domingo, 25 de enero de 2009

CUMPLIMOS LO PROMETIDO: LA REALIDAD DEL MARATÓN

(por Antonio)

Amigos ya está, el maratón está un poco más cerca y parece, desde esta perspectiva un poco menos fiero y es, desde luego, menos temido. Hoy creo que hemos realizado uno de los mejores entrenamientos que he hecho nunca para un maratón, hemos hecho 31 Km a 4.40 min/km, tal y como habíamos acordado.


La sesión comenzó en el cine, allí nos relajábamos viendo una película, por cierto muy buena “Bienvenidos al norte”, mientras en la cabeza persistía una pequeña luz de aviso sobre lo que nos esperaba al día siguiente. A las 2:30 de la mañana, gracias a la ayuda de la farmacología, lograba caer en un sueño profundo y reparador, del que me desperté como el niño que va de excursión. La rutina del corredor tan bien asimilada de desayuno, ungüentos, ropa, camelback, servicio y ya me encontraba listo para encaminarme hacia la Inmaculada, a esperar a mis compañeros de aventuras. Allí, puntual, estaba Javi, con el que compartí un cafelillo y salimos a esperar al resto. Cuando estábamos llegando a la Inmaculada, vimos un grupo nutrido de corredores y nos quedamos impresionados, pero ¿quién ha venido? ¡Vaya quedada! Al acercarnos nos dimos cuenta que de nada los conocíamos, pero detrás de ellos, al fondo, estaba Víctor esperándonos. Comenzamos a prepararnos y a darnos cuenta, poco a poco, de que allí no aparecería nadie más, ¡joder no apareció ni el gorrilla! Cariacontecidos y con un cierto sentimiento de soledad colectiva comenzamos la marcha.


Los primeros Km, la vuelta al circuito de la Puleva, se pasaron volando y nos dábamos cuenta de que íbamos a intentar muy seriamente cumplir las promesas de ritmo y de distancia. Así, en la conversación y en el trote completamos los primeros 9.5 km, aprovechando, en ese momento, para soltar los guantes en los coches y reidratarnos, pues el sol aparecía y el día estaba perfecto para correr. Las sensaciones no podían ser mejores, habíamos corrido fácilmente ese comienzo y nos encaminábamos hacia Pinillos. Sería por la sensación de dejar atrás esos buenos momentos o los coches, centros de aprovisionamiento y descanso, pero un silencio se adueñó de nosotros en el que todos pensábamos lo mismo: ahora empieza lo duro. Encontrarnos con Roberto y charlar un poco con él, rompió esas sensaciones, momentáneamente.


Tras sortear el tráfico, llegamos a la ruta del colesterol y nos cruzamos con muchos corredores: solos, en grupos, lentos, rápidos, en fin, para todos los gustos. Los Kms seguían pasando bajo nuestras zapas y se confirmaban las sospechas, el ritmo se aceleraba paulatinamente. Curiosamente habíamos hecho un reparto figurado: Yo tiraba en los 10 primeros, la Vuelta en la Puleva; Javi en la subida a Pinillos y Víctor, el demonio de las cuestas, nos guiaría hacia el fin. Pues bien, aunque no fue siempre así, el que lo cumpliésemos casi fidedignamente nos ha permitido llevar una velocidad siempre alta, pero sin ser agónica, ni demasiado exigente. Llegando a Pinos tuvimos las primeras pruebas de lo que, por momentos iba a ser el entrenamiento. Conscientes de que había que apretar para lograr el objetivo, comenzamos un mano a mano Javi y yo que nos hizo sentir algo más que vivos. Aunque claro, los dos sabíamos que a la vuelta lo pagaríamos. Llegamos a Pinillos, nos avituallamos, estiramos, nos enfriamos (joder la temperatura había variado en más de 5º desde que dejamos los coches) y vuelta a comenzar persiguiendo el trayecto final.


Si antes dije que íbamos a pagar el cambio de ritmo final, no sólo me refería a nuestro desgaste, que también, sino que al comenzar la bajada Víctor asumió su papel y comenzó a marcar ritmos de 4.20 y por debajo. Aunque intentamos ir más despacio el demonio de las bajadas nos había poseído y ya no había vuelta atrás. Hubo, casi al final, un nuevo hecho que resaltar. Por necesidades fisiológicas tuve que pararme para hacer algo que sólo yo, o en su defecto una sonda gástrica, tenía que hacer. Aquí se produjo un pequeño cisma: Javi se quedó a esperarme y Víctor, tras pensárselo un poco, decidió tirar, porque, según él, se iba a quedar atrás ¡qué coño! aprovechó el tío para tirar como alma que lleva el diablo. Al incorporarme y contarme Javi las novedades, dije: a por él, y salimos, Javi y yo como dos perros de presa detrás del rastro del de la Zubia. Aquí comenzó lo mejor, de nuevo Javi y yo apretando el paso, marcando ritmos de 4 y por debajo de 4, sufriendo, pero pudiendo mantenerlos y ganando confianza de cara a la media y al maratón: si somos capaces de hacerlo ahora, posiblemente lo podamos hacer en el maratón. A pesar de ello, no pudimos, siquiera, ver a Víctor, al que sólo cogimos tres Km después de comenzar la persecución y porque se esperó en Puente Verde. Desde allí fuimos a la Inmaculada, soltando las piernas. Al llegar revisé mi cuerpo y mis sensaciones, al igual que mis compañeros y, claro está, comparamos con la anterior vez que hicimos ese recorrido. Conclusiones, 8 minutos menos y terminamos mucho más enteros. Imposible obtener mejores sensaciones de cara al maratón.


Al terminar, lo de siempre, que no por rutinario es pesado, más bien todo lo contrario, unas cervezas comentando la jugada con un invitado de lujo José (Oliver), el que además de correr como un galgo, es una fuente de sabiduría atlética. Por si fuera poco, al llegar a casa me encontré con una riquísima paella que me había hecho mi media.


Ahora vienen las cábalas, a las que ya sabéis que soy tan aficionado. Poco antes del Mapoma hicimos este mismo recorrido, dándolo todo también. Pues bien, en aquel entonces nos salió una media de 4.56 el Km. En el maratón pude sostener un ritmo de 20 segundos menos. Hoy nos ha salido un ritmo de 4.40 clavado, terminando menos cansado que la primera vez. En el maratón de Sevilla espero bajar ese ritmo 15 segundos, a 4:25. Qué, cómo lo veis.?

jueves, 22 de enero de 2009

UNA DE SERIES (por Javi Aquiles)

Series. Duras, exigentes y temidas series. Sin duda y sin temor a que ningún corredor me lo discuta, la cara más ingrata de este deporte. ¿Pero acaso todavía hay alguien que dude de sus beneficios? ¿Por qué si no hay miles de planes de entrenamiento que las incluyen, tanto en manuales como en páginas webs? Luego la conclusión parece clara y tajante: hay que hacerlas, siempre que se quiera mejorar marcas. Que no nos gustan, a priori parece la respuesta más extendida entre todos nosotros, corredores. Que te cambian la perspectiva del día, qué duda cabe. Que uno acaba con el hígado triturado, el corazón palpitando en la mismísima boca, las piernas temblando y los ojos extraviados, también es cierto. Pero es lo que hay, que diría uno.


Ahora bien, detrás de este masoquismo extremo se esconden muchas teorías sobre cómo, cuántas repeticiones y dónde realizarlas. Quizás demasiadas visiones, que curiosamente distan a veces un abismo unas de otras. Demasiada teoría banal para el corredor popular, que en la mayoría de los casos se siente abrumado ante tanto tecnicismo y tantas abreviaturas. Yo mismo, al consultar planes de entrenamiento en páginas webs y tratar de descifrar ese galimatías, he optado por cerrar y tirar a la papelera de reciclaje. Creo que deberíamos simplificar y sobre todo, ser realistas y coherentes con nosotros mismos: no voy a tratar de hacer las series de 800 como los consumados especialistas en dicha distancia. Pero entonces, ¿cuáles son las referencias? Ése ha sido mi auténtico problema desde que introduje las series en mi rutina de entrenamientos. Las referencias de tiempo las tendremos nosotros mismos, en base a nuestro ritmo de competición. Pero no pretendo impartir didáctica sobre repeticiones, para ello hay especialistas. Amigos, lo que yo hago y tanta satisfacción me está aportando es hacerlas siempre 10 ó 20 segundos por debajo de mi ritmo de competición. Si pretendemos correr a 4 minutos/ km, las series yo las haría en torno a 3’50’’ ó 3’40’’, eso sí, siempre en progresión, de más lento a más rápido.


El descanso entre repeticiones también es una cuestión discutible. En mi caso, menos de un minuto (45’’) en las de 400 ó 500 metros, 1 minuto o algo más en las de 1000 metros, 1’30’’ en las de 2000 metros, 2’ en las de 3000 y 3’ en las de 4000, que hasta hoy son las que he hecho.

Animo a los que aún no se iniciaron en esto de las series a que lo prueben, a que lo hagan consecuentemente, empezando suave y acabando fuerte, y buscando vosotros mismos el número de repeticiones. Así acostumbraremos a nuestro organismo a sufrir, a rodar en esos umbrales, teniendo siempre en mente la máxima de No Pain = No Gain (sin dolor, no hay recompensa). Calentad primero y enfriad después como mínimo 20 minutos en cada parte a trote suave.


Cuando he quedado con mis compañeros de entrenos para hacer series, la sensación que me invade es siempre idéntica: unas horas antes parece como si me encogiese, me siento pequeño, débil y siento que lo que me espera carece de sentido. Aflora la ya habitual pregunta: “Pero, ¿para qué esto, qué necesidad…?. Luego, cuando nos vemos, nos miramos y nos decimos, con amplia sonrisa en la cara: “¿Dispuestos a putearnos? –Dispuestos”. Acabamos fritos, extenuados, demacrados… y sin embargo sonrientes y felices. Siempre nos chocamos las manos, nos abrazamos. “Hemos acabado, lo hemos hecho”. Sentimos que ese sacrificio tiene que dar sus frutos y que en realidad no es para tanto si se hace con cabeza fría y en compañía, por supuesto, mucho mejor. Nos sentimos ligeros, fibrosos, finos, rápidos, pero sobre todo, aprendemos a sufrir, tan importante para nuestras carreras.


En la soledad del tartán, en el frío y ventoso invierno, cayendo la noche, con los focos empezando a iluminar el césped, una o dos veces por semana nos encontraremos para hacer series. En el estadio nos vemos. ¿No os he convencido?



¡TIRADA LARGA DOMINICAL!


Aprovecho esta entrada para anunciar a futuros maratonianos y no maratonianos verdes que este domingo, tras sopesar diversas circunstancias y vicisitudes, hemos decidido quedar a las 9 frente a la Clínica Inmaculada para hacer 31 necesarios kilómetros de cara a la próxima cita sevillana. El recorrido sería una repetición del que el pasado año hicimos Abel, Antonio, Víctor y servidor, pero a la inversa. Primero partiremos por la margen derecha del río Beiro para llegar a la fábrica de Puleva, volver por el carril bici y una vez de nuevo frente a la clínica, dirigirnos hacia Pinos Genil y volver otra vez al punto de partida. La idea es llevar un ritmo vivo, de unos 4.40 min/km, pero es importante resaltar que aquéllos a los que no les apetezca meterse tantos kms pueden optar por volverse antes en el punto que ellos deseen. Aunque en principio se barajó la posibilidad de repetir la tirada hacia Pinos Puente, problemas de tiempo de algunos amigos verdes, hacen más viable este recorrido que no requiere de una logística tan complicada como la de Pinos, ni el regreso de dicha localidad, permitiendo que al finalizar el que no pueda quedarse se vaya, quedándose los demás a degustar la merecida recompensa. Así nos beneficiamos todos de nuestra compañía, que hace el recorrido más ameno. Confirmados Víctor, Antonio, José Antonio y yo mismo. Onio creemos que no podrá, pues como ya sabréis está en otras cuitas más duras que las series, vamos, que ha sido papá. Un saludo desde aquí, amigo. Animaos y expresad vuestras opiniones en esta nuestra bitácora amiga.

domingo, 18 de enero de 2009

LA MÍSTICA DEL MARATÓN (Por José Antonio)


Considerándolo detenidamente, el verdadero mérito no está, en esencia, correr un maratón, no. Tal vez, el camino más arduo, hostil y arriesgado sea prepararlo.
Excepto en casos muy aislados de atletas dotados de una naturaleza fuera de lo común o atletas con altas dosis de arrojo e inconsciencia, a un maratón se llega después de duras y largas sesiones kilométricas. Quien ya haya asumido ese reto sabe a lo que me refiero, sin lugar a dudas.
En esa ardua preparación nos encontramos con el día a día cargado de responsabilidades, trabajo, familia, inconvenientes climatológicos, estados de ánimo, estados físicos, estados de salud, entre otras muchas cosas fijas o fortuitas que pudieran surgir. Pero nada de eso se puede interponer en el camino de un aspirante a maratoniano, ya que éste sólo puede tener en mente una cosa: acumular kilómetros para llegar a la cita en un estado adecuado. De lo contrario, no será posible franquear esa barrera de 42 kilómetros y 195 metros de los que se compone la prueba reina del atletismo.
El aspirante a maratoniano verá pasar ante sí toda una miríada de obstáculos serios que le impedirán correr. Tendrá que buscar horas para destinarlas a hacer esas enormes tiradas que se necesitan. Ya no se trata de salir a trotar un lunes o un miércoles unos cuantos kilómetros que puedan robarnos a lo sumo una hora de nuestros quehaceres y obligaciones personales. No, nada de eso servirá en la preparación necesaria para un futuro maratoniano.
Las tiradas más modestas no podrán ser, por lo general, inferiores a los 20 kilómetros. Menos kilómetros podrían servir de poco, así que el tiempo necesario será amplio. Tampoco sirve dejar las sesiones para el fin de semana, porque por muchos kilómetros que se acumulen el sábado y el domingo, no serán suficientes para completar ese mínimo de 70 semanales que son necesarios para afrontar la prueba con garantías.
Por tanto, si lo pensamos detenidamente el atleta aspirante a maratoniano lo que está viviendo durante las semanas previas a la gran prueba es todo un drama. Un larga lucha consigo mismo y con quienes le rodean. Todo deberá de estar supeditado a esa preparación y más vale que nada se lo impida.
Por su parte, nos encontramos con la soledad del entrenamiento. Vale, podrá quedar un día o dos a lo sumo con varios compañeros de entrenamiento, pero la mayoría del mismo tendrá que hacerlo en la más absoluta soledad. Y nada podrá objetar ante esto, de nada se podrá quejar. Tan sólo enfundarse su atuendo, cargarse a su espalda el "camelback" y devorar kilómetros, haga frío, calor, nieve, llueva o truene. Esa esa será su rutina. Y más vale que no se aparte de ella lo más mínimo, porque pasarán las semanas y se acercará la gran cita; y ya no habrá marcha atrás porque, como sí ocurre en las películas de Capra, aquí no hay milagros, sino sudor, kilómetros, sacrifico y, tal vez, lágrimas.
Es por eso por lo que hay que respetar que un corredor no decida arrastrarse a correr esta prueba, porque no se trata de la prueba sino de la opción de decidir si se quiere penetrar en esa insondable mecánica o no. Es una opción, totalmente individual.
Porque, a pesar de que la opción haya sido positiva, deberá de contar con el parecer de quienes le rodean. Es decir, saber en primera persona si sus seres cercanos están dispuestos, asimismo, a asumir ese riesgo, ya que sin ese apoyo también será difícil culminar esta enorme tarea.
En la mente del futuro maratoniano no podrán existir en las anteriores semanas otros argumentos importantes que la preparación del maratón. Deberá romper citas, compromisos, obligaciones, hacerse invisible e, incluso, hasta desdoblarse, porque todo esto le será necesario para que pueda devorar kilómetros, en la soledad más solitaria de las soledades.

domingo, 11 de enero de 2009

NO CUMPLIMOS LA RUTA DE 25 KILÓMETROS....


...Porque decidimos hacer 29. Fue una decisión consensuada cuando estábamos saliendo de Fuente Vaqueros, población que casi apreciamos de forma fantasmagórica, dada la neblina que cubría la población lorquina, neblina que nos ha estado acompañando a lo largo de esos 29 intensos kilómetros por la Vega granadina, que ha abarcado un buen puñado de municipios del área metropolitana de Granada.
Muy temprano habíamos quedado en Pinos Puente, Antonio, Javi, Víctor y quien esto firma. Muy temprano, digo, para el día que era y la climatología que existía, que en ese momento arrojaba una temperatura de un grado bajo cero, pero con una sensación de menos grados, dada la brumosidad que existía en ese momento. La Cruz de Granada fue el lugar elegido para tomar el "carajillo" que ya se ha convertido en el referente inicial, que no viniendo mal para el cuerpo ni para el alma, es buscado en las tiradas largas.
Por mera cuestión de logística era preciso llevar a cabo este tipo de operación: dejar algún coche en Pinos Puente, que sería el lugar de llegada y retornar al lugar de salida, junto a la Clínica de la Inmaculada, a un paso del Parque de las Ciencias y del cubo de Cajagranada.
Se podría sostener que esta mañana, en absoluto, era un día para salir a trotar, pero si se hace en buena y abundante compañía es mucho más llevadero. Ya en los coches se caldea el ambiente, se habla de la ruta, se consensúa el ritmo, se repasa la logística. De manera que a las 10 y cinco minutos ya estábamos trotando para introducirnos en los confines de una Vega, que fantasmagórica, nos recibía en casi absoluta soledad. Bien pertrechados de los "camelback" respectivos y lo suficientemente abrigados, provistos de mallas, guantes técnicos y demás prendas de abrigo, los cuatro valientes o insconcientes, nos dispusimos a acumular kilómetros, mirando de reojo al Río Genil, que aunque no es habitual, llevaba un buen torrente de agua, que fue escaseando a medida que se acumulaban los kilómetros. Quizá por eso pensé que el río iba agotando su caudal igual que nosotros agotábamos la energía a medida que íbamos dejando camino atrás.
Saber por donde se iba no era tarea fácil dada la intensa niebla que nos acompañaba, al tiempo que el frío no menguaba y tampoco era factible entrar en calor fácilmente.
No percibimos en ningún momento el contorno de las edificaciones de los pequeños pueblos que conforman el municipio de Vegas del Genil, y ni tan siquiera fuimos conscientes de saber con exactitud que ya habíamos dejado atrás el municipio de Santa Fé, o que incluso, atravesamos la carretera local que une Santa Fé con Atarfe. Lo realmente importante era ir comprobando que los más ambiciosos del grupo no desaparecieran a través de la niebla. Porque en el grupo de cuatro hay fama merecida de vocear un ritmo pero empíricamente plasmar otro. Curiosamente, de los cuatro, Javi fue durante casi todo el recorrido el más comedido, el que más toques de atención daba y el que más veces se ofrecía a fijar él mismo un ritmo. El grupo negociaba constantemente y desconfiaba de ciertos tándem letales, pero hubo un buen comportamiento de todos en todo momento. No olvidemos que el grupo no parecía conformarse con los 25 kilómetros iniciales y era posible que se ampliara, decisión que se tomó - como decía - en las calles de Fuente Vaqueros. Había ganas, y he de reconocer que esas ganas se plasmaron antes de salir de Fuente Vaqueros a tenor del férreo y acompasado ritmo que impusimos Víctor y servidor, en esos momentos por debajo de 4,45 el mil.
Durante el trayecto ha habido momentos muy bellos, pero han sido particularmente destacados las entradas a las poblaciones, esa sensación de venir de lugares lejanos y aparecer por lugares extraños. Pensemos que sólo se contaba con unas piernas, un corazón y unos pulmones.
A la salida de Pedro Ruiz decidimos evacuar líquidos que se tornan molestos e ingerir geles que nos aportaran los nutrientes necesarios, nuestra particular estación de servicio, tan necesaria cuando se corren tantos kilómetros. De manera que ya decidida la opción de alargar la ruta, llegada a la estribación de optar por el Camino de Real de Fuente Vaqueros o enfilar hacia Valderrubio, buscando la ruta del gran olmo, optamos por esta segunda. Pasada la fábrica de San Pascual, el camino presentó un aspecto embarrado, pero el hielo demostró su solidez y aunque zapatillas y mallas absorvieron un remero de barro, el resto del camino no mostró hostilidad alguna, pero si comenzó a existir ésta en el grupo. Apenas faltaban 6 kilómetros y la concordia pasó a mejor vida. Se rompieron los pactos vigentes durante casi 22 kilómetros y comenzaron a presenciarse puñales entre las bocas. Los atuendos helados, el sudor helado, todo un panorama blanco en nuestros cuerpos, cuando comenzaron los ataques. Éstos, como era de esperar, vinieron de la mano de Antonio y Javi, que lograron separarse unos metros de Víctor y de quien esto suscribe. Aún no habíamos llegado a Ánzola y los kilómetros que aún faltaban estaban en torno a cinco, pero ya las diferencias no se reducirían, todo lo contrario. Se formaron dos grupos de pares: Javi y Antonio y Víctor y José Antonio. Ya sólo se trataba de llegar como se pudiera. De todas formas los armisticios en el kilómetro 23, pasada la distancia de la media maratón, ya no eran necesarios. Intentamos adaptarnos cada cual al ritmo de la otra pareja, pero seguían los hachazos dentro de ambos grupos. Por delante veíamos una pugna en el filo de la navaja entre Javi y Antonio y por detrás Víctor y yo seguíamos a un nivel similar. Me encontré en mejores condiciones e hinqué el diente en la cuchilla del puñal y poco a poco dejé de escuchar los pasos de Víctor. No debo de negar que me encontré fuerte, muy fuerte por los fríos caminos que unen Anzola con Pinos Puente, pero alcanzar a Antonio y Javi no era tarea fácil a pesar de que les veía con nitidez. Busqué con la mirada la cercanía de Víctor, pero comprendí que seguramente llegara a Pinos Puente en la más completa de las soledades.
Fueron 29 kilómetros y muy pocos minutos de diferencia en las llegadas. Dos separaron mi llegada respecto a las de Antonio y Javi, y aproximádamente dos más tarde de la mía llegó Víctor. Pero en esos momentos la climatología seguía siendo la misma. Igual que la que señoreaba por la abadía del recóndito norte de Italia, en el Nombre de la Rosa, el día en el que la bestia parecía pulular por sus fueros.
No tenemos documentos fotográficos, así que espero que esta modesta narración sirva por sí misma para que vosotros, amigos-as, corredores podáis imaginaros por vosotros mismos la tirada del aniversario del grupo Las Verdes.
Y si satisfactorios fueron los kilómetros hechos, no menos fueron los dobles terceros tiempos. El primero, disfrutando los cuatro de unas fresquísimas verdes en Rest. Monserrat y el segundo, en compañía de Ana, Nuria y Mati en Granada. Todo a pedir de boca. (Por José Antonio)

sábado, 10 de enero de 2009

RUTA DE ANIVERSARIO ( 25 KMS.)


Ya tenemos negociada y prevista la ruta para mañana (aunque probablemente muchos leáis esta entrada cuando la ruta ya esté realizada, esperamos).
En la medición hecha con la herramienta de Geoogle Earth, han salido justo los 25 kilómetros que queremos hacer. Casualidad, pero también se ha diseñado para que sean esos los kilómetros a realizar. La ruta será la siguiente:

Salida desde el aparcamiento junto al Hospital de la Inmaculada. Seguiremos el largo y rectilíneo carril, que acompaña al trazado del Río Genil a través de la Vega granadina, el cual no dejaremos hasta que conectemos con la bifurcación hacia Pedro Ruiz, perteneciente al municipio de Santa Fé. Por entonces ya habremos pasado muy cerca de Vegas del Genil y Santa Fé. No llegaremos a entrar en Pedro Ruiz, sino que enfilaremos el suave camino que nos dejará en Fuente Vaqueros. A través del centro de la localidad lorquiana buscaremos la posición norte y a través de la carretera local que conduce a Valderrubio, giraremos a la derecha y nos adentraremos en el llamado Camino Real, en dirección a Pinos Puente. Hasta esta localidad ya sólo faltarán 6 kilómetros.
Una ruta que esperamos no encontrar demasiado embarrada y que queremos llevar a cabo en torno a una media de 5' el mil.

Con seguridad, una vez hecha esta ruta contaremos cómo ha ido, las sensaciones, el trazado, y las posibles anécdotas. Es nuestra ruta de aniversario.

jueves, 8 de enero de 2009

ESTARÍA FEO PERDÉRSELA (sin motivo)




Amigos, este grupo deportivo y humano se formó en torno a un blog y se consolidó alrededor de entrenamientos compartidos y buenos ratos acompañados de sabrosas verdes. Pues bien, de eso hace más o menos un año, y teniendo en cuenta que muchos andamos enfrascados en la preparación de un Maratón y que a todos nos gusta correr, propongo celebrar este año verde repitiendo la mítica tirada de 25 Km. Aquella que hicimos desde Granada a Pinos y que cada uno terminamos con diferente sabor de boca. Aquella que convirtió a un grupo de personas que se comunicaban y quedaban a través de Internet, en un grupo de amigos que a partir de entonces comparten muchos aspectos de su vida, no sólo relacionados con el correr. Creo que ha llegado el momento de repetir aquella pequeña gesta, recuperar las sensaciones de las tiradas largas y para más de uno quitarse una espinita que tienen desde aquel día.



Dicho esto, sólo queda lanzar la propuesta a la red y esperar pescar mientras más amigos verdes mejor. Entiendo que la tirada que se propone requiere una logística complicada y bastante tiempo, por lo que estamos abiertos a otras propuestas, pero lo que parece innegociable es la cantidad de Km, 25 como mínimo. Y es que al maratón no se le puede engañar; o se hacen los Km necesarios o se puede pasar muy mal el día D.

La fecha, en principio sería el domingo, aunque se puede negociar, según nos convenga. La hora, cuestión más problemática, habría que concertarla, pero si queremos correr, tomar unas verdes y charlar, habrá que ir pensando en hacerla pronto, especialmente si dejamos algún coche en Pinos.





Esta tirada se presenta como una buena oportunidad para retomar el espíritu de grupo, que desde la media de Granada y salvo por alguna excepción, como Moclín o la Vega el 24 de diciembre anda un poco diluído.

Esperamos vuestra participación. Si alguno no se encuentra en buenas condiciones para realizar la tirada completa o no dispone de suficiente tiempo, podría acompañarnos un rato, cosa que se agradece mucho, pues aunque hay que correrlos, los Km entre muchos parecen que pesan menos.




miércoles, 7 de enero de 2009

UN POEMA PARA LAS VERDES

Amigos-as, recién comenzado el año, nada mejor que incluir en este espacio "verde", un poco de poesía. Poesía épica se podría decir. Se trata de un extraordinario regalo de Reyes que nos ha sido concedido por uno de los Verdes más activos con la pluma: el bloguedor Gregorio.
Nos ha obsequiado Gregorio con estos deliciosos y sentidos versos, que retratan a la perfección ese mágico entrenamiento del pasado día 20 de diciembre, que denominamos "La toma del Castillo de Moclín", cuya gesta se plasma a la perfección en el poema:










En la Puerta de Granada,

un café de Pinos Puente,

a las nueve de la mañana

han quedao siete valientes.


Enfundando mallas largas,

se disponen a una gesta,

con guantes, gorra, bufanda

y en la mente una meta.


Jav, Víctor, José Antonio,

son del grupo de "Las Verdes",

Onio, Mario y Antonio;

y Gregorio, que parece.


En llegando cerca a Tiena,

José Antonio les advierte:

"Esto es sólo una tachuela"

y es que el tío está muy fuerte.


Para alegría mía,

el compae Paco llega,

repartiendo agua fría,

de un pack de diez botellas.


Antonio con mucha pena

y Gregorio que no puede,

abandonan la carrera

y les desean mucha suerte.


Afrontando grandes rampas,

con coraje y mucha fuerza,

a lo lejos ven Granada

y el castillo está más cerca.


Pasando las hora y veinte,

Javi esprinta en una curva,

sus piernas no se resienten

y es que corre de locura.


Víctor ascendiendo duro,

al que encuentra en el camino,

va gritando con orgullo:

"Corriendo vengo de Pinos".


Onio tuvo un gran progreso

en el año que termina,

Mario pasa un mal momento

cuando la cuesta se empina.


A las faldas del castillo,

ya pasando los noventa,

nos aguarda un viejecillo,

con bastón, gorra y chaqueta.


"Ya cumplí noventa y cinco,

to los días subo aquí,

desde que era un chiquillo,

al castillo de Moclín".

Aunque no hicimos historia

y faltó alguna gente,

en nueva convocatoria

seguro, estarán presentes.

Con esta humilde copla

quiero hacer un homenaje

a todo aquel que se acopla

a "Las Verdes" en su viaje.




Gregorio Toribio, el Blogredor





sábado, 3 de enero de 2009

QUEDADA QUEDADA (la 1º del año)

!FELIZ AÑO NUEVO AMIGOS!!!!!!!!!


Mañana domingo, sobre 9:00 o 9:30 de la mañana, según confirmemos, hemos quedado unos cuantos valentes para una tirada de 25 Km, desde la Inmaculada hasta Pinillos y su presa, con la intención de depurar los excesos de las fiestas y comenzar con la rutina de tiradas largas de cara al maratón de Sevilla.

Esperamos vuestra confirmación.

viernes, 26 de diciembre de 2008

"El cuerpo tiene sus limitaciones, la mente es indestructible" : Crónica de la Media maratón de Sevilla - Los Palacios por Alejandro Corpas



Este título tan motivador, no es más que un resumen de mi Media Maratón de Sevilla Los Palacios 2008, que para mí dio comienzo con una divertida y prometedora Carrera Nocturna de Granada, en las que coincidí con la representación de Las Verdes y con Gregorio; todo presagia un fin de semana con final feliz.
Ya en el tren destino a Sevilla, con el sueño acumulado pues eran las 8:15 horas, mi mente se revolucionaba pensando en mejorar la marca de Graná: 1:47:46, el perfil de la página web presentaba algún repecho pero nada que sorprendiera cuando has subido al cementerio y al Llano de la Perdiz. Los 3.000 participantes, también motivaba y que fuera la primera Media con viaje incluido me hacia ser más positivo.
Al llegar, me recoge mi "hermanico Sevillano", Antonio y tras dar las vueltas de rigor en coche para enseñarte algo de Sevilla, nos dirigimos a Los Palacios. El ambientazo ya el sábado a las 14 horas, es impresionante, las gradas, la meta, las banderolas... ¡¡ que ganas !!. Incluso mi hermanico que siempre está huyendo de los eventos deportivos, alucinó, sobre todo con los participantes que por su aspecto físico diríamos que no se han calzado unas zapatillas en su vida. No todos pueden ser figurines como yo, aunque me encantaría correr como algún poco esbelto atleta que se ve por las competiciones.

Entre comida, no siesta, tarde de paseo por Sevilla, cena a base de patata con los amigos gaditanos que vinieron a verme, pasa el sábado, aunque son las 2 de la madrugada. Caigo rendido y ni los nervios pueden conmigo, sobretodo porque como he dicho alguna vez mi objetivo es acabar y disfrutar y más de esta Media Maratón que se supone uno de las mejores de España, pero el deseo de mejorar también está presente.

El domingo a las 9 de la mañana ya estaba con mi "traje de luces" presto y dispuesto a afrontar la Media Maratón Sevilla-Los Palacios. Entre desayuno y desplazamiento, llego a la zona de salida y mientras estiro y caliento, no mucho que si no cuando den la salida ya estoy "fundido", mi "hermanico" se deleita con las féminas que por allí están también preparando sus músculos para competir. ¡¡¡Que alacrán!!!.

Pin, pan, pun... los primeros ya nos llevan 300 metros de ventaja y aún los últimos no hemos empezado ni a correr.

Debido al caos y aglomeración de los primeros kms, mi objetivo es no tropezar y buscar mi hueco entre la marabunta de colores que forman los corredores, especial atención con alguna delicada situación que se crea al pasar por las rotondas. En los primeros 5 km que atraviesan el Polígono La Isla, cometo un fallo de primerizo: pararme a coger agua. Después una china en el zapato, me rompe mi ritmo.

El km 6, ya se adentra en la carretera dirección a Los Palacios y así rodeada de olivos y naturaleza afrontamos una primera cuesta sin ninguna dificultad. Voy bien, marcando un ritmo de 5:30 m/km, para mí un buen ritmo.

Por el km 10 empiezo a tener hambre, el desayuno, ha sido escaso para afrontar esta carrera, no hubo plátanos ni cereales, sólo sándwich, cola cao, café, barrita y aspirina. Empiezo a hacer un esfuerzo en olvidar los rugidos de mi estómago que me está pidiendo papeo.

En ningún avituallamiento hay naranjas, ni plátanos, ni aquarius o similar.
Algo habrá que hacer además de apretar los dientes. Así, como medida de entretenimiento y motivación me empiezo a marcar, cual león en África tras una débil gacela, a corredores que van unos metros delante mía. "Aprieto", los alcanzó, mantengo el ritmo y me fijo en otra "presa"... ¡¡ a por ella !!. A esta técnica la bautizo como: "A cuchillo trotador" o "Cuchillo de untar"... la sangre ya no me llega al cerebro, jajaja. Cada minuto que pasa me siento más débil, las piernas me pesan más y las rodillas están dando alguna señal de vida... ¡¡¡ Nada aquí no hay tú tía, a seguir dándole al trote!!!. La organización no ofrece más que agua. Estoy por pedirle a alguien algún bocadito de algo, pero me da "fatiga". Nada a tirar "pálante" y a centrarse más aún.

A partir del km 18 aproximadamente (iba tan concentrado que no se que hice del km 12 al 17 incluso ni me acuerdo de otra cuesta que había) empieza a verse un ambientazo, ya que la gente del pueblo de Los Palacios, sale a la calle a animar a los corredores, alguno nos dice: "Estamos ya cansados de aplaudir, es que sois los últimos", será.... ¡¡ cabr.."", que arte y qué razón tiene los espectadores, jajaja.

La entrada y los últimos 2 kms por el pueblo, impresionante con la gente aplaudiendo, los niños dejando la mano para chocarla, realmente emocionante. Por fin la llegada en 1:51:39. Mi ficha:

Datos personales
ParticipanteCORPAS SIERRA ALEJANDRO
Dorsal722
Categoría SÉNIOR
SexoM
Club
Localidad GRANADA
Clasificaciones
Edición (año)2008
Clasificación general2094
Clasificación por sexo2029
Clasificación por categoría583
Tiempos
Tiempo empleado01:51:39. (El ganador hizo 1:01:28).
Media por kilómetro05:17



Decepcionado porque no he podido mejorar mi tiempo, sensación de ir muy vacio y por tanto sufriendo mucho. Contento porque ha sido una experiencia maravillosa con amigos que no veía hace años y otro objetivo más conseguido.

Conclusiones: Si quiero mejorar debo entrenar más, sobretodo series y hacer alguna tirada larga más. Alimentarme e hidratarme mejor en los días anteriores.

Esta Media Maratón me deja un sabor agridulce, porque después de leer que es una de las mejores de España, creo sinceramente que no es así. Los voluntarios: trabajadores, voluntariosos y siempre animando. El pueblo de Los Palacios, simplemente maravilloso y emocionante.
Retirada de dorsales, el Sábado que fui yo, muy rápido. Retirada de la bolsa del corredor y de los obsequios, teniendo en cuenta que éramos 3.000 personas, algo atropellada, pero bien (Granada fue rapidísimo): Contenido de la bolsa muy completa y buena (similar a Motril y muy fácil de mejorar Graná). Avituallamiento sobrado de agua, escaso de aquarius y/o fruta (en este aspecto Motril y Graná, me gustó mucho). Recorrido, muy bonito y tranquilo (poco público salvo algo al principio y los citados últimos 3 o 4 kms), rodeado de naturaleza, (Motril en este caso muy mejorable, demasiado callejeo y Granada un 9) y algo exigente en general.


Recomendable: 7/10. Aunque hay que tener en cuenta que sólo he hecho 3 y mis criterios quizás no son sólidos.


El año que viene cambiaré esta Media por la Subida al Conjuro, que no hay que irse tan lejos para pasar buenos momentos y con buena gente.

Saludos de Aleandro!!!.

sábado, 20 de diciembre de 2008

OPERÓ EL MILAGRO: SE TOMÓ EL CASTILLO DE MOCLÍN


































































Se trataba de llegar. Hasta ahora, los lugareños conocíamos Moclín por una peculiar romería en octubre donde gentes de muy distintas procedencias, mullidos, angustiados, desquiciados, esquizofrénicos, ex-agentes de bolsa, ex-vendedores de coches y toda la fauna habida y por haber, se acercaba a ver si el Santo Manuel, que dicen acompañaba al Cristo del Paño, sin que nadie lo hubiera visto jamás, concediera un milagro. Es posible que ese santo no existiera, o bien, que existiendo, jamás nadie le hubiera visto el careto. El caso que todo ser viviente o candidato a moribundo, por allí se pasa anualmente para que obre ese milagro.











Muchos de los Verdes que hoy agerridamente subíamos desde el campo de fútbol de Pinos Puente no sabían esa historia. A lo sumo la conocíamos - no por experiencia propia- Paco, Mario y servidor. De ahí, que fuéramos ligeros de equipaje, sin pensar en santo alguno ni romerías católicas.











Pero los siete que hoy nos disponíamos a subir, con inestimable labor logística del Compae, tan sólo queríamos enfrentarnos a esos repechos, que lo son casi desde el Cortijo de las dos hermanas, para que la cosa se pusiera casi imposible en la rampa de acceso a Tiena, lugar donde se quedaron por motivos relacionados con lo físico, Antonio y Gregorio. Pero a nadie le pareció la temida cuesta de Tiena una cuesta como Dios manda. Nada de eso: todos coincidimos que nos había parecido una tachuela. ¡Qué barbaridad!. Le decía a Javi en ruta que una de las apuestas favoritas en nuestros años mozos en Pinos, era inflar a cubatas a quien osara subir a Tiena. Muy pocos lo conseguían; de ahí que la apuesta fuera así de ligera y espléndida. Hoy ya no sólo consistiría en hincharnos de cubatas, sino de todos los manjares habidos y por haber. Además, no se trataba de llegar a Tiena -una minucia, vamos-, sino subir a Moclín. Sí, amigos, a ese lugar de peregrinación obligada. Pero aún la cosa no se queda ahí: había que subir al Castillo. Claro, se trataba de tomarlo.











¿ Y qué ha ocurrido ? Un milagro, dirían los seguidores del Cristo del Paño. Un milagro porque todo el grupo, como no ha pasado casi nunca, se ha encontrado fuerte y motivado; y un milagro porque cuando menos no los esperábamos apareció el "aguaor", ingrediente este último que faltaba para que el entrenamiento fuera épico. Sin embargo, no íbamos a dejar de sorprendernos, porque, en tiempos de crisis, el aguaor, también se ha erigido en fotógrafo. Gran fotógrafo diría yo, como podréis observar - y espero podamos observar en la cena de esta noche-.











Entre los Verdes había distintas formas físicas, algo que siempre ocurre y que nos agrada sobremanera a todos. A la altura del Cortijo de Enmedio, dos de ellos, los más nerviosos, los zipizape -Antonio y Víctor- del grupo, acaramelados como siempre, sin dejar de hablar, impusieron un fuerte tren. Uno sabíamos que pararía en Tiena, pero ¿ y el otro ?. Osado, Onio, fue tras ellos, y Javi y yo esperábamos que desistiera de su aptitud. Efectivamente, desistió en la temible rampa de acceso a Tiena. Reflexionó. Por detrás, un Javi calmado y conservador, quien esto escribe, Mario y Gregorio. A nadie le importaba ya Tiena, porque minutos antes habíamos observado como los coches rugían por subir esas rampas hasta Moclín. Así que comenzó la épica subida, sin interrupción.











Quien no conozca la zona, pensará que exageramos. Pero no, la subida es de alta montaña. Cuando uno observa los quitamiedos y las vistas comprende que esta haciendo una gesta. De manera, que el onanismo ya comenzó a imponerse en la subida. Aquí cada corredor era uno mismo en su misma mismidad, y nada podía ya apartarle de esa vocación solitaria. Se trataba de aliarse tan sólo con las piernas, el corazón y los pulmones. Lo demás no importaba.











A medida, que las rampas evolucionan el paisaje se va haciendo más salvaje, consciente de que se va alejando la civilización y la mano torticera del hombre. Por eso no nos extrañaba que los bordes de la estrecha carretera de montaña fueran líneas blancas perennes. Lugares de culto para el invierno. Pero aún no se veía Moclín.











Los cuatro kilómetros primeros, desde Tiena a Moclín son tremendos. Las piernas desean avanzar pero el corazón necesita su espacio y los pulmones no dan abasto a abarcar tanta necesidad de respiración. Además a estas alturas, valga la redundancia, se alían más síntomas orgánicos. El estómago comienza a revolverse y las nauseas asoman por todas partes. Desear vomitar no es más que una molesta compañía que te sigue hasta arriba del todo. Pero a pesar de todo hay que seguir, no detenerse jamás.











A estas alturas uno ya no sabe por donde vienen o hacía donde van sus compañeros de grupo. No se sabe si por adelante se habrán planteado batallas o si por atrás alguien posa doblado ante un árbol. Lo importantes es que los minutos pasan y las piernas siguen funcionando.











Cuando ya no hay esperanza en que la cosa cambie y toca sufrir, aparece el desvío hacia el mirador y el falso llano. Como todas las cosas falsas nada es como aparenta, sin embargo decidimos apretar los dientes, hincar los incisivos al puñal y sufrir porque se tiene ya a la vista el Castillo de Moclín y llegar es lo que importa.











Por un momento, valoré la posibilidad de pisar la nieve, extendida en el margen izquierda de la entrada al pueblo. Pisotearla para convencerme que ya había llegada. Chapotear como un chiquillo al que acaban de regalar unas botas nuevas, pero aplacé la decisión consciente que aún tenía que llegar a la plazoleta de la iglesia y recordaba que esas calles no eran tales sino paredes camufladas. Se sube la calle de acceso, se corren unos metros llanos y escucho las voces de mi compañeros ya llegados, al tiempo que mi Compae dice: "Si saludas es que tienes fuerzas". Saludo. Y comienza la última cuesta. Apenas cien metros, pero diseñados por el diablo, sin duda.











Y llegamos. Allí están los que han llegado en coche: Paco, Antonio y Gregorio. Y los que han llegado corriendo: Víctor y Javi. Por detrás llega Onio y un poco después Mario. Estamos todos. De manera que sin valoraciones filosóficas ni teológicas, casi al unísono, todos decidimos ir a ver al Santo, reclamando nuestro milagro.

José Antonio

viernes, 19 de diciembre de 2008

TOMA DEL MUY HISTÓRICO Y HONROSO CASTILLO DE MOCLIN



Como ya ha indicado Javi, el sábado será un gran día para el grupo de Las Verdes. Habrá kilómetros y habrá viandas y cerveza a raudales. Y con esos ingredientes, este grupo, que es demasiado humano, es dichoso.
Por la mañana se ha planificado una ambiciosa tirada, que seguramente motivados por esa extrao
rdinaria velada que nos espera, acudiremos gustosos, ligeros y alegres como colegiales. Ambas citas serán de largo recorrido, qué duda cabe.
Pero de lo que ocurrirá por la noche ya ha hablado Javi con suficiencia, por tanto me centraré en la dura aventura que nos espera por la mañana.
Probablemente para quien no conozca la zona, podrá pensar que sí, que la tirada será larga - unos 18 kilómetros - pero poco más. Sin embargo, los conocedores del terreno sabemos que podría tratarse de algo similar a la subida al Alto del Conjuro, si bien los kilómetros de subida serán inferiores, aunque la ruta será de dureza extrema en algun
os momentos.
Tomaremos el Castillo de Moclín, posiblemente el tercer castillo en importancia en esta zona del antiguo al-Andalus, tras la fortaleza roja granadina y el Castillo de La Mota de Alcalá la Real. Que fuera la tercera fortaleza denota claramente que lo era por su alta ubicación, en línea prácticamente directa con la Alhambra de Granada, actuando como gran centro de comunicación y vigilancia de la parte más oriental del Reino de Granada.
Antes dejaremos uno o dos coches en Moclín - o bien en Tiena el de Antonio, si finalmente puede acudir-, y saldremos a plantar esa dura batalla desde el Campo de Fútbol de Pi
nos Puente.
Si esta entrada la leyere un lugareño, alguien que habite en la zona de influencia de estas localidades, pensará que estamos bromeando. Pero no: las bromas las dejaremos para horas después cuando comencemos a dar buena cuenta del cordero o la lubina. Porque, creedme si os digo que la ruta se las trae, principalmente desde la subida de Tiena hasta Moclín, una subida que ya ha gozado del privilegio de ser puerto de primera categoría en una vuelta ciclista a Andalucía.
Pero merece la pena. N
o sé con seguridad cuantos plantaremos batalla. A estas alturas está conformada la asistencia de Javi, Víctor, Paco, Antonio, Onio y quien esto suscribe, que optamos por llegar a Moclín o Tiene, depende de las circunstancias de cada cual, las lesiones, etc.. No digo como llegaremos, pero llegaremos, en función de las fuerzas de cada uno. Nuestro propósito es que venga el mayor número de verdes posible, pero también respetamos el parecer de cada uno, ya que no se trata de un largo paseo por una zona llana como la Vega. En estas batallas siempre contamos con el concurso y empuje de Antonio, pero ahora está tocado y probablemente sólo nos acompañe hasta Tiena, que tampoco es moco de pavo. También Paco pensará en una opción para acompañarnos. Por tanto amigos, sería muy importante que indicarais si os apuntáis a la tirada, principalmente para organizar lo de los coches.
Pero explicaré algo la ruta, algo que siempre es interesante tanto para propios como extraños.
Saldremos, como decía, de Pinos Puente y enfilaremos la carretera comarcal que nos llevará hasta Tiena. Antes habremos pasado por tres cortijos célebres en la zona. El primero será "Las dos hermanas", a continuación "Búcor" -ambos del municipio de Pinos Punete, y por último el "Cortijo de Enmedio", en su día muy famoso por haber
sido sede del experimento fallido de la Reforma agraria, en los primeros años de la democracia.
El terreno, en casi ningún momento es fácil. La salida desde Pinos Puente es cómoda y cómodo es el recorrido hasta llegar a la "Media luna de Búcor". Antes habremos dejado a nuestra izquierdo el proverbial y original macizo de piedra que formó parte de la antigua Ilurco, confirmada hoy día como un importante "Municip
ium" ibero-romano. Se dató como Necrópolis, si bien con las excavaciones practicadas y los documentos existentes, se llegó a la conclusión de que en aquel lugar se erigió una importante acrópolis.
El terreno comienza a complicarse algo, como decía, desde la "Media Luna de Búcor", de manera que hasta llegar el mismo cortijo de "Búcor", existe una alteración del terreno que, lógicamente, va haciendo mella en las piernas, si bien no existe dureza insalvable. Desde el Cortijo de Búcor hasta el de Enmedio el terreno es tranquilo, iniciándose una pequeña subida desde este cortijo último hasta justo el comienzo de la enorme cuesta de kilómetro y medio que habrá que afrontar para llegar a la población de Tiena, perteneciente al municipio de Moclín. Entonces ya no habrá tregua.



Si hasta la llegada al comienzo de esta tremenda cuesta el grupo va tranquilo - y Víctor no ataca, -"porque pensaba que me quedaba atrás"-, la cuesta se subirá con dolor, lógicamente, pero con mejores sensaciones. Obviamente, en esta cuesta el grupo ya no irá compacto y cada cual deberá asirse a sus pulmones, piernas y corazón. Ahora bien, hasta Tiena es lo que conoce el grupo, que es desde donde comienza el terreno realmente duro. Desde Tiena hasta el Castillo habrá que subir un puerto de primera categoría, en el argot ciclista, y una subida de añadidura, ya en Moclín hasta llegar al Castillo, tal y como refleja la fotografía que se acompaña. Y será ya en esa subida cuando el onanismo sea más evidente. Ya cada miembro del clan verde bastante tendrá con procurar seguir respirando, muy similar a lo que ocurrió en el Conjuro y suele ocurrir en todas las subidas exageradas. Es la ley de la cuesta.
Por tanto amigos, explicada y perfilada la tirada, quedamos mañana a las 9,30 en el campo de fútbol de Pinos Puente. La idea es la siguiente: en función de cuántos vayamos subiremos los coches necesarios a Moclín o Tiena, con la idea de salir a correr de manera efectiva a eso de las 10,15. Si hay dudas nos llamamos todos a todos o exponemos aquí nuestra disposición. Lo ideal sería que fuéramos casi todos, a excepción, de tullidos, cojos y pusilánimes. En serio; a excepción de quien ya ha indicado que no podrá venir.
Durante la cena nuestro batallar por los Montes Orientales será de obligada referencia entre mordiscos a la pierna de cordero y a la lubina a la espalda.
¡LECHONES A POR EL CASTILLO DE MOCLÍN! ( Que lleva ya sus buenos siglos sin reconquistar)

Por cierto un artículo muy dedicado a nosotros ha sido publicado por servidor hoy en Ideal. Os doy paso pinchando aquí

jueves, 18 de diciembre de 2008

1 AÑO de zancadas y tragos


Diciembre. Época de fastos, sonrisas y canciones populares al calor de la lumbre. Frío, consumismo desquiciado y espíritu conciliador. Todos estos, ingredientes de una Navidad como cualquier otra, pero al mismo tiempo distinta. Serán éstas unas fiestas de cumpleaños colectivo, el de nuestro grupo.

Para aquéllos que nos sigáis, ahora desde este espacio virtual, y anteriormente desde nuestro añorado Diario de un Corredor, quizá os parezca poco tiempo, dada la cohesión y coherencia que como nos habéis hecho saber, parece y afirmo que nos caracteriza.

Tengo la firme convicción de que este colectivo que ahora constituimos ya debió existir hace tiempo. Quiero decir que sus integrantes -cada uno con su propia idiosincrasia particular, nos hemos estado buscando en el espacio y el tiempo. Todos separados pero muy cerca, casi rozándonos. Entes individuales, con vidas parti
culares y motivaciones necesarias, pero unidas por un vínculo común que se tornaría fundamental, pues sería el eslabón que nos uniera definitivamente.



Sé que es un tema que nuestros lectores ya conocen, que pudiera incluso a aburrirles, por cuanto la autocomplacencia, individual o colectiva, es tediosa cuando es ajena. Pero hay que volver a enfatizarlo. Correr nos unió, pero hizo, como sabéis, mucho más. Nos ha hecho tomar cervezas y comer juntos. Pero no, no se trata de las tradicionales reuniones de compromiso o cenas de empresa, algo que se ha tornado en casi un imperativo de estas fechas.

Correr ha hecho que el próximo día 20 sea una fecha en rojo en el calendario. Comentaba Ana en un comentario a una entrada que sentía incluso nervios por dicha cena. Suscribo lo dicho por ella. Me apetece sobremanera acudir a esa cita, como me apetece salir a correr por la mañana a la bautizada como "toma del castillo de Moclín", como me apetecería tomar un café o ir al cine con este grupo.

Quiso el azar que nos encontrásemos. Y ganamos todos. Entrenamientos, carreras y terceros tiempos comunes que bien merecen mucho más que una cena. Porque ha de saber el lector que cuando estamos todos juntos nos divertimos. Esencialmente, nos lo pasamos bien, combatimos mediante este hobby las facetas menos agradables de la vida. Nos evadimos cuando intercambiamos impresiones sobre zapatillas; aunque también sabe el lector que nuestra conversación no se limita al mundo de corredor. Sin petulancia, humanidades, ciencias y vida llenan por igual nuestras tertulias, al ritmo de zancadas o de tragos de cerveza.

Un sentimiento de cohesión que ha trascendido a nuestras parejas, que también son partícipes de nuestro inmejorable clima. Y eso, queramos o no, lo ha conseguido correr. ¿Correr como fin último? Un acto tan sencillo como extraordinario.

Diciembre. Hagamos balance: he aquí un grupo de personas infinitamente distintas pero idénticas en esencia. Un año de "Las Verdes".