a nuestros compañeros verdes ausentes, para atestiguar esta gesta, pero que sin duda habrán empleado bien este fin de semana para afinarse de cara al maratón.


Parece ser que la organización promete para el próximo año la inscripción gratuita de todos los participantes de hoy, así como una equipación deportiva en condiciones. Ya se verá, pero con no repetirse lo de hoy nos sobra.
Enhorabuena a todos, porque sin duda, amigos, nos lo hemos currado mucho en un día en que hubiese sido más fácil volverse a casa a refugiarse en la mesa camilla y un caldo caliente.

domingo, 25 de enero de 2009

CUMPLIMOS LO PROMETIDO: LA REALIDAD DEL MARATÓN

(por Antonio)

Amigos ya está, el maratón está un poco más cerca y parece, desde esta perspectiva un poco menos fiero y es, desde luego, menos temido. Hoy creo que hemos realizado uno de los mejores entrenamientos que he hecho nunca para un maratón, hemos hecho 31 Km a 4.40 min/km, tal y como habíamos acordado.


La sesión comenzó en el cine, allí nos relajábamos viendo una película, por cierto muy buena “Bienvenidos al norte”, mientras en la cabeza persistía una pequeña luz de aviso sobre lo que nos esperaba al día siguiente. A las 2:30 de la mañana, gracias a la ayuda de la farmacología, lograba caer en un sueño profundo y reparador, del que me desperté como el niño que va de excursión. La rutina del corredor tan bien asimilada de desayuno, ungüentos, ropa, camelback, servicio y ya me encontraba listo para encaminarme hacia la Inmaculada, a esperar a mis compañeros de aventuras. Allí, puntual, estaba Javi, con el que compartí un cafelillo y salimos a esperar al resto. Cuando estábamos llegando a la Inmaculada, vimos un grupo nutrido de corredores y nos quedamos impresionados, pero ¿quién ha venido? ¡Vaya quedada! Al acercarnos nos dimos cuenta que de nada los conocíamos, pero detrás de ellos, al fondo, estaba Víctor esperándonos. Comenzamos a prepararnos y a darnos cuenta, poco a poco, de que allí no aparecería nadie más, ¡joder no apareció ni el gorrilla! Cariacontecidos y con un cierto sentimiento de soledad colectiva comenzamos la marcha.


Los primeros Km, la vuelta al circuito de la Puleva, se pasaron volando y nos dábamos cuenta de que íbamos a intentar muy seriamente cumplir las promesas de ritmo y de distancia. Así, en la conversación y en el trote completamos los primeros 9.5 km, aprovechando, en ese momento, para soltar los guantes en los coches y reidratarnos, pues el sol aparecía y el día estaba perfecto para correr. Las sensaciones no podían ser mejores, habíamos corrido fácilmente ese comienzo y nos encaminábamos hacia Pinillos. Sería por la sensación de dejar atrás esos buenos momentos o los coches, centros de aprovisionamiento y descanso, pero un silencio se adueñó de nosotros en el que todos pensábamos lo mismo: ahora empieza lo duro. Encontrarnos con Roberto y charlar un poco con él, rompió esas sensaciones, momentáneamente.


Tras sortear el tráfico, llegamos a la ruta del colesterol y nos cruzamos con muchos corredores: solos, en grupos, lentos, rápidos, en fin, para todos los gustos. Los Kms seguían pasando bajo nuestras zapas y se confirmaban las sospechas, el ritmo se aceleraba paulatinamente. Curiosamente habíamos hecho un reparto figurado: Yo tiraba en los 10 primeros, la Vuelta en la Puleva; Javi en la subida a Pinillos y Víctor, el demonio de las cuestas, nos guiaría hacia el fin. Pues bien, aunque no fue siempre así, el que lo cumpliésemos casi fidedignamente nos ha permitido llevar una velocidad siempre alta, pero sin ser agónica, ni demasiado exigente. Llegando a Pinos tuvimos las primeras pruebas de lo que, por momentos iba a ser el entrenamiento. Conscientes de que había que apretar para lograr el objetivo, comenzamos un mano a mano Javi y yo que nos hizo sentir algo más que vivos. Aunque claro, los dos sabíamos que a la vuelta lo pagaríamos. Llegamos a Pinillos, nos avituallamos, estiramos, nos enfriamos (joder la temperatura había variado en más de 5º desde que dejamos los coches) y vuelta a comenzar persiguiendo el trayecto final.


Si antes dije que íbamos a pagar el cambio de ritmo final, no sólo me refería a nuestro desgaste, que también, sino que al comenzar la bajada Víctor asumió su papel y comenzó a marcar ritmos de 4.20 y por debajo. Aunque intentamos ir más despacio el demonio de las bajadas nos había poseído y ya no había vuelta atrás. Hubo, casi al final, un nuevo hecho que resaltar. Por necesidades fisiológicas tuve que pararme para hacer algo que sólo yo, o en su defecto una sonda gástrica, tenía que hacer. Aquí se produjo un pequeño cisma: Javi se quedó a esperarme y Víctor, tras pensárselo un poco, decidió tirar, porque, según él, se iba a quedar atrás ¡qué coño! aprovechó el tío para tirar como alma que lleva el diablo. Al incorporarme y contarme Javi las novedades, dije: a por él, y salimos, Javi y yo como dos perros de presa detrás del rastro del de la Zubia. Aquí comenzó lo mejor, de nuevo Javi y yo apretando el paso, marcando ritmos de 4 y por debajo de 4, sufriendo, pero pudiendo mantenerlos y ganando confianza de cara a la media y al maratón: si somos capaces de hacerlo ahora, posiblemente lo podamos hacer en el maratón. A pesar de ello, no pudimos, siquiera, ver a Víctor, al que sólo cogimos tres Km después de comenzar la persecución y porque se esperó en Puente Verde. Desde allí fuimos a la Inmaculada, soltando las piernas. Al llegar revisé mi cuerpo y mis sensaciones, al igual que mis compañeros y, claro está, comparamos con la anterior vez que hicimos ese recorrido. Conclusiones, 8 minutos menos y terminamos mucho más enteros. Imposible obtener mejores sensaciones de cara al maratón.


Al terminar, lo de siempre, que no por rutinario es pesado, más bien todo lo contrario, unas cervezas comentando la jugada con un invitado de lujo José (Oliver), el que además de correr como un galgo, es una fuente de sabiduría atlética. Por si fuera poco, al llegar a casa me encontré con una riquísima paella que me había hecho mi media.


Ahora vienen las cábalas, a las que ya sabéis que soy tan aficionado. Poco antes del Mapoma hicimos este mismo recorrido, dándolo todo también. Pues bien, en aquel entonces nos salió una media de 4.56 el Km. En el maratón pude sostener un ritmo de 20 segundos menos. Hoy nos ha salido un ritmo de 4.40 clavado, terminando menos cansado que la primera vez. En el maratón de Sevilla espero bajar ese ritmo 15 segundos, a 4:25. Qué, cómo lo veis.?

jueves, 22 de enero de 2009

UNA DE SERIES (por Javi Aquiles)

Series. Duras, exigentes y temidas series. Sin duda y sin temor a que ningún corredor me lo discuta, la cara más ingrata de este deporte. ¿Pero acaso todavía hay alguien que dude de sus beneficios? ¿Por qué si no hay miles de planes de entrenamiento que las incluyen, tanto en manuales como en páginas webs? Luego la conclusión parece clara y tajante: hay que hacerlas, siempre que se quiera mejorar marcas. Que no nos gustan, a priori parece la respuesta más extendida entre todos nosotros, corredores. Que te cambian la perspectiva del día, qué duda cabe. Que uno acaba con el hígado triturado, el corazón palpitando en la mismísima boca, las piernas temblando y los ojos extraviados, también es cierto. Pero es lo que hay, que diría uno.


Ahora bien, detrás de este masoquismo extremo se esconden muchas teorías sobre cómo, cuántas repeticiones y dónde realizarlas. Quizás demasiadas visiones, que curiosamente distan a veces un abismo unas de otras. Demasiada teoría banal para el corredor popular, que en la mayoría de los casos se siente abrumado ante tanto tecnicismo y tantas abreviaturas. Yo mismo, al consultar planes de entrenamiento en páginas webs y tratar de descifrar ese galimatías, he optado por cerrar y tirar a la papelera de reciclaje. Creo que deberíamos simplificar y sobre todo, ser realistas y coherentes con nosotros mismos: no voy a tratar de hacer las series de 800 como los consumados especialistas en dicha distancia. Pero entonces, ¿cuáles son las referencias? Ése ha sido mi auténtico problema desde que introduje las series en mi rutina de entrenamientos. Las referencias de tiempo las tendremos nosotros mismos, en base a nuestro ritmo de competición. Pero no pretendo impartir didáctica sobre repeticiones, para ello hay especialistas. Amigos, lo que yo hago y tanta satisfacción me está aportando es hacerlas siempre 10 ó 20 segundos por debajo de mi ritmo de competición. Si pretendemos correr a 4 minutos/ km, las series yo las haría en torno a 3’50’’ ó 3’40’’, eso sí, siempre en progresión, de más lento a más rápido.


El descanso entre repeticiones también es una cuestión discutible. En mi caso, menos de un minuto (45’’) en las de 400 ó 500 metros, 1 minuto o algo más en las de 1000 metros, 1’30’’ en las de 2000 metros, 2’ en las de 3000 y 3’ en las de 4000, que hasta hoy son las que he hecho.

Animo a los que aún no se iniciaron en esto de las series a que lo prueben, a que lo hagan consecuentemente, empezando suave y acabando fuerte, y buscando vosotros mismos el número de repeticiones. Así acostumbraremos a nuestro organismo a sufrir, a rodar en esos umbrales, teniendo siempre en mente la máxima de No Pain = No Gain (sin dolor, no hay recompensa). Calentad primero y enfriad después como mínimo 20 minutos en cada parte a trote suave.


Cuando he quedado con mis compañeros de entrenos para hacer series, la sensación que me invade es siempre idéntica: unas horas antes parece como si me encogiese, me siento pequeño, débil y siento que lo que me espera carece de sentido. Aflora la ya habitual pregunta: “Pero, ¿para qué esto, qué necesidad…?. Luego, cuando nos vemos, nos miramos y nos decimos, con amplia sonrisa en la cara: “¿Dispuestos a putearnos? –Dispuestos”. Acabamos fritos, extenuados, demacrados… y sin embargo sonrientes y felices. Siempre nos chocamos las manos, nos abrazamos. “Hemos acabado, lo hemos hecho”. Sentimos que ese sacrificio tiene que dar sus frutos y que en realidad no es para tanto si se hace con cabeza fría y en compañía, por supuesto, mucho mejor. Nos sentimos ligeros, fibrosos, finos, rápidos, pero sobre todo, aprendemos a sufrir, tan importante para nuestras carreras.


En la soledad del tartán, en el frío y ventoso invierno, cayendo la noche, con los focos empezando a iluminar el césped, una o dos veces por semana nos encontraremos para hacer series. En el estadio nos vemos. ¿No os he convencido?



¡TIRADA LARGA DOMINICAL!


Aprovecho esta entrada para anunciar a futuros maratonianos y no maratonianos verdes que este domingo, tras sopesar diversas circunstancias y vicisitudes, hemos decidido quedar a las 9 frente a la Clínica Inmaculada para hacer 31 necesarios kilómetros de cara a la próxima cita sevillana. El recorrido sería una repetición del que el pasado año hicimos Abel, Antonio, Víctor y servidor, pero a la inversa. Primero partiremos por la margen derecha del río Beiro para llegar a la fábrica de Puleva, volver por el carril bici y una vez de nuevo frente a la clínica, dirigirnos hacia Pinos Genil y volver otra vez al punto de partida. La idea es llevar un ritmo vivo, de unos 4.40 min/km, pero es importante resaltar que aquéllos a los que no les apetezca meterse tantos kms pueden optar por volverse antes en el punto que ellos deseen. Aunque en principio se barajó la posibilidad de repetir la tirada hacia Pinos Puente, problemas de tiempo de algunos amigos verdes, hacen más viable este recorrido que no requiere de una logística tan complicada como la de Pinos, ni el regreso de dicha localidad, permitiendo que al finalizar el que no pueda quedarse se vaya, quedándose los demás a degustar la merecida recompensa. Así nos beneficiamos todos de nuestra compañía, que hace el recorrido más ameno. Confirmados Víctor, Antonio, José Antonio y yo mismo. Onio creemos que no podrá, pues como ya sabréis está en otras cuitas más duras que las series, vamos, que ha sido papá. Un saludo desde aquí, amigo. Animaos y expresad vuestras opiniones en esta nuestra bitácora amiga.

domingo, 18 de enero de 2009

LA MÍSTICA DEL MARATÓN (Por José Antonio)


Considerándolo detenidamente, el verdadero mérito no está, en esencia, correr un maratón, no. Tal vez, el camino más arduo, hostil y arriesgado sea prepararlo.
Excepto en casos muy aislados de atletas dotados de una naturaleza fuera de lo común o atletas con altas dosis de arrojo e inconsciencia, a un maratón se llega después de duras y largas sesiones kilométricas. Quien ya haya asumido ese reto sabe a lo que me refiero, sin lugar a dudas.
En esa ardua preparación nos encontramos con el día a día cargado de responsabilidades, trabajo, familia, inconvenientes climatológicos, estados de ánimo, estados físicos, estados de salud, entre otras muchas cosas fijas o fortuitas que pudieran surgir. Pero nada de eso se puede interponer en el camino de un aspirante a maratoniano, ya que éste sólo puede tener en mente una cosa: acumular kilómetros para llegar a la cita en un estado adecuado. De lo contrario, no será posible franquear esa barrera de 42 kilómetros y 195 metros de los que se compone la prueba reina del atletismo.
El aspirante a maratoniano verá pasar ante sí toda una miríada de obstáculos serios que le impedirán correr. Tendrá que buscar horas para destinarlas a hacer esas enormes tiradas que se necesitan. Ya no se trata de salir a trotar un lunes o un miércoles unos cuantos kilómetros que puedan robarnos a lo sumo una hora de nuestros quehaceres y obligaciones personales. No, nada de eso servirá en la preparación necesaria para un futuro maratoniano.
Las tiradas más modestas no podrán ser, por lo general, inferiores a los 20 kilómetros. Menos kilómetros podrían servir de poco, así que el tiempo necesario será amplio. Tampoco sirve dejar las sesiones para el fin de semana, porque por muchos kilómetros que se acumulen el sábado y el domingo, no serán suficientes para completar ese mínimo de 70 semanales que son necesarios para afrontar la prueba con garantías.
Por tanto, si lo pensamos detenidamente el atleta aspirante a maratoniano lo que está viviendo durante las semanas previas a la gran prueba es todo un drama. Un larga lucha consigo mismo y con quienes le rodean. Todo deberá de estar supeditado a esa preparación y más vale que nada se lo impida.
Por su parte, nos encontramos con la soledad del entrenamiento. Vale, podrá quedar un día o dos a lo sumo con varios compañeros de entrenamiento, pero la mayoría del mismo tendrá que hacerlo en la más absoluta soledad. Y nada podrá objetar ante esto, de nada se podrá quejar. Tan sólo enfundarse su atuendo, cargarse a su espalda el "camelback" y devorar kilómetros, haga frío, calor, nieve, llueva o truene. Esa esa será su rutina. Y más vale que no se aparte de ella lo más mínimo, porque pasarán las semanas y se acercará la gran cita; y ya no habrá marcha atrás porque, como sí ocurre en las películas de Capra, aquí no hay milagros, sino sudor, kilómetros, sacrifico y, tal vez, lágrimas.
Es por eso por lo que hay que respetar que un corredor no decida arrastrarse a correr esta prueba, porque no se trata de la prueba sino de la opción de decidir si se quiere penetrar en esa insondable mecánica o no. Es una opción, totalmente individual.
Porque, a pesar de que la opción haya sido positiva, deberá de contar con el parecer de quienes le rodean. Es decir, saber en primera persona si sus seres cercanos están dispuestos, asimismo, a asumir ese riesgo, ya que sin ese apoyo también será difícil culminar esta enorme tarea.
En la mente del futuro maratoniano no podrán existir en las anteriores semanas otros argumentos importantes que la preparación del maratón. Deberá romper citas, compromisos, obligaciones, hacerse invisible e, incluso, hasta desdoblarse, porque todo esto le será necesario para que pueda devorar kilómetros, en la soledad más solitaria de las soledades.

domingo, 11 de enero de 2009

NO CUMPLIMOS LA RUTA DE 25 KILÓMETROS....


...Porque decidimos hacer 29. Fue una decisión consensuada cuando estábamos saliendo de Fuente Vaqueros, población que casi apreciamos de forma fantasmagórica, dada la neblina que cubría la población lorquina, neblina que nos ha estado acompañando a lo largo de esos 29 intensos kilómetros por la Vega granadina, que ha abarcado un buen puñado de municipios del área metropolitana de Granada.
Muy temprano habíamos quedado en Pinos Puente, Antonio, Javi, Víctor y quien esto firma. Muy temprano, digo, para el día que era y la climatología que existía, que en ese momento arrojaba una temperatura de un grado bajo cero, pero con una sensación de menos grados, dada la brumosidad que existía en ese momento. La Cruz de Granada fue el lugar elegido para tomar el "carajillo" que ya se ha convertido en el referente inicial, que no viniendo mal para el cuerpo ni para el alma, es buscado en las tiradas largas.
Por mera cuestión de logística era preciso llevar a cabo este tipo de operación: dejar algún coche en Pinos Puente, que sería el lugar de llegada y retornar al lugar de salida, junto a la Clínica de la Inmaculada, a un paso del Parque de las Ciencias y del cubo de Cajagranada.
Se podría sostener que esta mañana, en absoluto, era un día para salir a trotar, pero si se hace en buena y abundante compañía es mucho más llevadero. Ya en los coches se caldea el ambiente, se habla de la ruta, se consensúa el ritmo, se repasa la logística. De manera que a las 10 y cinco minutos ya estábamos trotando para introducirnos en los confines de una Vega, que fantasmagórica, nos recibía en casi absoluta soledad. Bien pertrechados de los "camelback" respectivos y lo suficientemente abrigados, provistos de mallas, guantes técnicos y demás prendas de abrigo, los cuatro valientes o insconcientes, nos dispusimos a acumular kilómetros, mirando de reojo al Río Genil, que aunque no es habitual, llevaba un buen torrente de agua, que fue escaseando a medida que se acumulaban los kilómetros. Quizá por eso pensé que el río iba agotando su caudal igual que nosotros agotábamos la energía a medida que íbamos dejando camino atrás.
Saber por donde se iba no era tarea fácil dada la intensa niebla que nos acompañaba, al tiempo que el frío no menguaba y tampoco era factible entrar en calor fácilmente.
No percibimos en ningún momento el contorno de las edificaciones de los pequeños pueblos que conforman el municipio de Vegas del Genil, y ni tan siquiera fuimos conscientes de saber con exactitud que ya habíamos dejado atrás el municipio de Santa Fé, o que incluso, atravesamos la carretera local que une Santa Fé con Atarfe. Lo realmente importante era ir comprobando que los más ambiciosos del grupo no desaparecieran a través de la niebla. Porque en el grupo de cuatro hay fama merecida de vocear un ritmo pero empíricamente plasmar otro. Curiosamente, de los cuatro, Javi fue durante casi todo el recorrido el más comedido, el que más toques de atención daba y el que más veces se ofrecía a fijar él mismo un ritmo. El grupo negociaba constantemente y desconfiaba de ciertos tándem letales, pero hubo un buen comportamiento de todos en todo momento. No olvidemos que el grupo no parecía conformarse con los 25 kilómetros iniciales y era posible que se ampliara, decisión que se tomó - como decía - en las calles de Fuente Vaqueros. Había ganas, y he de reconocer que esas ganas se plasmaron antes de salir de Fuente Vaqueros a tenor del férreo y acompasado ritmo que impusimos Víctor y servidor, en esos momentos por debajo de 4,45 el mil.
Durante el trayecto ha habido momentos muy bellos, pero han sido particularmente destacados las entradas a las poblaciones, esa sensación de venir de lugares lejanos y aparecer por lugares extraños. Pensemos que sólo se contaba con unas piernas, un corazón y unos pulmones.
A la salida de Pedro Ruiz decidimos evacuar líquidos que se tornan molestos e ingerir geles que nos aportaran los nutrientes necesarios, nuestra particular estación de servicio, tan necesaria cuando se corren tantos kilómetros. De manera que ya decidida la opción de alargar la ruta, llegada a la estribación de optar por el Camino de Real de Fuente Vaqueros o enfilar hacia Valderrubio, buscando la ruta del gran olmo, optamos por esta segunda. Pasada la fábrica de San Pascual, el camino presentó un aspecto embarrado, pero el hielo demostró su solidez y aunque zapatillas y mallas absorvieron un remero de barro, el resto del camino no mostró hostilidad alguna, pero si comenzó a existir ésta en el grupo. Apenas faltaban 6 kilómetros y la concordia pasó a mejor vida. Se rompieron los pactos vigentes durante casi 22 kilómetros y comenzaron a presenciarse puñales entre las bocas. Los atuendos helados, el sudor helado, todo un panorama blanco en nuestros cuerpos, cuando comenzaron los ataques. Éstos, como era de esperar, vinieron de la mano de Antonio y Javi, que lograron separarse unos metros de Víctor y de quien esto suscribe. Aún no habíamos llegado a Ánzola y los kilómetros que aún faltaban estaban en torno a cinco, pero ya las diferencias no se reducirían, todo lo contrario. Se formaron dos grupos de pares: Javi y Antonio y Víctor y José Antonio. Ya sólo se trataba de llegar como se pudiera. De todas formas los armisticios en el kilómetro 23, pasada la distancia de la media maratón, ya no eran necesarios. Intentamos adaptarnos cada cual al ritmo de la otra pareja, pero seguían los hachazos dentro de ambos grupos. Por delante veíamos una pugna en el filo de la navaja entre Javi y Antonio y por detrás Víctor y yo seguíamos a un nivel similar. Me encontré en mejores condiciones e hinqué el diente en la cuchilla del puñal y poco a poco dejé de escuchar los pasos de Víctor. No debo de negar que me encontré fuerte, muy fuerte por los fríos caminos que unen Anzola con Pinos Puente, pero alcanzar a Antonio y Javi no era tarea fácil a pesar de que les veía con nitidez. Busqué con la mirada la cercanía de Víctor, pero comprendí que seguramente llegara a Pinos Puente en la más completa de las soledades.
Fueron 29 kilómetros y muy pocos minutos de diferencia en las llegadas. Dos separaron mi llegada respecto a las de Antonio y Javi, y aproximádamente dos más tarde de la mía llegó Víctor. Pero en esos momentos la climatología seguía siendo la misma. Igual que la que señoreaba por la abadía del recóndito norte de Italia, en el Nombre de la Rosa, el día en el que la bestia parecía pulular por sus fueros.
No tenemos documentos fotográficos, así que espero que esta modesta narración sirva por sí misma para que vosotros, amigos-as, corredores podáis imaginaros por vosotros mismos la tirada del aniversario del grupo Las Verdes.
Y si satisfactorios fueron los kilómetros hechos, no menos fueron los dobles terceros tiempos. El primero, disfrutando los cuatro de unas fresquísimas verdes en Rest. Monserrat y el segundo, en compañía de Ana, Nuria y Mati en Granada. Todo a pedir de boca. (Por José Antonio)

sábado, 10 de enero de 2009

RUTA DE ANIVERSARIO ( 25 KMS.)


Ya tenemos negociada y prevista la ruta para mañana (aunque probablemente muchos leáis esta entrada cuando la ruta ya esté realizada, esperamos).
En la medición hecha con la herramienta de Geoogle Earth, han salido justo los 25 kilómetros que queremos hacer. Casualidad, pero también se ha diseñado para que sean esos los kilómetros a realizar. La ruta será la siguiente:

Salida desde el aparcamiento junto al Hospital de la Inmaculada. Seguiremos el largo y rectilíneo carril, que acompaña al trazado del Río Genil a través de la Vega granadina, el cual no dejaremos hasta que conectemos con la bifurcación hacia Pedro Ruiz, perteneciente al municipio de Santa Fé. Por entonces ya habremos pasado muy cerca de Vegas del Genil y Santa Fé. No llegaremos a entrar en Pedro Ruiz, sino que enfilaremos el suave camino que nos dejará en Fuente Vaqueros. A través del centro de la localidad lorquiana buscaremos la posición norte y a través de la carretera local que conduce a Valderrubio, giraremos a la derecha y nos adentraremos en el llamado Camino Real, en dirección a Pinos Puente. Hasta esta localidad ya sólo faltarán 6 kilómetros.
Una ruta que esperamos no encontrar demasiado embarrada y que queremos llevar a cabo en torno a una media de 5' el mil.

Con seguridad, una vez hecha esta ruta contaremos cómo ha ido, las sensaciones, el trazado, y las posibles anécdotas. Es nuestra ruta de aniversario.

jueves, 8 de enero de 2009

ESTARÍA FEO PERDÉRSELA (sin motivo)




Amigos, este grupo deportivo y humano se formó en torno a un blog y se consolidó alrededor de entrenamientos compartidos y buenos ratos acompañados de sabrosas verdes. Pues bien, de eso hace más o menos un año, y teniendo en cuenta que muchos andamos enfrascados en la preparación de un Maratón y que a todos nos gusta correr, propongo celebrar este año verde repitiendo la mítica tirada de 25 Km. Aquella que hicimos desde Granada a Pinos y que cada uno terminamos con diferente sabor de boca. Aquella que convirtió a un grupo de personas que se comunicaban y quedaban a través de Internet, en un grupo de amigos que a partir de entonces comparten muchos aspectos de su vida, no sólo relacionados con el correr. Creo que ha llegado el momento de repetir aquella pequeña gesta, recuperar las sensaciones de las tiradas largas y para más de uno quitarse una espinita que tienen desde aquel día.



Dicho esto, sólo queda lanzar la propuesta a la red y esperar pescar mientras más amigos verdes mejor. Entiendo que la tirada que se propone requiere una logística complicada y bastante tiempo, por lo que estamos abiertos a otras propuestas, pero lo que parece innegociable es la cantidad de Km, 25 como mínimo. Y es que al maratón no se le puede engañar; o se hacen los Km necesarios o se puede pasar muy mal el día D.

La fecha, en principio sería el domingo, aunque se puede negociar, según nos convenga. La hora, cuestión más problemática, habría que concertarla, pero si queremos correr, tomar unas verdes y charlar, habrá que ir pensando en hacerla pronto, especialmente si dejamos algún coche en Pinos.





Esta tirada se presenta como una buena oportunidad para retomar el espíritu de grupo, que desde la media de Granada y salvo por alguna excepción, como Moclín o la Vega el 24 de diciembre anda un poco diluído.

Esperamos vuestra participación. Si alguno no se encuentra en buenas condiciones para realizar la tirada completa o no dispone de suficiente tiempo, podría acompañarnos un rato, cosa que se agradece mucho, pues aunque hay que correrlos, los Km entre muchos parecen que pesan menos.




miércoles, 7 de enero de 2009

UN POEMA PARA LAS VERDES

Amigos-as, recién comenzado el año, nada mejor que incluir en este espacio "verde", un poco de poesía. Poesía épica se podría decir. Se trata de un extraordinario regalo de Reyes que nos ha sido concedido por uno de los Verdes más activos con la pluma: el bloguedor Gregorio.
Nos ha obsequiado Gregorio con estos deliciosos y sentidos versos, que retratan a la perfección ese mágico entrenamiento del pasado día 20 de diciembre, que denominamos "La toma del Castillo de Moclín", cuya gesta se plasma a la perfección en el poema:










En la Puerta de Granada,

un café de Pinos Puente,

a las nueve de la mañana

han quedao siete valientes.


Enfundando mallas largas,

se disponen a una gesta,

con guantes, gorra, bufanda

y en la mente una meta.


Jav, Víctor, José Antonio,

son del grupo de "Las Verdes",

Onio, Mario y Antonio;

y Gregorio, que parece.


En llegando cerca a Tiena,

José Antonio les advierte:

"Esto es sólo una tachuela"

y es que el tío está muy fuerte.


Para alegría mía,

el compae Paco llega,

repartiendo agua fría,

de un pack de diez botellas.


Antonio con mucha pena

y Gregorio que no puede,

abandonan la carrera

y les desean mucha suerte.


Afrontando grandes rampas,

con coraje y mucha fuerza,

a lo lejos ven Granada

y el castillo está más cerca.


Pasando las hora y veinte,

Javi esprinta en una curva,

sus piernas no se resienten

y es que corre de locura.


Víctor ascendiendo duro,

al que encuentra en el camino,

va gritando con orgullo:

"Corriendo vengo de Pinos".


Onio tuvo un gran progreso

en el año que termina,

Mario pasa un mal momento

cuando la cuesta se empina.


A las faldas del castillo,

ya pasando los noventa,

nos aguarda un viejecillo,

con bastón, gorra y chaqueta.


"Ya cumplí noventa y cinco,

to los días subo aquí,

desde que era un chiquillo,

al castillo de Moclín".

Aunque no hicimos historia

y faltó alguna gente,

en nueva convocatoria

seguro, estarán presentes.

Con esta humilde copla

quiero hacer un homenaje

a todo aquel que se acopla

a "Las Verdes" en su viaje.




Gregorio Toribio, el Blogredor